Las gafas de la crítica

¿Sueles hacer críticas?

-¿Has visto la falda que lleva esa?

–¡Pues el otro día, la vi llegando a las tantas!

¿Cuántas veces hemos tenido esta conversación o parecida? ¡Cómo nos divierte! Admitámoslo, nos gusta criticar, y más aún si la otra persona no está delante. Si te sientes identificado, ¡critiquemos!, y vamos hacerlo sin pausa. Sin embargo, ¿qué pasa del otro lado? Nos gusta hacer críticas, pero, ¿nos gusta recibirlas?

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Nunca dejaremos de criticar, pero hoy te enseño cómo se pueden filtrar las críticas que recibimos y cómo lograr que las críticas sean lo menos dañinas para nuestra vida diaria.

Primer paso: ¿quién eres?

Algo tan simple, cómo responder a esa pregunta, me aventuraría a pronosticar que un 60% no sabe darle respuesta. Normalmente, responder a quién eres significa dar tu nombre y un rol (sea profesional o personal): me llamo Natalia y soy psicóloga, o me llamo Natalia y soy hija de…

Pero, el quién eres, implica algo más: significa tener una imagen personal y sobre todo, adecuada, aceptando quienes somos con nuestras virtudes y nuestros defectos.

Este es el primer paso para poder aceptar una crítica: un buen autoconcepto es un muro que permitirá que no nos sintamos hundidos a pesar de las opiniones o críticas de otras personas (es imposible que dejen de hacerlo).

Sin embargo, el autoconcepto es un factor que se alimenta de la imagen que proyectan los otros sobre nosotros. Por otro lado, la imagen que nosotros proyectamos va cambiando según nuestros propios cambios personales (por experiencias vividas) o, de nuevo, por los juicios externos de los demás.

 

Ejercicios de autoconcepto

Todo buen conocimiento requiere primero una buena reflexión. Comienza por hacer una lista de los componentes del autoconcepto, que te ayudará a conocerte.

  • ¿Qué sé y qué siento de mí? Aquí puede entrar todo lo positivo o negativo que creas, pero elimina todo lo destructivo. ¿De verdad eres mal cocinero? ¿Realmente eres feo/a? Si hay cosas negativas en la lista, y pensando en la veracidad de ellas, piensa en qué se puede mejorar y qué es lo que inevitablemente forma parte de ti. Por ejemplo, si tienes mal carácter, podrás cuidar las respuestas que das a los demás, pero el mal carácter no podrás cambiarlo sino suavizarlo.
  • Lo que otros piensan y sienten de mí. Aquí es cuando la crítica juega su papel. Es relevante pensar en las personas que te rodean y filtrar los que destruyen y los que construyen: siempre piensa quien suma a tu vida, y no quien resta. Este punto lo trataré de forma desarrollada más adelante.
  • ¿Qué me gusta de mí? Si tú fueras un artículo o una imagen de Facebook, ¿apretarías al “Me gusta”? Si es que sí, ¿qué te ha gustado de esa foto?. Piensa en ello y escríbelo en tu lista: ¿te gusta tu físico?, ¿tu forma de pensar?… lo que te gusta de ti es lo que enseñarás al resto de la sociedad, y lo que inevitablemente potenciarás.

Hemos hecho un pequeño dibujo de quienes somos, este es el primer paso para las relaciones futuras, nuestro escudo para las críticas destructivas. Debemos tener claro quiénes somos, un buen autoconcepto trae una buena autoestima y trae lo que buscamos incansablemente: el bienestar personal. Eres un conjunto de buenas y malas características, pero eres tú. Las personas criticamos la imagen de esa persona, no a la persona.

 

Segundo paso: ¿quién me rodea?: La persona tóxica de nuestra vida

“Las personas tóxicas saben todo lo que pasa en el ojo ajeno, pero se olvidan de ver lo que tienen en el propio”

Bernardo Stamateas

Te propongo una breve reflexión, antes de adentrarnos en el tema, pero que te ayudará a ver cuán arraigada están las gafas de la crítica y la negatividad.

Hace tiempo vi una película en la que una pareja hablaba sobre las parejas. Ambos hablaban de sus ex parejas diciendo que siempre se centraban en contar a su círculo de amistades lo que les hacía el otro miembro de la pareja: hoy me ha respondido mal, hoy no ha visto que llevaba un peinado nuevo, etc. y nunca contaban que habían dado un paseo cogidos de la mano o que habían disfrutado con su pareja de una cena romántica. Y los dos se preguntaban por qué se habían centrado en ver lo negativo de sus ex parejas.

¿Por qué siempre nos centramos en lo negativo? En este ejemplo, la crítica llegó a destruir las parejas de los dos protagonistas, nunca vieron lo bueno de sus parejas y proyectaron a los demás lo mal que estaban en su relación. La negatividad afecta a las críticas: uno no está contento con su vida y proyecta en los demás sus frustraciones y sus cargas a los demás. Es lo que conocemos como gente tóxica.

Bernardo Stamateas en su libro “Gente tóxica”, caracteriza a estas personas como aquellas que potencian nuestras debilidades, nos llenan de cargas y de frustraciones.

¿Tienes en tu vida a alguien cuyo deporte preferido es llenarte de críticas decirte todo lo que haces mal? Entonces, tienes en tu vida a una persona tóxica. No es tan fácil deshacerse de ellas, ellas se alimentan de ti: si no tienes claro quién eres, cuál tu propósito en la vida: irán a por ti.

Cómo he relatado antes, son “volcadores profesionales de críticas”. ¿Qué recibes tú a cambio? Frustraciones, tristeza… Personas de esta envergadura las tenemos todos, y se multiplican y adoptan diferentes formas, pues podrán ser familiares, amigos o pareja.

No puedo darte una solución mágica, porque no existe. Sólo autoconocimiento, tener claro quién eres y en la medida que puedas, pon distancia ante la gente tóxica.

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Tercer paso: comenzando a filtrar la crítica

Hagamos un breve repaso del camino recorrido en este artículo: hemos comenzado por saber quiénes somos, no sólo soy Natalia y soy psicóloga, soy algo más: mis características buenas y mis características malas. Analizo que forma parte de mí como una debilidad, y que característica mala puedo mejor. Las características buenas las conozco, y reconozco y puedo y debo ser capaz de potenciarlas para proyectar una buena imagen de mí que ayudará a mi autoconcepto. Trato de no decirme nada que sea destructivo.

Después hemos hablado de las personas tóxicas y la negatividad que nos infundimos a nosotros mismos y a los demás. Es bueno saber reconocer a las personas tóxicas, saber cómo actúan y en la medida de ello, saber poner distancia.

Ahora, llega el momento de nuevo de reflexionar y poder filtrar las críticas que hemos recibido hoy. Te enseñaré dos métodos, el de Sócrates y las técnicas asertivas.

 

La técnica del Triple Filtro

En el blog “Ideas que ayudan”, nos hablan de en qué consiste el “Triple filtro” de Sócrates, que posteriormente lo usaremos para analizar cuándo nos critican.

“Un día un conocido se encontró con el filósofo y le dijo:
—¿Sabes lo que escuché acerca de uno de tus discípulos?
—Espera un momento —replicó Sócrates—. Antes de decirme algo quisiera que pasaras la prueba del triple filtro, se trata del filtro de la verdad, la bondad y la utilidad. Si lo que vas a decirme pasa la prueba, con gusto puedes decirme.

—El primer filtro es la verdad ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?
—No —dijo el hombre—, realmente solo escuché sobre eso, lo sé de oídas.

—Está bien —dijo Sócrates—. Entonces realmente no sabes si es cierto o no. El segundo filtro es el filtro de la bondad, ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi discípulo?
—No, por el contrario…
—Entonces, deseas decirme algo malo sobre él —interrumpió Sócrates—, pero no estás seguro de que sea cierto. El tercer filtro de la utilidad. ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi estudiante?
—No, la verdad es que no.

—Bien —concluyó Sócrates—, si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, pero además no me da ninguna utilidad, entonces ¿para qué quiero saberlo?

Apliquemos el triple filtro para una crítica recibida hacia nuestra persona. Por ejemplo, alguien nos ha dicho “Llevas un pantalón horroroso, no te queda bien”.

  • Filtro de la verdad: ¿Es cierto que el pantalón no me queda bien y es horroroso?
  • Filtro de la bondad: ¿Es bueno saber que el pantalón no me queda bien y es horroroso?
  • Filtro de la utilidad: ¿Es útil que sepa que el pantalón no me queda bien y es horroroso?

A este triple filtro y encadenando con las personas tóxicas, añadiría un cuarto filtro: el emisor de las críticas.
¿Quién me está diciendo esta crítica? ¿Es alguien importante para mí?

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¿Aceptamos o rechazamos las críticas?

Es beneficioso aceptar una crítica constructiva sin tener la negatividad de por medio, tanto como saber filtrar las críticas destructivas y/o expresar nuestro desacuerdo con ellas:

  • Aceptamos una crítica, por ejemplo si en el trabajo has cometido una equivocación, y tu jefe te lo hace ver. Es bueno reconocer los errores, ¡todos nos equivocamos! En este caso, es positivo escuchar lo que te ha dicho la otra persona y saber mejorar para la próxima vez.
  • Podemos aceptarla parcialmente, filtrando: si seguimos con el ejemplo del pantalón, puedes responderle a tu interlocutor: “Puede que tú pienses que me quedan mal, pero a mí me gustan”. Es decir, aceptas que la otra persona tenga su opinión, pero mantienes también la tuya.
  • Rechazamos o matizamos las críticas, con técnicas asertivas. Tenemos varias opciones, te destaco las que bajo mi criterio pueden ser de utilidad.

 

Técnicas asertivas para rechazar o matizar las críticas

“No me gusta tu pantalón, te queda horroroso”

  • Banco de niebla: “Entiendo que pienses que me queda mal el pantalón, es posible que así sea”. Rechazamos de forma asertiva, mostrando empatía con nuestro interlocutor. Esta técnica sirve también para críticas deshonestas, sin llegar a discutir con el otro.
  • Aplazamiento asertivo: utilizamos esta técnica, cuando por ejemplo la discusión por una simple crítica ha llegado a más, pero no quieres discutir con la otra persona. Puedes dar respuestas cómo “pensaré en lo que me dices y mañana hablamos” o “¿qué tal si hablamos cuando estemos más calmados?”
  • Preguntando de forma asertiva: se trata de reformular la crítica, ahondando en que nos quiere decir la otra persona cuando dice que el pantalón nos queda mal. Puedes preguntar: “¿a qué te refieres cuando dices que el pantalón me queda mal?”, “¿qué quieres decir exactamente con esto?”. Esta técnica logra calmar bastante los ánimos, porque demuestras a la otra persona que la estás oyendo y que te importa lo que te está diciendo aunque te esté diciendo algo negativo: le harás parar y reflexionar sobre lo que te ha dicho.

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La meta: convivir con las críticas

Si en este mundo no existieran las personas que critiquen, no sería el mismo mundo. Lamentablemente, la crítica va a seguir existiendo y depende de ti de cómo la tomes.

Según publica este artículo del periódico el País, el porcentaje de personas que reacciona mal a las críticas (sintiéndose herido/a) es de un 70%. Un 20% las niega rechazándolas, y sólo un 10% aceptará reflexionarlas y ver en qué puede mejorar su conducta.

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¿Qué nos está pasando? Emitimos críticas sin cesar y no miramos el cómo. ¿Sabemos lo que causamos en los demás? A personas con una baja autoestima o un débil autoconcepto, como mínimo esas críticas les supondrán mucha carga emocional, llegando a ser una de las causas del estado de ánimo depresivo.

Eso es lo que les enseñamos a los niños: hay que criticar lo diferente, hay que criticar por criticar sin mirarse uno antes. Seguimos sumando casos de bullying, ¿A qué crees que puede ser debido?

Utilicemos las críticas para algo realmente útil. Ayudemos a mejorar a la otra persona: diciendo lo que crees que puede estar haciendo mal, pero siempre con el ánimo de que algo mejore.

Bajo mi punto de vista necesitamos ver las dos caras de la moneda sobre las críticas. Se trata de:

  • Aprender a recibir críticas, aceptando que muchas veces (y la mayoría) van a ser destructivas, conociéndose uno mismo y filtrando lo que de ello nos ayuda.
  • Una gran reflexión de parte de la sociedad, desterrar las gafas de la crítica y la negatividad, pensando en el daño que hacemos a las personas que no saben aceptar una crítica. Muchas veces la crítica será tan sumamente negativa que no se podrá aceptar: pensemos en los demás, en qué les estamos haciendo, qué causamos y qué les estamos transmitiendo a los niños. ¡Hagamos verdaderas críticas constructivas!

Me despido con la canción del rapero Tunisiano “Le regard des gens” (La mirada de la gente) que dice:

“Es verdad que nos sentimos mejor gracias a la mirada de la gente,

Es verdad que nos vemos bellos por la mirada de la gente.

La moraleja es que poco importa el problema.

Antes de sentirse amado por los demás, hace falta antes amarse uno mismo”.