Miedos

¿Agorafobia?

By 7 noviembre, 2019 No Comments

Qué es Agorafobia?

¿Sientes que los síntomas de la ansiedad dominan tu vida? ¿Has dejado de hacer cosas o ir a sitios por la ansiedad? Cuando sabes que en un lugar va a haber mucha gente, ¿optas por no ir? Es posible que estemos hablando de Agorafobia.

La palabra Agorafobia proviene de dos palabras griegas “agora”, que significa plaza o lugar de reunión y “phobos” que significa miedo. Por lo que agorafobia significa literalmente temor a los espacios abiertos. Aunque realmente, este término describe más específicamente el miedo a quedar atrapado y no poder salir rápidamente en caso de que tener una ataque de ansiedad.

La persona que padece agorafobia ve afectada su vida cotidiana ya que tiende a evitar prácticamente salir de su casa, puesto que el hacerlo supone tener unos altos niveles de ansiedad. Por lo que deja de salir a comprar, usar el transporte público o el ascensor, etc.

 

Síntomas

Los síntomas típicos de la agorafobia son:

  • Miedo a salir de casa (solo y a veces también con compañía)
  • Miedo a lugares dónde hay multitudes o hay que esperar en una fila
  • Miedo a espacios cerrados, como cines, ascensores o tiendas
  • Miedo a espacios abiertos, como estacionamientos, playas
  • Temor a usar el transporte público, como autobuses, aviones o trenes

 

Físicos:

 

  • Dificultad para respirar.
  • Dolor torácico.
  • Náuseas que pueden ir acompañadas de mareos y/o desmayos.
  • Temblores.
  • Sudoración excesiva.
  • Aumento de la aceleración del corazón.

 

TRATAMIENTO DE LA AGORAFOBIA

El objetivo es disminuir la ansiedad de forma gradual y lograr la desensibilización enfrentando de forma segura, sin temor ni ansiedad, los lugares y situaciones que provocaban las crisis.

Además de la psicoterapia se suele pautar un tratamiento con antidepresivos como la fluoxetina y la sertralina y, en ocasiones limitadas, como sedantes, las benzodiacepinas.

En Serendipia Psicología Valencia tenemos como objetivo que la persona con agorafobia, vuelva a sentir control de su vida y pueda volver a retomar todo aquello que ha dejado de hacer. Para ello, trabajamos codo con codo  para que aplique las técnicas y herramientas que aprenderá en terapia.  El tratamiento que aplicamos consta de 4 partes:

Psicoeducación: Se trata de explicarle la persona en qué consiste su trastorno, conocer cuál es su causa en particular, por qué se está manteniendo y explicarle en qué va a consistir el tratamiento.

Parte cognitiva: El objetivo es que la persona modifique sus creencias e ideas erróneas y sus pensamientos negativos por otros que se ajusten más a la realidad. Un ejemplo de técnica que utilizamos es la reestructuración cognitiva.

Parte conductual: Que la persona sea capaz de enfrentarse a las situaciones temidas sin realizar la conducta de seguridad y consiguiendo con cada exposición que descienda su ansiedad a niveles normales y controlables. La exposición interoceptiva y la exposición in vivo son algunos ejemplos de técnicas utilizadas. Para poder realizar esta parte, será fundamental aprender técnicas de relajación y respiración profunda.

Parte psicología positiva: El objetivo es que la persona identifique y desarrolle sus capacidades y fortalezas, y éstas actúen como barrera para cualquier malestar mental. Para ello, se trabajará con las emociones, entre otras cosas, para desarrollar más en profundidad nuestro nivel de inteligencia emocional y conocimiento propio.

En la agorafobia pueden distinguirse varios componentes:

La evitación a situaciones temidas

Las personas con agorafobia suelen evitar situaciones o lugares que le desencadenan reacciones negativas. Estas situaciones son diversas, como por ejemplo: salir a la calle, ir en transporte público, subir en ascensores, ir al supermercado, etc.

Se suele empezar dejando de ir a uno o dos, y conforme va pasando el tiempo se pueden ir incrementando hasta el punto de afectar significativamente a la vida cotidiana de la persona.

Las conductas defensivas

No siempre se evitan las situaciones temidas. Hay quiénes se enfrentan a este tipo de situaciones pero con lo que llamamos conductas defensivas, es decir, acciones para mitigar o eliminar la ansiedad/pánico mediante un elemento externo. Puede ser desde ir acompañado por una persona de confianza o un animal doméstico, tomar medicación, ir por rutas con hospitales o centros médicos, llevar objetos tranquilizadores, salir a comprar solo aciertas horas dónde se sabe que no hay mucha gente, entre otros. Estas conductas producen alivio inmediato pero contribuyen a mantener el problema.

La ansiedad anticipatoria

Ocurre cuando tenemos pensamientos de futuro catastrofistas relacionados con enfrentarnos a las situaciones que consideramos que nos pueden desencadenar ansiedad o un ataque de pánico. Solemos imaginar lo peor que puede pasar ante una determinada situación que nos provoca estrés o inquietud.

La causa principal de la ansiedad anticipatoria es la sensación de falta de control y la inquietud sobre qué puede pasar en el futuro.

El miedo al miedo

Cuando se sufre un ataque de pánico en una situación determinada, surge un miedo a volver a experimentar esos síntomas que tan mal nos lo hicieron pasar.

Por ello, la persona crea un “mapa” de sitios seguros y otros a los que no ir por semejanza al lugar dónde le ocurrió el ataque de pánico o considera que puede ocurrirle. La persona se siente incapaz de alejarse de esos lugares marcados como seguros. Por este motivo, este miedo suele ir acompañado de síntomas depresivos ya que la propia imagen que se tiene de uno mismo/a es negativa, al ser incapaz de afrontar tareas cotidianas de su día a día.

Ataques de pánico

Un ataque de pánico es un episodio de miedo intenso y repentino que provoca reacciones fisiológicas con niveles altos, cuando no hay un peligro real o causa aparente.

Los ataques de pánico suelen comprender alguno de estos signos o síntomas:

  • Sensación de peligro o fatalidad inminente
  • Miedo a perder el control o a la muerte
  • Taquicardia y palpitaciones
  • Sudor
  • Temblores
  • Hiperventilación
  • Náuseas
  • Calambres abdominales
  • Dolor en el pecho
  • Mareos
  • Sensación de hormigueo

 

La persona con agorafobia puede pensar que ésta puede ir desapareciendo progresivamente no haciéndole caso y saliendo a la calle. Esto es así siempre que se tengan las herramientas adecuadas para hacerlo ya que de lo contrario, puede empeorar.

En definitiva, la agorafobia surge a partir de que eludimos aquello que tememos. A raíz de haber sufrido un ataque de pánico por distintas causas (cada persona tiene la suya propia), se empieza a interpretar las situaciones que experimentamos de una forma catastrofista. Esto nos lleva a estar en alerta y pensar que cualquier síntoma normal puede ser una señal de algo grave, por lo que se intenta evitar esas situaciones.

Así empieza el círculo vicioso de la ansiedad. En tus manos está seguir dando vueltas en ese círculo o salir de él y volver a recuperar tu vida cotidiana. Te dejo esta frase para reflexionar:

«Temo a un solo enemigo que se llama, yo mismo»

-Giovanni Papini-

Lorena Honrubia

Lorena Honrubia

“Desde que tengo uso de razón, me he dedicado a la ayuda de las personas que lo necesitaban, dentro de mis capacidades, tanto a personas de mi entorno como a desconocidas. Esto fue lo que me impulsó a dedicarme a la psicología. Para mí ha sido una gran satisfacción poder convertir esa vocación en mi profesión. "

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