Dependencia emocional: cuando el amor no tiene límites

¿Qué es la dependencia emocional?

La dependencia emocional es la excesiva necesidad afectiva que una persona siente respecto a otra, lo que le lleva a establecer relaciones con vínculos extremadamente estrechos en los cuales la persona se siente atrapada.
La dependencia funciona de la misma manera que una conducta adictiva. La persona necesita a la otra persona como si fuese una droga y sufre un tipo de síndrome de abstinencia cuando se encuentra lejos de él/ella.

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La dependencia emocional por tanto tiene dos características básicas:

  • la necesidad por la otra persona es excesiva y sobrepasa los límites normales de relación.
  • la necesidad es meramente afectiva, motivada por la búsqueda de amor, cariño y seguridad en la otra persona.

La dependencia emocional afecta a ambos sexos pero los datos nos indican que es mucho más frecuente en mujeres, y además son ellas las primeras en buscar atención psicológica para solucionar su problema.

Por lo general, la dependencia emocional aparece en las relaciones de pareja pero también puede darse con amigos, hijos o padres e incluso con una persona desconocida. En este artículo vamos a centrarnos en la dependencia emocional en el contexto de las relaciones de pareja.

“Depender de la persona que se ama es una manera de enterrarse en vida, un acto de automutilación psicológica donde el amor propio, el auto respeto y la esencia de uno mismo son ofrendados y regalados irracionalmente”. Walter Riso.

¿Cómo es la personalidad de un dependiente emocional?

Los dependientes emocionales son personas que soportan gran ansiedad. El miedo a perder a la pareja o a la soledad les conduce a sentir ansiedad y preocupación constante.
Son personas que buscan continuamente la aprobación de los demás, necesitan gustar a todo el mundo incluso con personas con las que aún no tienen una relación.

Si el dependiente emocional no tiene pareja existe una búsqueda constante de encontrar una. Fantasean constantemente al conocer nuevas personas o al inicio de una relación creándose expectativas no realistas relacionadas con el vínculo que podrían crear. Sufren un miedo atroz a no encontrar a una persona con la que establecer una relación, por lo que enseguida se apegan a personas que muestran un mínimo interés por ellos.

Los dependientes emocionales también son personas sumisas y muy inseguras. Establecen relaciones asimétricas en las que aceptan cualquier cosa con tal de mantener la relación. La base para entender la personalidad de una persona dependiente es que su búsqueda en una relación parte de una necesidad y no propiamente del amor.
Son personas que se caracterizan por una baja autoestima, no están acostumbradas a quererse y por tanto no esperan un gran cariño por parte de su pareja, aceptan las cosas tal y como están con tal de que la relación con la otra persona no toque fin.

De la misma manera, su autoconcepto es negativo y se atribuyen todos los problemas que pueden surgir en la pareja, lo que genera un sentimiento constante de compensación hacia la otra persona intentando satisfacer sus deseos.

Los límites a los que llega su preocupación hacen que sean personas irritables y ansiosas con poca tolerancia a la frustración. Cualquier acontecimiento inesperado o el simple hecho de no saber dónde se encuentra su pareja o no poder establecer contacto les lleva a sufrir episodios de gran ansiedad.

Las personas con excesiva dependencia emocional suelen carecer de habilidades sociales, no son personas que les guste relacionarse o que se caractericen por tener grandes redes sociales.
Necesitan exclusividad en la pareja, les gusta pasar el tiempo a solas con la otra persona y no se sienten cómodos en grandes grupos donde la atención de su pareja no es exclusiva para él/ella.

El dependiente emocional piensa continuamente en su pareja, le llama por teléfono y se esfuerza por mantener un contacto las 24 horas del día. Todo ello convierte la relación en una relación adictiva que se convierte en el tema central de preocupación del dependiente.

Por tanto, el dependiente emocional ha ido forjando un patrón de personalidad que se mantiene durante años y se manifiesta en múltiples facetas de su vida. Este patrón de relación se repite una y otra vez con todas sus parejas lo que les encamina a sufrir problemas en su vida amorosa.

¿Qué se esconde detrás de la dependencia emocional?

La dependencia emocional está motivada por una necesidad exagerada de que otras personas se ocupen de la persona y se encuentra relacionado con inseguridad, falta de autoestima y un gran miedo al abandono. Temen ser rechazados por sus parejas y por esta razón las personas dependientes pueden llegar a soportar relaciones tóxicas.

Las relaciones tóxicas son uno de los problemas que se esconden detrás de la dependencia emocional. El dependiente se vuelve tan sumiso en la relación que puede convertirse en víctima de abusos, maltrato y explotación psicológica. El dependiente emocional se somete hasta tal punto a su pareja que comienza a negar sus intereses y preferencias. En los casos más graves la dependencia emocional puede desembocar en un caso de abuso emocional, donde la persona se encuentra totalmente anulada y resulta muy complicado romper el patrón de relación.

El dependiente emocional idealiza a su pareja; ésta se convierte en el centro de su vida  y preocupaciones pasando todo lo demás a un plano secundario. Se ven inferiores a su pareja y esta posición de subordinación otorga al otro miembro de la pareja el poder para llevar las riendas de la relación.

Esta forma de relación tiene como objetivo el mantenimiento de la misma, de esta manera el dependiente emocional se garantiza no ser abandonado. Como podemos advertir, este tipo de relaciones son totalmente asimétricas.

Los síntomas ansiosos y depresivos que sufre un dependiente emocional se agudizan en el caso de una ruptura y es en estos momentos cuando el dependiente emocional empieza a ser consciente de que tiene un problema.

Otro de los problemas que se esconde detrás de los dependientes emocionales es la personalidad subyacente de las parejas que eligen. Las personas que más frecuentemente mantienen relaciones con personas dependientes son las formas de personalidad narcisistas.

 Los narcisistas presentan una estructura de personalidad muy frágil con una baja autoestima. Necesitan a su lado a personas sumisas, obedientes y dóciles, lo que en suma establece la fórmula perfecta para alimentar la dependencia emocional.

Por lo general la dependencia emocional surge de una falta de afectos en la infancia. Son personas con carencias emocionales por parte de su entorno y buscan con una necesidad imperante el cariño de otras personas. No soportan la soledad y necesitan de otra persona para tomar todo tipo de decisiones.

Entienden las relaciones como una necesidad más que como una relación de amor y cariño. Basan las relaciones en transacciones del apego, lo que provoca que cuando son adultos consideren normales este tipo de relaciones.

“El amor no consiste en poder ataduras a la persona que amamos. El amor es libre” Clic para tuitear

Síntomas de dependencia emocional

Algunos de los síntomas que indican dependencia emocional son:

  • Necesidad excesiva de la otra persona.
  • Relación asimétrica de poder.
  • Idealización de la pareja.
  • Bajo sentido de la propia valía.
  • La relación se convierte en el eje central y único de nuestra vida.
  • Búsqueda constante de seguridad.
  • Ansiedad y preocupación constante.
  • Miedo al abandono.
  • Sumisión y obediencia.
  • Deseo de proximidad constante con la otra persona.

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El tratamiento de la dependencia emocional

El primer paso es establecer el nivel de dependencia emocional. Hay casos leves que necesitan menor tiempo para solucionar el problema, y en cambio existen casos graves donde la patología está severamente establecida y requieren años de trabajo.

Es importante saber el nivel de sufrimiento y malestar que causa a ambos miembros de la pareja. Cada pareja es libre de establecer los términos y los límites en los que se basa su relación, siempre y cuando ninguno de los miembros de la pareja sufra malestar. Por tanto, el primer síntoma para determinar que existe un problema es saber si la persona está sufriendo.

El segundo paso importante es ser consciente de que existe un problema. Es necesario tomar conciencia de la situación en la que nos encontramos y hacer factible las posibles soluciones. En muchos casos, los dependientes emocionales no son conscientes de su problema hasta que intervienen terceras personas o hasta que ocurre algún suceso grave en la relación de pareja.

En terapia se va a dar gran importancia a entender el proceso de adquisición de este patrón de relación así como las pautas de apego que lo rigen. Esto solo constituye los primeros pasos para explorar el origen del problema y establecer una base de la que va a partir el tratamiento.
A partir de este momento es necesario buscar los mecanismos de cambio que se pueden poner en marcha para tratar el problema.

El objetivo principal es adquirir nuevos modos de relación, ya sea con la pareja actual o bien en vista a futuras parejas. En consulta se puede aprender una forma nueva de relacionarnos y se descubre una nueva forma de expresar los afectos así como una visión nueva sobre las relaciones de pareja y sus implicaciones.

El psicólogo aportará psicoeducación sobre las relaciones interpersonales, explicará al paciente como debe ser una relación saludable y le dará las pautas necesarias para mejorar sus relaciones de pareja.

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Es necesario trabajar de forma individual con el dependiente emocional y su pareja y de forma paralela tratar el problema de forma conjunta en el caso de que la relación pueda seguir adelante.

Existen casos en los que en terapia se plantea la solución de ruptura de la pareja. Estos casos son únicamente en los que existe un maltrato, abuso o relación dañina que no aporta nada bueno y de la que ambos miembros se sienten insatisfechos.

En estas circunstancias se prescribe total desconexión con el otro miembro durante un tiempo, ya que como he explicado anteriormente, la dependencia emocional funciona de la misma forma que las adicciones lo que hace que la persona pueda recaer fácilmente en los mismos patrones de comportamiento.

En consulta también se deberá trabajar la ansiedad. Los dependientes emocionales sufren alta ansiedad y es necesario que el psicólogo otorgue al paciente las herramientas necesarias para disminuirla en determinadas circunstancias.
Así mismo, se trabajara la tolerancia a la soledad. La persona debe aprender a realizar tareas de forma autónoma, tomar decisiones por sí misma y disfrutar de los momentos de soledad. Una vez conseguida cierta autonomía se podrá trabajar en un plano más cognitivo.

En el plano afectivo, se trabaja la baja autoestima, el autodesprecio y el autoconcepto. Esto se basa en la idea de que es imprescindible cambiar primero la idea que tenemos de nosotros mismos para poder cambiar nuestra visión de la relación. Se trabaja primeramente con el autoconcepto, o idea que tenemos de nosotros mismos, para después trabajar con la autoestima, la valoración que realizamos del autoconcepto, en correspondencia a los sentimientos y emociones que producen las valoraciones que hacemos de nosotros mismos.

Una vez sentadas las bases del trabajo conductual y afectivo se trabaja el plano cognitivo. Durante las sesiones de terapia se irán modificando las distorsiones cognitivas que se encuentran arraigadas en la manera de pensar del dependiente emocional.

Nuestro pensamiento va a influir en la manera de comportarnos y de sentirnos, es decir, va a determinar la manera en la que nos enfrentamos a nuestras relaciones. Se detectaran los pensamientos irracionales y se ayudará a que la persona los sustituya por otros más saludables.

Durante el tratamiento psicológico con el dependiente emocional es muy importante trabajar con gran flexibilidad y poder realizar una variación de roles en la pareja. Cada persona debe adaptarse a las distintas circunstancias y a los diferentes roles que se exigen en el tratamiento.

Para terminar quiero resaltar que es normal y saludable cierto grado de dependencia en nuestras relaciones sociales, pero ésta siempre debe ser mutua y equilibrada, donde la relación se encuentra en términos simétricos y ambos miembros de la pareja se sienten satisfechos tanto consigo mismos como en relación al otro.

Por tanto, para liberarnos de la dependencia emocional es necesario cambiar los patrones de relación y las relaciones de apego que se han establecido previamente. El objetivo es lograr una relación de pareja en la que premie la equidad, donde se comparte un amor equilibrado, respetuoso y recíproco. Con el debido tiempo es necesario aprender a no encerrarse en las relaciones, a sentirse libre en cada momento, y ser capaz de sustituir el sentimiento de necesidad por el amor y el cariño.

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