5 Claves para Acoger a un Niño Mayor

¡Llora!… ¡Llora!…. ¡Puedes seguir llorando hasta que te sangren los ojos!” Esta frase repetía a gritos la madre biológica de una niña de cinco años (la llamaremos Ana) que pasó su vida encerrada en una casa y sin ningún tipo de atención hasta que la encontraron, con seis años, los servicios sociales.

Lo sé porque Ana recuerda esa frase. Es de los pocos recuerdos que tiene de su madre. Ahora Ana espera, en un centro, una familia dispuesta a acoger a una niña con múltiples problemas en el habla, atención, control de esfínteres, y un retraso intelectual importante.

Ana forma parte de los “niños olvidados”. Pequeños que cuando tienen más de dos años, algún problema físico o intelectual, o ambos, tienen mucho más difícil la acogida y la adopción. No todos son como Ana.

Hay niños sanos que han nacido en una familia que no ha querido, o a veces simplemente no ha podido atenderles, pero que debido a su edad, o al miedo a que a la larga (en caso de que les puedan acoger) el niño tenga que volver con sus padres biológicos, hace que terminen criándose en centros de acogida, algunos de ellos hasta la edad máxima permitida, que coincide con la mayoría de edad.

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Sin embargo, sí hay personas que, a la hora de acoger a un menor, le restan importancia a su edad, o incluso a los problemas derivados que puedan surgir, y se deciden a darles una oportunidad a estos niños.

Si tú y tu familia estáis pensando en acoger, o ser familia adoptiva de un “niño mayor”, encontrarás en el proceso un montón de dudas que son difíciles de resolver únicamente en un artículo. Por ello, las Comunidades Autónomas hacen reuniones informativas donde explican con mucho detalle el proceso de acoger.

Y si ya te has decidido, y estás a punto de acoger a un niño, o acaba de llegar a casa, aquí te dejamos unos tips que quizá te ayuden en el proceso.

  1. Ese niño no te quiere (aún)

Siento decirlo de forma tan cruda. Sí, sé que probablemente tú llevas meses esperando, soñando con su cara, deseando ser uno más en casa. Antes de acoger, has preparado una habitación, ropa, juguetes.

Te has imaginado cuántas cosas vais a hacer, risas, excursiones. Y el momento en que se va contigo a casa es como la culminación de un proceso para ti. Sin embargo, para ese niño es todo lo contrario. Supone un cambio muy importante en su vida y el principio de un nuevo camino.

De momento para él, eres un desconocido. El apego nace del tiempo y el cariño, así que no intentes forzar al niño a darte besos y abrazos o que diga “te quiero” o te llame papá o mamá si no le nace. Ten un poco de paciencia y deja que vuestra relación se vaya forjando y afianzando con el tiempo.

      2. Tu hijo tiene Otros Padres

Si has decidido acoger, aún siendo una acogida permanente, es posible que tu hijo tenga a sus padres biológicos, y es probable que tu hijo los recuerde. Sin embargo tú no les conocerás de nada. No intentes compararte, no les critiques delante del niño, no le fuerces a hablar sobre ellos.

Si sabes detalles escabrosos sobre su caso, no los comentes con otras personas delante de él. Lo mejor es empezar de cero con tu hijo. Si él quiere, con el tiempo buscará el modo de comunicarse contigo. En cualquier caso, si hay algún tema que no sabes afrontar, puedes consultar con alguien que te ayude a comunicarte de una forma positiva para ambos.

Depende del caso, puede que tu hijo tenga visitas concertadas de forma periódica con sus padres biológicos, o con algún hermano si tuviese. Suele ser un momento tenso y duro para vosotros y es importante estar preparado. Y si lo necesitas, busca ayuda.

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     3. Relaciones Anteriores

Si antes de acoger a tu hijo, el menor ha vivido mucho tiempo en un centro de acogida, habrá convivido con otros niños, ha tenido compañeros de habitación y amigos. Es posible que los eche de menos. No pasa nada si quiere visitarlos y pasar un rato con ellos.

Si te decides a visitar su centro de acogida, asegúrate de que tu hijo quiere hacerlo, y prepáralo para la visita. Puedes proponerle una mañana del fin de semana que iréis a visitar a sus amigos, y luego a comer fuera, por ejemplo, o al parque antes de volver a casa para cenar.

La idea, ante un posible miedo al abandono, es transmitirle que tiene otras personas que le quieren, a las que puede seguir viendo, pero a su vez, que él ya tiene su familia y tras la visita volveréis a casa.

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     4. Amor, Amor, Amor.

Los psicólogos y asistentes sociales de los centros te insistirán en que, tras acoger a un menor, seas firme con la disciplina, para evitar que los niños pierdan lo que llevan ganado en su tiempo en el centro. En los centros les enseñan normas de educación básica, higiene personal, están escolarizados y han de cumplir con sus obligaciones… ¡Por supuesto, vamos a dar esto por hecho!

Pero cuidado, no dejemos el amor de lado. He hablado con madres de acogida permanente que se agobian con esto de la disciplina tanto (en el centro les dijeron “No debes pasarle ni una”) que finalmente parecía que no había tiempo para una sonrisa en casa. Sí, es posible que tu hijo te pruebe con muchas cosas; normas de la casa, mentiras, la comida… Pero ¡eh!… ¿te cuento un secreto?

Todos los niños lo hacen. Sólo que tú no has tenido tiempo de aprender de un bebé, sino que te has encontrado con un niño o una niña de, pongamos seis años, que aún no conoces, y que no conoce ni ha podido asimilar las normas de tu casa. Reglas sí. Cariño, afecto, amor… ¡Por supuesto!

     5. No somos perfectos. ¡Ni falta que nos hace!

Escucho mucho a este respecto la expresión “Yo no podría”. Pero si pensásemos lo mismo de tener hijos biológicos, nos extinguiríamos en dos días. Las mamás biológicas pasan por un embarazo, un parto, y toda una época de crianza hasta llegar sus hijos a la edad a la que tú has conocido al tuyo.

Por lo tanto han tenido un aprendizaje previo. Y aún así, claro que cometen errores. Todos lo hacemos. Y menos, mal, porque nos ayuda a mejorar y a saber lo que queremos, y a nuestro hijo también. Tómatelo con calma, la perfección no existe, ni falta que nos hace. Si algo no sale bien, intentamos analizar porqué, extraemos la parte positiva, respiramos… ¡Y a por otro día!

¿Quieres saber más sobre acoger a un menor?

Aquí tienes algunos enlaces que te pueden interesar:

Deteccion y Notificacion de La Desproteccion Infantil

Acogimiento Familiar. Modalidades

Procedimiento de Inscripción en el Registro de Familias Educadoras

Solicitudes y Tramitación

 

Si ya has acogido a un menor o vas a hacerlo, y te interesa recibir la ayuda de un profesional, infórmate sobre nuestro servicio de Psicología Infantil.

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