Bisexualidad: ¿Cuerpos o Cerebros?

“¿La bisexualidad existe realmente? ¿Es cuestión de gustos estéticos? o…¿Es cuestión de amar a las mentes” No te sorprendas por el título de este artículo, al igual que tú, cantidad de profesionales se han hecho la pregunta.

A lo largo de este texto me gustaría reflexionar sobre el tema y, lo más importante, hacerte reflexionar a ti. Comencemos por lo más sencillo, ¿la bisexualidad existe? ¿Hay personas que se sienten igualmente atraídas por ambos sexos?

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¿La Bisexualidad existe?

Indudablemente la respuesta es sí, otra cosa es que nos guste más o menos o que tengamos una mayor o menor capacidad para empatizar con quienes viven en esta situación.

Hay personas que mantienen relaciones sexuales de forma indistinta con hombres y mujeres. Hay personas con la capacidad de disfrutar y de amar sin que la presencia de un pene o de una vulva les importe en exceso.

Hay personas capaces de hacer disfrutar y de hacer felices tanto a hombres como a mujeres. ¿Te parece increíble? No lo es.

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Si tuviésemos la oportunidad de hacer esta prueba sería increíble: entrar en una habitación llena de hombres y mujeres, estando con los ojos vendados y sin poder utilizar nuestras manos, no sabríamos distinguir un beso masculino de un beso femenino, tampoco una caricia, ni siquiera quien nos proporciona el orgasmo en la masturbación.

Ahora bien, cuando abrimos los ojos y vemos a quien tenemos delante, en realidad estamos eclipsados por los tabúes, las convicciones sociales y lo que “somos y no somos”.

Esto me recuerda a los niños que dicen que nos les gustan, por ejemplo, los pimientos, “vamos a ver ¿acaso los has probado?”

Por sistema, la mayoría de los niños odian las verduras, aunque 20 años después las disfruten como cualquier otro alimento.

Los adultos somos niños pero con más pelo y más preocupaciones, sencillamente. Son nuestros tabúes lo que nos hacen seguir con la dicotomía (es decir: hombre o mujer, blanco o negro, bueno o malo…)

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Bisexualidad: ¿Nace o se hace?

Muchas personas se sorprenden al descubrir conocidos heterosexuales que, de repente, “se vuelven” homosexuales. Cantidad de pacientes en mi consulta me plantean sus dudas y sus idas y venidas con ambos sexos ¿Qué ha pasado? ¿Siempre nos han estado engañado? O ¿acaso es la experiencia tan determinante? Personalmente, me quedo con la última opción.

Si todos tuviésemos (o nos permitiésemos) la oportunidad de disfrutar un día de una relación homosexual, seguro que seríamos mucho más abiertos con este tema.

Eso sí, esto no quiere decir que por probarlo te vaya a gustar, hay adultos que “siguen sin comer pimiento”

Y es que los cuerpos son diferentes, eso es innegable. Si un pene no te gusta, no te gusta y punto. Esto es muy diferente a que te produzca rechazo por tabúes o falsas creencias.

Yo odio los champiñones y no me los pongas delante, por favor. Sé que son bajos en grasas y súper nutritivos pero no-me-gus-tan.

Bisexualidad: ¿Amor o Sexo o ambas?

Por último, podemos encontrar un gran argumento que se asume como de peso cuando realmente dudo que lo tenga, a frase “me enamoro de la persona”. Cierto, pero ¡ojo!

Una cosa son los afectos y otra tener relaciones sexuales. Yo que me paso el día viendo a parejas con problemas entre las sábanas, a pesar de lo mucho que se quieren…creo que me encuentro en situación para contártelo.

En concreto, recuerdo un caso de una pareja de lesbianas que no se reconocían como tal, decía que simplemente se habían enamorado una de la otra, como personas, pero que a ambas siempre les habían atraído los hombres.

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Mi respuesta es la siguiente: si le practicas sexo oral a una mujer es porque te gusta lamer una vulva, no hay más. Si no te gustase, no lo harías.

Si, es cierto que “el amor es ciego” y que el enamoramiento es imposible de controlar, pero éste consta de distintos elementos, entre los cuales está la interacción erótica.

Si a tu novio le huele mal el aliento seguro que evitas besarle, si no te gusta el cuerpo de tu pareja dudo que disfrutes de las relaciones sexuales.

Me encanta la idea de enamorarse de las mentes…pero no me la creo. El físico y la sexualidad de cada uno es algo demasiado importante como para pasarlo por alto y, si bien podría existir algún caso en el que alguna persona pueda lograrlo, dudo realmente de que pueda ser algo generalizado.

Somos seres con sexo, sexuados y sexualizados, amamos a personas sexuadas y, por más que queramos huir de ello, la realidad siempre se antepone. ¿Mi recomendación? Rompe la dicotomía, los tabúes y esa celda de creencias erróneas en la que está instaurada la sociedad.

Si amas a alguien, eso es lo importante, que tenga pechos, pene, vulva o testículos… ¡eso ya lo analizaremos más adelante!