MARÍA CARTAGENA

Graduada en Psicología
Máster Sanitario de practica clínica

Hola, soy María y quiero que me conozcas

Como prácticamente la mayoría de las personas, no tenía nada claro desde un principio qué sería de mayor.

Siendo muy pequeña, pasé por las más variadas profesiones (siempre en mi imaginación): fui veterinaria (herencia de mis padres), modelo (esto lo compaginaba con veterinaria), arqueóloga, bióloga marina, médico forense, criminalista y un largo etcétera.

Vamos, que me habrían faltado puestos y profesiones que imaginar ser.

¿Cómo y cuándo llegó la Psicología? Pues casi te diría que de rebote. De adolescente me fascinaba el trabajo de criminalista y soñaba con ser como los agentes de la serie C.S.I, pero por aquel entonces para estudiar criminología había que cursar antes 2 años de Psicología. La idea no me disgustó porque, aunque no había tenido casi contacto con la profesión, se me daba muy bien escuchar y ponerme en lugar de los demás.

En mi primer año de Psicología, hubo reformas en la educación universitaria y Criminología se convirtió en una carrera de 4 años, pero no me importó porque me sentía muy cómoda y a gusto con la Psicología.

“La felicidad para mí es… sentir cómo se me eriza la piel y tener ganas irrefrenables de saltar mientras sonrío”.

Pasaron los años y se reafirmó mi amor por la profesión, más cuando llegaron las prácticas en el último año: yo quería ser psicóloga de consulta.

Al acabar la carrera, decidí seguir formándome con un Máster (donde coincidí con Lorena) pues a esas alturas no te ves capaz ni con recursos para comenzar a ejercer. Durante las prácticas del mismo, conocí a profesionales que quizá vieron potencial y ganas en mí y me invitaron (junto con otros, entre ellos Beatriz) a la creación de un gran proyecto…

¡Y lo creamos!

Como pasa casi siempre, descubrimos nuestro camino andando y eso fue lo que nos pasó en ese gran proyecto: pese a la ilusión inicial, no siempre es todo como a uno le habría gustado y esa creación acabó diluyéndose en pro de nuestras metas individuales.

Afortunadamente, Beatriz, Lorena y yo compartíamos ese objetivo, esas ganas de continuar creando un sueño compartido y un carácter compatible (detalle importante cuando decides asociarte). Ahí nació nuestra Serendipia: de una vocación, de un sueño, de una ilusión.

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