Psicología

La crisis de los 20 años

By 13 junio, 2016 9 Comments
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“Muy bien, enhorabuena, ya he acabado la carrera. ¿Y ahora qué? Llevo toda una vida estudiando, esperando esto, y ahora que por fin ha llegado… no sé qué hacer conmigo misma. De lo mío no hay casi trabajo, y en casi todos los curros al final acabo desmotivada, sin más… Pero oye, ¡doy las gracias! Con la crisis económica, suerte que he podido trabajar de algo. No sé, echo de menos lo que era antes… Salíamos de clase, y unas cervezas. Cada lunes, una anécdota nueva del fin de semana. Y lo que nos reíamos… ¿Cuánto hace que no me río? A ver, sí, claro que me río, pero reírme de verdad, joder. De eso que no puedes parar, que te quedas sin aire… No sé qué me está pasando. No vivo mal, no soy infeliz… pero, ¿realmente soy feliz del todo? Tú que eres psicóloga, dime… ¿hay algo más, o la vida es simplemente esto?”

Y yo no sé qué contestarle.

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¿Qué  nos está pasando?

Cuando queda poco para el día de tu cumpleaños sientes un cosquilleo en el estómago, pero ya no es el mismo cosquilleo de ilusión que cuando cumpliste los 18. Ahora se parecen más a nervios de ansiedad que de entusiasmo. Y comienzas a hacer comentarios ¿graciosos? acerca de que te haces viejo, a tener pensamientos sobre lo rápido que han pasado los últimos años, y a sentir cierta nostalgia por todo. Y surge la frase por excelencia: “Veinti-X… ¿YA?” (sustituyendo la X por el número en el que te haya entrado el pánico).

No es nada fácil definir esta sensación que nos llega de imprevisto cuando ya llevamos algunos años cumpliendo los veinti-algo, pero es innegable que desde hace algún tiempo la veo a mi alrededor, y también en mí misma a ratos. En esos estudios sociológicos de tardes de café, lo he comentado con amigos, y entre todos los “a mí también me pasa” y “yo también me siento así”, creímos estar descubriendo algo muy interesante…

Así que llegó el momento definitivo, ese pequeño gesto imprescindible en la vida de toda persona, el paso previo antes de hacer algo grandioso: buscar en Google. Y, cómo no, ya está todo inventado.

La “crisis del cuarto de vida”

Resulta que lo que nos pasa a los veinteañeros ya tiene un nombre. Se llama la “crisis del cuarto de vida”, un término acuñado por la autora Abby Wilner, que tiene hasta un libro y una página web.

La crisis del cuarto de vida se da en la década de los 20 a los 30, antes o después en función de cada persona, y se define como una especie de apatía hacia la vidaA algunos seres de luz esto jamás les ocurre y son fuertemente felices toda su vida sin descanso; si eres un ser de luz, deja tu comentario. Sin embargo, se trata de un malestar “reprimido”, “no asumido”, porque con lo joven que eres te da mucha pereza admitir que estás en una especie de crisis existencial. Así que esta incomodidad se vive habitualmente de forma inconsciente, intentando encubrirla ante los demás, y también ante uno mismo.

Quizás este artículo te ayude a descubrir cosas de las que no habías sido consciente antes.

¿Por qué nos ocurre la crisis del cuarto de vida?

  • A nivel biológico, la efusividad de la adolescencia ya ha finalizado por completo, y nuestro sistema hormonal se vuelve mucho más estable y sutil.
  • A nivel psicológico, podemos sentirnos sobrepasados por las exigencias adultas de ese “mundo real” en el que acabamos de caer, unas responsabilidades que al final nos aburren, nos molestan y nos estresan.
  • A nivel emocional, de pronto nos enteramos de que ya no somos los mismos. Hemos crecido sin darnos cuenta, y ahora nuestras necesidades emocionales son bastante más complejas.
  • A nivel profesional, es momento de adaptarnos a una realidad laboral que a menudo no es como esperábamos, haciéndonos sentir cierta inseguridad e insatisfacción.
  • A nivel social, nuestras amistades y compañías se van volviendo más selectivas, algunas personas desaparecen de nuestra vida, y a las que se quedan les dedicamos menos tiempo del que nos gustaría.

 

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Los “síntomas” más típicos de nuestra crisis

1. El futuro es una caja de sorpresas

Sientes que tu futuro a corto/medio plazo es totalmente incierto, no tienes nada claro lo que va a ser de ti en los próximos años, quizás ni siquiera el año que viene… y eso te da más vértigo que montar a la Shambhala. Pero a la vez, hay mucha ilusión en esa incertidumbre.

2. El amor… esa asignatura pendiente

Si tienes pareja desde hace mucho tiempo, quizás empiezas a darte cuenta de que ya no es lo mismo: tú has cambiado mucho en estos años, y también lo ha hecho tu compañero/a. Es natural, pero ¿seguís siendo igual de compatibles que antes? Por el contrario, si llevas mucho soltero/a, no es raro que comiences a sentir que el sexo esporádico ya no te llena lo suficiente, junto con una necesidad bastante fuerte de crear un vínculo emocional con alguien. Si tienes pareja y vuestra relación es absolutamente ideal, deja tu comentario.

3. La falta de tiempo

Demasiadas cosas que hacer y muy pocas horas, así que el tiempo se ha vuelto lo más valioso para ti, aunque eso también te ha hecho aprender a invertirlo mejor. Cada vez necesitas más ese giratiempos de Hermione, y el hecho es que lo puedes adquirir fácilmente aquí. Pero, ¡¿tú has visto lo que vale?!

4. La falta de dinero

Sin duda, es nuestro problema por excelencia, el síntoma estrella de la crisis del cuarto de vida. A menudo tenemos ganas, tenemos ilusión, tenemos ideas, tenemos fuerza y energía… pero no tenemos dinero, así que todo se queda en nada. Y frustra, claro que frustra. ¡Pero no todo es el dinero! Hay muchas cosas para las que no lo necesitas.

5. Nuestros primeros pasos en política

Éste ya no es un tema de los mayores al que podemos tranquilamente hacer oídos sordos. La política te interesa desde hace ya algún tiempo, te sientes partícipe de la sociedad en la que vives, y quieres aportar tu granito de arena para mejorarla. Pero a la vez, sientes que es un tema complicado, confuso, contradictorio… y a veces huele mucho a decepción.

6. El odiado y deseado mundo laboral

[bctt tweet=”Buscamos profesionales menores de 25 años, con 30 años de experiencia.” username=”Serendipia_psic”]

La pesadilla laboral de cualquier veinteañero se resume en esa frase. Si no trabajas, estás deseando trabajar. Si trabajas, te encantaría no tener que trabajar. Sueñas con ese trabajo perfecto, seguramente relacionado con tus estudios, ese trabajo que te haga sentir autorrealizado. Y estoy segura de que, antes o después, encontrarás ese trabajo… ¡es demasiado pronto para desanimarte! Si ya has encontrado el trabajo perfecto y estás encantado de la vida, deja tu comentario. Si vives en España y has encontrado cualquier tipo de trabajo, deja tu comentario.

7. El complot de tus amigos de Facebook

A tus amigos de verdad cada vez los ves más de tanto en tanto, estáis todos tan ocupados que no es fácil coordinarse. Y tus amigos de Facebook parece que se hayan puesto de acuerdo para restregarte sus perfectas vidas: viajes, comidas, novios, novias, fiestas, aventuras… ¿Acaso eres el único que tiene una vida mediocre? ¡Sabes que no! No dejes que unos filtros de Instagram te depriman, ni siquiera el Clarendon merece tus lágrimas.

8. El síndrome Forever Young

“Forever young… I want to be, forever young…”

¿Y quién no? La canción tiene razón. Lo cierto es que la mayoría tenemos un miedo bastante fuerte a envejecer, y no sólo físicamente (que también) sino a envejecer psicológicamente. La mente te envejece cuando la rutina se traga tu creatividad, cuando ya no te quedan ganas de probar cosas nuevas para divertirte, y tus únicos amigos son la manta y el sofá. ¡Pero tenemos la solución! Puedes entrenarte para reconocer los 5 rasgos típicos de un viejoven (cabeza de viejo y cuerpo de joven), y mantenerte alejado de ellos por si contagia. Si eres viejoven y te aclaras con las nuevas tecnologías, deja tu comentario.

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Tú que aún eres joven…

Tú que aún eres joven, tienes que disfrutar de la vida.

Tú que aún eres joven, tienes que aprovechar el tiempo.

Tú que aún eres joven, tienes que cuidar tu salud.

Tú que aún eres joven, tienes que vivir experiencias.

Tú que aún eres joven, tienes que labrarte un futuro.

Tú que aún eres joven, tienes que estar contento.

Y nuestras cerebros veinteañeros van directos al colapso. Nos ponen muy nerviosos este tipo de presiones que recaen sobre nuestra juventud, porque detrás de todas esas frases se intuye una coletilla final: “…antes de que sea demasiado tarde”.

¿Pronto va a ser demasiado tarde para disfrutar de la vida, aprovechar el tiempo, cuidar nuestra salud, vivir experiencias, labrarnos un futuro o estar contentos? La respuesta es: no. Realmente no existe ese “demasiado tarde” al que tanto tememos.

¿Qué es lo que tenemos que hacer exactamente para aprovechar al máximo nuestra juventud? ¿Estamos siendo lo suficientemente felices para nuestra edad, o no? Que alguien nos lo diga, por favor. No sabemos si estamos aprovechando correctamente nuestros veintitantos o si los estamos desperdiciando. Pero sí que creo una cosa: no importa en absoluto si “objetivamente” estamos haciendo todo eso que “deberíamos hacer” o no. Lo único que de verdad importa es nuestra propia sensación. Si predomina la sensación de satisfacción con tu vida, lo estás haciendo bien. Si no es así, tal vez necesitas un cambio, o varios cambios pequeñitos. En todo caso, siempre está en tu mano dar el paso para coger las riendas de tu vida, energetizarte y llenarte de motivación. O para ir a echar unas cervezas con ese amigo que te ha venido antes a la cabeza.

[bctt tweet=”¿Qué hay que hacer exactamente para aprovechar al máximo la juventud?” username=”Serendipia_psic”]

Los 7 retos de un veinteañero en crisis

¿Sabías qué? En japonés, la palabra “crisis” (危機) está compuesta por dos caracteres: 危= “peligro” y 機= “oportunidad”.

No es tan fácil tener veintitantos como parece desde fuera. En realidad tampoco es tan difícil, y lo sabes. Lo cierto es que, como bien dicen los japoneses, una crisis es un peligro pero también es una oportunidad. Esta etapa de nuestra vida supone un conjunto de retos para nosotros:

  1. Permitirnos la ambivalencia (a veces querremos comernos el mundo, y a veces bajarnos del barco).
  2. Aceptar que lo único permanente es el cambio (y cuanto menos te resistas, mejor).
  3. Tolerar la frustración (no todo va a ser como queremos, ni como nos merecemos).
  4. Aprender a reírnos de nosotros mismos (y a relativizar las circunstancias).
  5. Gestionar la incertidumbre (te hayas independizado ya o no, te va a tocar convivir con ella).
  6. Elegir el optimismo frente al pesimismo (si eres un hater, deja tu odioso comentario).
  7. Reorganizar nuestras prioridades (y comprender que no tienen por qué coincidir con las prioridades impuestas socialmente).

En definitiva, podemos utilizar esta crisis del cuarto de vida de forma positiva, para ir conociéndonos poco a poco a nosotros mismos; profundizando, creciendo y madurando emocionalmente.

[bctt tweet=”Estés independizado o no, te tocará convivir con la incertidumbre.” username=”Serendipia_psic”]

 

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Ser joven es una cuestión de actitud

“La crisis del cuarto de vida es el doble de mala que la crisis de la mediana edad: viene veinte años antes de tiempo. Nadie te ofrece ninguna simpatía al respecto, y eres demasiado joven e insignificante como para comprarte un deportivo y huir con tu secretaria”

(Iain Hollingshead, Twenty Something)

Y aquí termina mi reflexión sobre nuestros pseudoproblemas de adolescentes crónicos del primer mundo veinteañeros en crisis. Y a ti, ¿te pasa algo similar en la actualidad, o tal vez te pasó cuando tenías esa edad? ¿Conoces a alguien que esté atravesando la crisis del cuarto de vida? ¿O quizás no estás de acuerdo con su existencia? ¡Tu opinión nos interesa!

Acabemos con un poco de humor

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Estefanía Mónaco

Estefanía Mónaco

Soy Psicóloga General Sanitaria, pero no soy sólo mi titulación. Soy mis pasiones: escribir, hacer terapia, leer, divertirme, aprender, viajar. Soy mis proyectos: ser terapeuta Gestalt, investigar, doctorarme. Soy mi fuerza, mi iniciativa y mi esfuerzo; pero también soy mis miedos. Mi intención es llegar a ti a través de la palabra; mi ilusión, aportarte algo… y mientras, por mi parte, crecer.

9 Comments

  • Elena dice:

    Pff… pffff… ppffff…. que etapa más mala!! y que asco de existencia que me está tocando vivir!! no hago más que repetírmelo, junto con muchas más frases de ánimo xD…
    Bueno soy una chica de 19 años, el 13 de marzo cumplo los 20 y muy sinceramente lo estoy pasando fatal. Estoy en plena crisis total donde no se quien soy y que hago aquí. Actualmente trabajo en una residencia de ancianos a la vez que estudio un grado superior de Integración Social, el cual me motivaba mucho antes y ahora después de 5 meses me planteo cada día.
    Te puedes imaginar como lo estoy pasando, los sentimientos que tengo y las pocas ganas de nada que me da la vida en general. Ésto en verdad hace poco que me está pasando, pero es tan agobiante que ya no se por donde salir, ni a quien recurrir… Sin exagerar, estoy buscando psicólogo para hacer aunque sea una sesión y que me digo si me estoy volviendo loca o es que es normal esto que me esta pasando.
    Soy muy reservada y no le cuento mis problemas a nadie, tampoco me gusta molestar y la verdad que no encuentro a la persona adecuada, en la que pueda desahogarme plenamente y después de quitarme 20kg de encima sienta que me a escuchado y me de el consejo de mi vida, el que solucione todo mi malestar y haga que vuelva la chica de antes, con la que me sentía viva y totalmente identificada, mi yo de antes…..
    El caso es que no me encuentro, en ninguno de los aspectos de la vida, psicológicos, físicos, conductuales, en la forma de pensar, de ser, de hablar, de vestir, de andar, de pestañear,…..!!!!! S.O.S
    Lo peor… es que para mi edad soy o por lo menos me siento lo que es relativamente muy madura, y la teoría para abandonar éste sentimiento me la se muy bien, pero cuando hay que actuar, hay viene el problema, soy incapaz, literalmente me bloqueo por completo, a veces, tartamudeo y todo… con la mala leche que tengo, cuando de verdad hay que ser sinceros, serios, maduros y adultos, se me olvida y vuelvo a los 13 años…
    Estoy frustrada, no encuentro mi lugar en este asqueroso mundo, soy una negada de la vida y cuando tengo un momento de lucidez, siempre hay un pensamiento destructivo que aleja esa sensación de futuro encuentro con migo misma.
    Mi pareja actual… pasapalabra. Por que desde que mi anterior se fue no soy yo. Pero tampoco quiero que vuelva, eso está claro. Pero no digo que esta mierda forme parte de ese gran cambio, ya que estábamos 100% hermanados.
    En una relación actualmente no se lo que quiero, un rato quiero y al otro aléjate de miii… así estoy, como un cencerro. tanta discusión hará que lo dejemos… y no quiero eso, también me agobia mucho éste tema, y con él no hablo nada de ésto, ya lo he dicho por que hay que medir las palabras y me canso de no poder ser yo misma o dar mi propia opinión tal cual por que siempre es cuestionable, juzgada y absurda. No se si lo hace por mi bien o quiere que muera de indecisión o locura tal cual por que me vuelve loca………….. cansada de éste tema estoy ya. Cuando lo que yo quiero es encontrar una persona a la que le guste escucharme, me de consejo, y sepa esperar a que la cague para que entienda que madurar es eso y no regañarme o juzgarme por haberme equivocado, que sepa que soy tardona y olvidadiza y lo entienda, una verdadera loca amorosa que quiere que la atosiguen y poder atosigar… hecho de menos que me entiendan…
    NO ME ENTIENDO NI YO COMO VOY A HACER QUE ME ENTIENDAN, AUNQUE SEA LO QUE MÁS NECESITE AHORA MISMO. (¿?¿?¿?¿?)
    y ya no voy a aburrir más por que a lo largo del día pasan por mi mente 18876283745892356 pensamientos diferentes buenos y malos y geniales y horribles y puff……… no se como acabará ésto, pero estoy deseando encontrar mi identidad y mi forma de ser para poder poner en marcha todos mis planes de vida, tan geniales como yo los imagino, sin piedras en el camino, sin preocupaciones ni problemas, todo un caminito de rosas y las hostias para madurar en un buen colchón de plumas, jijiji gracias =D (sarcasmo)…
    A sí, que también parece que no se hablar y lo de explicarse en mi es enexistente, eso es lo más importante y se me a olvidado…. la mentira y las frases trargiversadas para mi en el día a día es algo normal, con la mala cabeza se me olvida todo y eso me lleva a la mentira sin querer obviamente… y así es como me convierto en toda una mentirosa… más peso en mis espaldas para encontarme psicológicamente, la presión y angustia de no acordarme de nada por que no consigo concentrarme en nada de lo que hago es lo que hace que sin querer recuerde las cosas a cachos o que sume detalles que yo creo que son así y no… me los estoy inventando sin intención de hacerlo. Es duro eh, no que como eliminar eso de mi conducta y me trae muchiiiiisisisimos problemas con migo misma y muchos más con mi pareja.
    Y ésto es mi crisis de los 20. Muchas gracias por la atención. Un gran saludo!!!!

    • María Cartagena dice:

      Hola Elena,
      soy María Cartagena, una de las psicólogas de Serendipia Psicología.
      Lo primero: muchísimas gracias por compartir tu testimonio con nosotros.
      Sí que es cierto que cuesta encontrarnos (a unos más que a otros).
      ¡Oh, por Dios! Quien te diga lo contrario es que nunca se replanteó nada de lo que fue interiorizando a lo largo de su vida (un/a conformista que se acomodó a lo que le dijeron que debía ser, pensar y/o decir).

      Sé que ahora ves que esta época es horrible, que ojalá no te hubiera tocado vivir, pero llegarás a ver que es por lo que tenías que pasar y te diré por qué: si no tuviéramos crisis o momentos de reflexión sobre cómo vivimos, llevaríamos una vida que no nos gusta para siempre, así sin más. Tener una crisis supone darte cuenta de que algo marcha mal y, por lo tanto, una oportunidad para cambiarlo y transformarlo en lo que sí querrías vivir. Tener crisis es NORMAL e, incluso, te diría que necesario. Lo que no es bueno es vivir una crisis y no hacer nada al respecto: ahí es cuando de verdad sufriremos.

      Tengo que darte la razón en que, esto de buscarse a sí misma y no encontrarse por ninguna parte, es como llevar un pesado jersey de esos de lana que pican como un demonio y te hacen sudar mares. Es lógico que no estés bien con los demás, te sientas incómoda e irritable con todo. Imagínate cómo sería el entablar amistades, vínculos o conversaciones con algo tan incómodo todo el día encima (porque el maldito jersey se puede quitar, pero a ti misma no te puedes abandonar en el último cajón del armario).

      Nunca es tarde para cambiar de profesión o rama dentro de la misma, de hecho, puedes incluso adaptarlo a lo que sí te gusta. De igual forma, lo que ocurre con tu pareja, tampoco es irreversible o tiene por qué ser este chico el definitivo para toda la vida.

      Sé que estás muy desorientada y cansada por el esfuerzo, pero poco a poco irás descubriendo quién eres, dándole toques de la chica que dices que eras antes (pregúntate qué te impide volver a serlo) o descubrir a una nueva Elena, mejorada y más adaptada a lo que de verdad quieres ser. Si no te ves capaz de hacerlo tú sola, siempre puedes acudir a un/a psicólogo/a que te ayude en el proceso.

      Por último transmitirte que es totalmente NORMAL por lo que estás pasando y que no, no te estás volviendo loca (si fuera así, todos los que buscamos llevar una vida mejor, estaríamos locos). Aquí estamos para ayudarte, si nos necesitas.

      Un abrazo fuerte y mucho ánimo en la búsqueda de la verdadera Elena.

      María Cartagena

  • Stephany dice:

    Hola,un gusto!!!Al parecer ya veo que no soy la unica que esta pasando por la crisis de los 19,pero estoy en ese momento donde me planteo quien soy y que quiero hacer con mi vida,donde me doy cuenta que voy a cumplir 20 y nunca he trabajado (y a la vez quiero trabajar pero me da miedo),que aveces siento que nisiquiera se donde estoy parada y si estoy yendo en el camino correcto,tambien estoy empezando a estudiar psicologia y aveces muy seguido,me estresa,me agobia el tema de mi futuro y mi incertidumbre,aparte de que soy un poco diferente a los demas…en ese momento no se si dejarlo pasar o seguir pensando en quien soy y que quiero en la vida….Ayuda!!!

    • Estefanía Mónaco dice:

      Hola Stephany! Soy Estefanía Mónaco, la autora del artículo. Lo que te ocurre es totalmente normal, estás entrando en la vida adulta y eso conlleva empezar a tomar decisiones constantemente. A veces tendrás claras tus elecciones, y a veces no tanto… pero en eso consiste la vida: en ir aprendiendo paso a paso. No hay caminos correctos e incorrectos. Son caminos diferentes, lo importante es que los transites con conciencia, saboreándolos, sin prisas. Vivir y crecer es un proceso que se lleva mejor con un ingrediente: la CONFIANZA. Si estás atenta a ti misma, a tus necesidades, y dedicas tiempo a escucharte en el presente, el futuro dejará de ser tan angustioso. Y si eres diferente a los demás… cuánto me alegro, aprovéchalo!! Suerte con tu carrera, has elegido una muy bonita. Abrazos!

  • Katherine estefania Catalán Briones dice:

    Hola, acabo de leer el articulo y me pareció buenisimo, en estos momentos me encuentro viviendo una crisis existencial y leer esto me hizo dar cuenta que no todo es tan malo, la verdad no tenia ni a jodida idea que la crisis del los 20 existía, saludos desde chile.

    • Estefanía Mónaco dice:

      Hola Katherine! Me alegro mucho de que leer este artículo te haya hecho dar cuenta de que no eres la única que está pasando por algo similar. La vida son etapas, y las crisis nos ayudan a crecer y madurar. Un saludo! Estefanía Mónaco.

  • Joseph Martinez dice:

    Hola, tengo 19 a un par de meses de los 20
    Siempre he sido alguien muy alegre, sin importancia de las cosas malas, disfrutando cada momento ya sea bueno o malo, viajando conociendo y casi siempre solo. Todos decían que tenía una vida vida muy buena, no tomaba las osase enserio y era muy feliz. Ahora me siento todo lo contrario, sin ganas de hacer cosas, con apatía, con muchas ganas de tener a alguien que me apoye (vida amorosa). Sin un objetivo concreto, haciendo las cosas simplemente por que si… todo el tiempo tengo ganas de llorar, estar un poco dopado para que mi mente no esté pensando en que no tengo nada, pensando que mi problema es mi cabeza por qué me siento en todo lugar fuera de órbita… como un bicho raro, no se que hacer…

    • Estefanía Mónaco dice:

      Hola Joseph! En primer lugar, gracias por compartir tu experiencia con nosotras, no es fácil darse cuenta de este tipo de cosas y expresarlas. Por lo que cuentas, estás en un momento vital en el que te falta motivación y sentido de vida (para el presente y para el futuro). Lo primero, ten en cuenta que lo que te está ocurriendo es algo temporal, que no va a ser así siempre, así que no te asustes: saldrás de esta crisis fortalecido, más maduro y con más recursos para enfrentar todas las situaciones difíciles que aparezcan en tu vida. Por lo que comentas, te vendría muy bien la orientación de un terapeuta que te ayude a poner luz en tu mente, y aclarar un poco ese estado de confusión y desánimo en el que te encuentras. Te recomiendo algún terapeuta especializado en Terapia ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso), un tipo de psicología centrado en ayudar a las personas a encontrar sus valores propios y el sentido de su vida. También te recomiendo, si te apetece, leer el libro “El hombre en busca del sentido” de Viktor Frankl. Un abrazo, y muchísimo ánimo!

  • Clara dice:

    El amor… esa asignatura pendiente

    ¿Y si no hemos tenido nunca pareja y tampoco tenemos sexo esporádico? No es un tema que me haya preocupado especialmente hasta hace pocos meses, pero desde que tengo 22 y estoy en mi último curso de carrera, me hace replantearme muchas cosas. Yo siempre he sido una persona que ha estado más sola que acompañada. En el instituo pensaba que sería porque no había conectado con gente con la que de verdad tuviese cosas en común y me importase. No me equivocaba. En la universidad, aunque tampoco es que tenga demasiados amigos, estoy mucho más cómoda. Sin embargo, esos amigos (amigas, más bien), encuentran a su “media naranja” y establecen un vínculo más fuerte del que yo nuca podré tener con ellas (lo cual entiendo perfectamente).

    Lo que me preocupa son dos cosas: si yo seré capaz de encontrar algún día a alguien así y si alguien alguna vez sentirá que me necesita en sus vidas o que me echa de menos si no estoy. Me cuesta escribir esto porque yo nunca he sido una persona dependiente, todo lo contrario. Siempre he disfrutado de mi soledad y creo que todo el mundo debería aprender a estar solo. Sin embargo, siento que soy un fracaso. Siento que, con respecto a la gente a la que conozco y a las que considero mis amigos, siempre habrá alguien más importante que yo.

    Aparte de eso, me angustia el pensar que no soy el tipo de persona que llama la atención a la primera. Y en esta sociedad en la que todo avanza tan rápido, la primera impresión es lo que importa. Esa es, al menos, la impresión que tengo.

    En general, yo creo que me preocupa no ser lo suficientemente buena. En todos los aspectos. Me da miedo pensar que siempre habrá alguien mejor que yo o que decepcionaré a alguien por no dar lo que esperan de mí.

    Me considero una persona que se conoce bien a sí misma: me gusta reflexionar sobre mis sentimientos, sobre por qué me siento así, sobre si estoy exagerando o tengo derecho a sentirme enfadada, triste o lo que sea que esté sintiendo en ese momento. Sin embargo, desde hace un tiempo, no sé qué me pasa. Y eso… supongo que me da miedo.

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