¿Dónde acabo yo como pareja y dónde empiezas tú?

La palabra pareja es un término que todos conocemos y lo usamos en nuestro día a día. Todas las personas tienen una idea acerca del mismo, incluso este concepto puede ir cambiando a lo largo de la vida. Pero, ¿conocemos realmente todo lo que conlleva?, ¿sabemos que dimensiones están implicadas en una relación de pareja?

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¿Qué se entiende por pareja?

La pareja humana es una relación con unas características complejas:

  • por un lado, cada cultura y sociedad tienen unas ideaciones acerca de lo que es ser pareja (en nuestra sociedad por ejemplo se han incluido otros modelos de pareja y se han flexibilizado los roles de género)
  • por otro lado, cada miembro de la pareja ha tenido una historia diferente, proviene de una familia con sus propios valores, pautas de relación y de comunicación que serán distintos a los del otro miembro.

Esto es muy importante a tener en cuenta en terapia de pareja ya que cada uno toma como referencia su historia familiar para validar sus actitudes y comportamientos, sin comprender los del otro  :

Ejemplo “mi mujer me dice que no cuento lo que me pasa, tiene que entender que soy así ya que en mi familia no somos de hablar ni de contar nuestros problemas”

Además, cada pareja tiene una historia en común, un lapso de tiempo durante el cual se ha construido una imagen del otro y una imagen de la imagen que el otro posee de nosotros.

Cada uno predice las conductas que provocarán en el otro sus propias actitudes o se predicen estados de ánimo o distorsiones cognitivas tipo de “adivinación del pensamiento” (ejemplo “no le dije dónde iba a ir porque pensaba que se enfadaría).

Circularidad de la pareja

Una característica muy importante de la pareja es que no existe una causalidad lineal ya que la relación es circular, es decir, las conductas de los dos miembros de la pareja están recíprocamente reguladas de forma circular, de manera que lo que uno hace afecta al otro, a la vez que es influido por el comportamiento de éste.

Toda acción de uno puede entenderse al mismo tiempo como reacción: cada miembro estará y hará en función de lo que está y hace el otro.

¿Quién empieza la secuencia?: para cada uno puede iniciarla el otro, pero no existe un criterio objetivo para determinarlo.

Esto hay que trabajarlo en terapia de pareja, ya que cada uno suele considerar su propia conducta como reactiva y entiende que las secuencias comienzan a partir de las conductas del otro.

Ejemplo:

A: me reprochas que no he limpiado la casa

B: eres tú quien me has echado en cara que no he preparado la comida

A: Has puesto mala cara al decírmelo

B: Tú has sido el que me has mirado mal…

Así pues la conducta de cada uno es causa y consecuencia de las conductas del otro en vez de considerar que la causalidad es lineal.

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Dimensiones de la pareja

1. Expectativas de cada uno

Cada uno puede preguntarse para qué constituirse como pareja, cómo le gustaría que fuera la relación, qué espera de la relación y del otro, qué está dispuesto a negociar y no negociar con la pareja, etc.

2. Formalización de la pareja

La pareja va evolucionando hasta que se formaliza, se convierte en una institución en torno a 2 elementos: contrato y límites:

  • UN CONTRATO

La pareja establece un contrato que define la relación y las condiciones que asumen al ser pareja y puede ser formal o informal, explícito o implícito.

Incluye cuestiones como vivir juntos o casarse, tener o no tener hijos, la manera de establecer la intimidad y vinculación afectiva, pautas de interacción sexual, relación con las familias de origen, actividades comunes y no comunes, colaboración con el crecimiento personal del otro, responsabilidades y obligaciones, toma de decisiones, manejo del conflicto, situaciones que pueden producir ruptura.

Generalmente, existe una tendencia a no modificar estos aspectos y muchas veces ni siquiera es algo explícito en la relación de pareja, apareciendo en la relación sin que uno se dé cuenta.

Por tanto en terapia de pareja es necesario revisarlos, hacerlos explícitos y reelaborarlos para que satisfagan a ambos.

  • UNOS LÍMITES

Se delimitan fronteras que marcan espacios, tiempos, lo que está y no está permitido, etc.

  • LIMITES DE LA PAREJA

Delimitan  “dónde acabo yo y empiezas tú”.

A veces son difíciles de establecer por la ideación de amor-fusión: “todo lo mío es tuyo”, “tengo que contar todo lo que pienso”, “quererse es estar de acuerdo en todo”, etc.

Sin embargo, cada individuo en la relación tiene intereses particulares, áreas específicas, pensamientos individuales, etc.

Si son difusos: se impide el crecimiento personal de cada miembro de la pareja y se crea conflicto por la continua invasión del otro

Si son rígidos: no será posible la intimidad y el compromiso y se verá afectada la comunicación.

  • LIMITES CON LOS DEMÁS (generalmente familias de origen, los hijos y personas cercanas)

Delimitan dónde acaba la pareja y empiezan los demás.

–Si son muy difusos o inexistentes, se incita a la búsqueda de aliados, terceras personas que son requeridas para intervenir en la resolución de los conflictos.

Ejemplos:

-Madre que crea una alianza con la hija para resolver problemas que tiene con el padre.

-Hijo que crea una alianza con su madre para resolver los problemas que tiene con su mujer.

–Si son muy rígidos, suelen propiciar el aislamiento social y se deteriora la parentalidad, el afecto necesario para los hijos, la solidaridad con los familiares mayores además de impedir la confianza y comunicación intergeneracional y las relaciones sociales con iguales.

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3. Vínculos en la pareja

La pareja se vincula a través de 3 componentes: el compromiso, la intimidad y la sinergia.

  • Compromiso: es la apuesta incondicional por el otro.

-depende de variables relacionales y de la historia de apego de cada miembro de la pareja con su familia de origen

-se suele dar por sentado, no se suele cultivar o se puede reflejar a través de un acto (ej.: casarse) que puede sustituir al propio compromiso

-se tiene que reelaborar y puede ser vivido de forma distinta por hombres y mujeres

-el compromiso es un resultado, de la propia elaboración experiencial como individuo o como pareja, sin embargo con frecuencia debido a la deseabilidad social, se convierte en un objetivo: “tienes que comprometerte”.

  • Intimidad

La intimidad se cultiva con la comunicación y aceptación de las debilidades mutuas, con las atenciones y cuidados dedicados al otro, las relaciones eróticas, la expresión de deseos y sentimientos, etc.

  • Sinergia o ganancia

Se trata de que al hacerse pareja se incrementan los potenciales de cada miembro, de forma que cada uno perciba que tiene más ventajas en pareja que estando solo.

Hay parejas que toman conciencia de ello al acabar la relación.

En otras parejas en vez de ganancia, se dan espacios de merma de las potencialidades de cada uno, de forma que el juego destructivo impide que cada uno pueda construirse a sí mismo.

4. Áreas de interacción

Las interacciones en pareja se retroalimentan en una serie de aspectos que son cultivables y se pueden aprender y modificar realizando terapia de pareja.

Estos aspectos son:

  • La comunicación

En una pareja heterosexual puede haber dificultades de comunicación ya que los hombres son más instrumentales y las mujeres son más expresivas e interpretan mejor la comunicación no verbal (gestos, miradas, postura corporal, etc.).

Para mejorar en esta área hay que aprender habilidades de escucha activa, expresión verbal y no verbal de emociones y sentimientos y a expresar opiniones y sentimientos de forma asertiva.

  • La negociación

Está estrechamente relacionada con la comunicación y presupone una actitud de encuentro, flexibilidad y apertura.

La negociación eficaz requiere aceptar que el otro tiene necesidades e intereses y que son tan legítimos como los nuestros.

  • Resolución de conflictos

-En un conflicto se ponen en marcha mecanismos psicológicos y respuestas psicofisiológicas (sudoración, alteración de la frecuencia cardíaca y de la respiración…) que propician que en la pareja se cree otro circuito psicosomático.

Por tanto, ambos circuitos se retroalimentan de sí mismos y del circuito del otro.

-Es muy útil aprender habilidades de resolución de conflictos, aceptar conflictos “irresolubles”, romper espirales de conflicto, reiniciar la comunicación tras un conflicto y negociar las consecuencias del conflicto.

  • Ocupación del tiempo común

Se puede reelaborar la ocupación del tiempo común, organizando el tiempo  de ocio y tareas comunes, los espacios comunes para el cultivo de la relación, cultivando espacios de diversión comunes, etc.

El tiempo en común se construye según la disponibilidad de tiempo, los requerimientos temporales del otro y el deseo de compartir en pareja tiempo disponible.

  • La interacción erótica

Se refiere a la forma como vivimos y expresamos los afectos y la erótica en pareja (la cual socialmente y de forma errónea se reduce al coito).

Habitualmente es un área que necesita trabajarse en terapia de pareja y que está influenciada por las demás interacciones de la pareja (comunicación, negociación…).

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5. Relaciones simétricas o complementarias

La pareja puede tender hacia la simetría, donde ambos tienen igual capacidad de asumir responsabilidades y tomar decisiones (“igual poder”) o hacia la complementariedad que implica el acuerdo de que uno de ellos se sitúa en posición de superioridad con respecto al otro.

La fórmula más equilibrada es la que incorpora aspectos igualitarios simétricos y otros complementarios.

(Ejemplo: “somos iguales en la relación con los hijos. Tú llevas la iniciativa en los temas escolares y yo en los no escolares pero no tomamos decisiones sin consultarnos).

“Cuando uno es consciente de cómo interactúa con el otro, cuáles son los juegos en los que se entrampan y existe motivación al cambio, todo es posible, todo es cuestión de aprendizaje” – Eva María González.

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