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Cómo superar una Crisis

By 7 noviembre, 2019 No Comments

Cómo superar una Crisis (de cualquier tipo)

Estoy segurísima de que has pasado alguna vez en la vida una “crisis” o sabes de alguien que ha sufrido una: “Pepito y yo estamos pasando por una crisis”, “Dejó a su mujer y su casa por la crisis de los 40”, “Se compró un deportivo rojo biplaza y se ha puesto pelo, está claro de que está en la crisis de los 50”, “Renunció a su trabajo en Valencia (o lugar que sea) y se fue a otro país”, “No sé qué quiero en la vida, ¡tengo una crisis!”,.. ¿Te suena de algo, no?

Pasar por una crisis es algo muy común, algo tremendamente normal e, incluso, beneficioso. Espera, ¿beneficioso? Sí, sí, como lo lees: una crisis puede ser beneficiosa, no estoy bromeando.

Pero María, ¿cómo puede ser algo tan desagradable como una crisis, que hasta puedes dejar a tu familia, algo bueno? ¡Ojo! Si piensas esto, NO hablamos de lo mismo. Una cosa es una crisis y otra las consecuencias/conductas/acciones que llevamos a cabo tras esta. Es decir, no es lo mismo hablar de darte cuenta de que algo no marcha como te gustaría y otra muy diferente el dejar a tu familia, tu trabajo en Valencia, comprarte un deportivo rojo o hacerte una operación estética: la “solución” tomada.

Hoy voy a enseñarte cómo una crisis (del tipo que sea) puede ser algo que te ayude a crecer y desarrollarte y qué hacer cuando padecemos o pasamos por una.

Solo tienes que seguir la siguiente fórmula:

– Acepta que tienes una crisis; no pasa nada por vivirla.

– Busca aquello que no funciona; ¿qué no te gusta de tu vida?

– Piensa en posibles soluciones a esos problemas; ¿qué puedes hacer para mejorar tu vida?

– Pon en práctica esas soluciones; Observa qué te ayuda a alcanzar tu vida deseada.

Ponemos el ejemplo del trabajo:

Paso 1: acepto que no estoy viviendo mi mejor momento y estoy pasando por una crisis.

Paso 2: lo que no me gusta de mi vida ahora es mi trabajo en un restaurante de Valencia, me cuesta ir a trabajar todos los días y es una tortura porque mi jefe me habla mal y son turnos de 10 horas sin cobrar extras, 7 días a la semana.

Paso 3: Puedo buscar otros trabajos en internet, echar CVs, preguntar a mis amigos si conocen ofertas de trabajo,…

Paso 4: Mañana actualizaré mi CV y la semana que viene me recorreré mi barrio dejando una copia. Además, me voy a abrir perfiles en páginas de ofertas de trabajo esta noche, etc.

Pasos para superar una Crisis

Te explico estos puntos con mayor profundidad en los siguientes apartados:

Pasos para superar una crisis:

1.1) Aceptar que vivimos una crisis

Lo primero y necesario para superar satisfactoriamente una crisis es aceptar que estamos pasando o viviendo una.

¿Qué es una crisis? La Real Academia Española define la palabra “crisis” como un “cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados”.

Vale, ¿ves algo en esta definición que indique que ese cambio sea malo o perjudicial? No, ¿verdad? Ahí es donde quiero profundizar hoy contigo.

Una crisis es un momento de inflexión, una parada en el camino, en el que echamos un vistazo a nuestro alrededor y/o a nuestro pasado y vemos algo que no nos gusta o que nos gustaría que fuese diferente. Suele coincidir con los cumpleaños (sobre todo si hay un cambio de década), pero ¿por qué? Fácil: nos han enseñado que envejecer y/o crecer es acercarnos a la muerte, si estamos cada vez más cerca de ese inevitable momento y no hemos hecho o somos todo lo que querríamos entramos en pánico.

“¡La vida se acaba!” (Vuelve a leer esto último con tono dramático).

Se me acaba el tiempo y lo estoy desperdiciando (o ya lo he hecho en el pasado). La vida pasa y parece que nos va ganando por unos cuantos metros.

Ante ese pánico es cuando tomamos decisiones y/o llevamos a cabo comportamientos críticos que hacen ver a la Señora Crisis como a un ser despreciable que destroza familias y parejas, y desestabiliza y arruina vidas.

Lo curioso es que la palabra “crisis” en japonés (危機) está compuesta por dos caracteres muy diferentes: 危 (peligro) y 機 (oportunidad). En este contexto, hay una clara alerta, pero también una esperanza.

A mis pacientes/clientes/gente (hay gente que prefiere llamarlos de una forma u otra) que viene a mi consulta en Valencia les explico lo siguiente: si no tuviéramos esos momentos de inflexión, de darnos cuenta de que estamos viviendo cosas que no nos gustan o que no esperábamos vivir, de crisis, seguiríamos viviendo una vida desagradable, amargándonos y viendo como nuestras esperanzas, sueños y objetivos se van quedando atrás mientas nosotros nos sumimos en una insatisfacción vital que nos grita el asco que es seguir viviendo.

Sí, de acuerdo, vivir una crisis o darte cuenta de que no eres feliz no es agradable, pero imagina vivir tooooda una vida con mayor malestar aún o tener ganas de que acabe cuanto antes. ¿Eso no sería malgastar tus días?

Resumiendo: una crisis es aquello que te dice: ¡oye! Esto no es lo que quieres, pero ¡puedes cambiarlo!

Así que, si te das cuenta de que estás en una crisis, no desesperes, es aquí donde podemos trabajar para mejorar tu vida.

1.2) ¿Qué no está funcionando?

Muy bien, hemos aceptado que estamos pasando una crisis y que hay cosas que no nos gustan, que estamos desperdiciando el tiempo y ahora, ¿qué?

Algo importante es que cada persona es un mundo, por ello hay que ver con qué aspectos de tu vida no estás conforme: ¿tu trabajo no te gusta porque no ganas lo suficiente?, ¿discutes con tu pareja más de lo normal?, ¿te habría gustado haber viajado más?, ¿no sabes qué hacer con tu futuro?,…

Enumera qué cosas no te gustan y piensa en cómo te gustaría que fuesen. (Esto puede ser un buen ejercicio de papel y boli o de ordenador si te va más lo informatizado).

Una vez tengas esas cosas que no te gustan en contraposición de lo que sí te gustaría, debemos hacernos una pregunta importante: ¿Puedo hacer algo o es “imposible?

Muchas de las cosas que nos gustarían están lejos de nuestro alcance. Por ejemplo: me gustaría ser inmortal y/o no enfermar nunca. Esto no es posible de conseguir, al menos con los avances sanitarios que tenemos hoy en día. Entonces, ¿qué hacemos ante algo que no podemos cambiar? No nos queda otra que aceptar que no podemos hacer realmente nada.

En cambio, si pudiésemos hacer algo, es ahí donde podemos poner en marcha el plan de acción. Por ejemplo, no me gusta ser bajita y fisiológicamente no puedo crecer, pero si quiero parecer más alta puedo usar tacones (Siento el ejemplo, pero es algo muy visual para ejemplificar este punto, no me lo tengáis muy en cuenta).

Una vez nos demos cuenta de que sí podemos hacer algo para cambiar la situación, deberemos preguntarnos si queremos esforzarnos para conseguirlo. En caso de que no queramos o no tengamos interés en invertir esfuerzos en trabajar en ello, no nos queda otra que aceptar que, aun pudiendo, no QUEREMOS (no es que no podamos, ojito a las palabras y su significado).

Por otro lado, si sí podemos y queremos trabajar en ello solo nos queda una cosa: hacerlo.

1.3) Brainstorming o lluvia de ideas

Vale, ya tenemos un problema aceptado y las cosas que queremos cambiar en mente (todas ellas posibles y queriendo esforzarnos en cambiarlas), por lo que el siguiente paso es el “cómo” superar esa crisis.

Es este el punto donde más personas “meten la pata”, lo diremos así. ¿Por qué? Porque ante la desesperación intentan cambiar aspectos de su vida de “cualquier manera”, sin pensar o sopesar bien las opciones, simplemente quieren solucionar ese malestar cuanto antes de la forma que sea. Normalmente piensan en un par de opciones y la más tentadora la toman. Aquí también tiene MUCHO que ver lo que nos han enseñado los medios, la sociedad y la cultura: cirugías, objetos caros, rupturas, marcha a la otra punta del mundo, cambios de trabajo,… Aquello que suponga una distracción o nos aleje de una forma, si no radical, relevante de nuestro modo de vida actual.

¿Y eso nunca funciona? Yo no he dicho que ninguna de esas opciones no vaya a ayudarnos, algunas sí que les serán útiles a algunas personas, pero no todas ni a todas.

Piensa en varias soluciones a ese problema (o esos problemas) que te atormentan, pero no te quedes con la primera, puede que no sea la más acertada. (Aquí viene muy bien también el boli y el papel o el teclado en su defecto).

Intenta tener el mayor número de soluciones posibles a esa crisis, todas las que se te vengan a la mente para ayudarte. Puedes incluso consultarlo con gente de tu entorno si no se te ocurre ninguna, pero ¡ojo! esas son sus soluciones, posiblemente alguna creas que te puede ayudar pero otras no, no tienes que aceptarlas todas ni llevarlas a cabo si no te convencen.

Una vez tenemos todas esas soluciones, entramos en una clásica “toma de decisiones”. Seguro que has escuchado eso de poner en una hoja todos los pros y los contras, no son tontería, te ayudan a posicionarte en todas las consecuencias posibles, cosa que ayuda con la elección. Aquí te recomiendo que vayas un poco con ojos objetivos, no siempre todo lo que te gustaría es lo más beneficioso, piensa en aquello que traería mayores beneficios, no que sea más deseable.

1.4 Poner en práctica las soluciones a la crisis

¿Ya tienes las soluciones más beneficiosas? ¡Es el momento de ponerlas en práctica!

Te recomiendo que te pongas una fecha aproximada en la que ya “deberías” haber alcanzado esa mejora que deseas, eso te ayudará a trabajar por el objetivo y no desviarte del camino, es decir, te “obligará” a esforzarte para cumplir el “deadline” (fecha tope).

Si la primera solución no funciona, piensa que tienes otras que recogiste en el punto anterior. Es cuestión de no rendirse.

 

Resumiendo todo el escrito: no tengas miedo a las crisis, pueden ser tus aliadas, la clave está en el post, en lo que haces con esa revelación.

Si crees que tú sol@ no puedes hacerle frente a la situación que estás viviendo, si te cuesta ver la luz o la salida, te recomiendo que contactes con un profesional de la psicología que te acompañe en el proceso.

Me despido con esta gran frase de Albert Eintein:

La crisis es necesaria para que la humanidad avance. Solo en momentos de crisis, surgen las grandes mentes”.

¿Has vivido una crisis y la superaste? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios.

 

Autora: María Cartagena

Lorena Honrubia

Lorena Honrubia

“Desde que tengo uso de razón, me he dedicado a la ayuda de las personas que lo necesitaban, dentro de mis capacidades, tanto a personas de mi entorno como a desconocidas. Esto fue lo que me impulsó a dedicarme a la psicología. Para mí ha sido una gran satisfacción poder convertir esa vocación en mi profesión. "

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