10 Pasos para Aumentar tu Productividad

¿Tienes tantas cosas para hacer que no te alcanzan las 24 horas del día? O por el contrario, ¿te pasas los días pensando en lo que deberías hacer… desde el sofá? ¿Sientes que deberías mejorar tu productividad?

Ni un extremo ni el otro: tanto el exceso de ocupación como el exceso de ocio te restan energía positiva. Estar ocupadísimo tampoco es sinónimo de productividad. En este artículo de psicología descubrirás las claves para aumentar tu productividad y eficacia, sin renunciar al descanso y al placer. ¡Te sentirás mucho mejor contigo mismo!

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Eficacia, Eficiencia y Efectividad

Estos tres conceptos, ¿te suenan a lo mismo? Aunque a menudo se malutilizan indistintamente, no son sinónimos. Tienen matices entre sí que te interesa conocer para aumentar tu productividad.

  • Eficacia:conseguir la meta, lograr el efecto deseado. Por ejemplo, matar una mosca con un cañonazo es eficaz, porque morirse se muere. ¡Objetivo cumplido!
  • Eficiencia:conseguir la meta deseada optimizando los recursos disponibles. Es decir, la eficiencia consiste en alcanzar los resultados esperados utilizando la menor cantidad posible de recursos (tiempo, energía, dinero, materiales, esfuerzo…). Matar una mosca de un cañonazo es una solución eficaz pero poco eficiente, pues se gastan recursos desmesurados. Utilizar un matamoscas sería una solución eficiente.
  • Efectividad:va un poco más allá de la eficacia y la eficiencia, pues hace referencia a la calidad de las metas alcanzadas. Podemos ser eficaces (hemos logrado el objetivo), eficientes (lo hemos hecho con una utilización adecuada de los recursos), pero… ¿qué utilidad tienen esos resultados? ¿Para qué sirven? ¿Realmente necesitaba acabar con esa mosca, o era más fácil ignorarla unos segundos hasta que se fuera?

Improductividad VS Productividad

¿Qué es exactamente la productividad o “ser una persona productiva”? Comencemos observando las características de las personas improductivas, a diferencia de las productivas. Y tú, ¿con qué patrón te identificas más?

Improductividad: Persona Improductiva

  1. Vive de excusas y autolimitaciones: “no puedo hacerlo”, “eso no funcionaría”, “es muy difícil para mí”…
  2. No prioriza qué es más importante en cada momento.
  3. Tiene una sobrecarga de tareas sobre su espalda, o por el contrario, un exceso de ocio que desemboca en aburrimiento y falta de energía.
  4. Piensa mucho sobre lo que debería hacer o dejar de hacer, pero actúa poco.
  5. Abandona las tareas a medias y procrastina, dejando las cosas para “más tarde”.
  6. No usa agendas, ni calendarios, ni recordatorios; bien no se planifica, o bien todas las tareas pendientes recaen sobre su memoria.

La sensación de improductividad a menudo se relaciona con un exceso de estrés o ansiedad. Si ese es tu caso, puede interesarte trabajar la ansiedad en terapia presencial u online.

 

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Productividad: Persona Productiva

  1. No sólo es eficaz, sino también eficiente y efectiva.
  2. Se concentra en la tarea, evitando distracciones.
  3. Termina lo que empieza.
  4. Se pone metas realistas y disfruta cumpliéndolas.
  5. Planifica su tiempo de forma óptima, sin sobrecargarse de tareas.
  6. Disfruta diariamente de sus momentos de ocio.

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10 Prácticas para Aumentar tu Productividad

1. Pon la calidad por delante de la cantidad. Procura evitar hacer cientos de cosas simultáneamente; es preferible que elijas una tarea y te centres en ella, para luego pasar a la siguiente.

2. Organízate. Establecer horarios realistas a través de un planning semanal es una buena forma de llegar a un equilibrio entre tus objetivos y el tiempo del que dispones, para alcanzar tu máxima productividad. Intenta cumplir tu planificación al máximo, pero sin caer en la inflexibilidad, pues siempre surgirán imprevistos.

3. Prémiate. Elige cuál va a ser tu recompensa para cada objetivo alcanzado y disfruta de tu premio. Esto te ayudará a mantener un buen nivel de motivación y de productividad.

4. Visualiza los resultados. No hay nada menos interesante que “hacer las cosas por hacer”, por rutina, por costumbre, por mandato o simplemente por inercia. Ten presente siempre por qué y para qué haces lo que haces, cuál es la finalidad última o el resultado que pretendes conseguir con ello: ese será tu norte.

Ten presente siempre por qué y para qué haces lo que haces Clic para tuitear

 

5. Aprende a priorizar. Aunque a veces es difícil diferenciar, no todo es igual de urgente e importante. Para priorizar correctamente, te recomiendo atender primero que nada a tu propia necesidad, y después, las demandas de los otros o del entorno. No pongas por delante la opinión de los demás: nadie sabe mejor que tú lo que necesitas.

6. Arranca motores cuanto antes. El momento más difícil es el de iniciar una tarea, así que no te lo pienses demasiado o te vencerán la pereza, el miedo y la duda. Comienza por la parte que te resulte más sencilla o más agradable de hacer, y una vez encaminado ese principio, fluirás con más facilidad y potenciarás tu productividad.

7. El esfuerzo es tu principal arma. Algunos factores del éxito, como la “suerte”, son externos e incontrolables. Sin embargo, algunos factores internos como el empeño, la dedicación y el esfuerzo, dependen únicamente de nosotros y son el principal ingrediente de la receta. Pero, ¡ojo!, no uses tu propia arma contra ti mismo: un esfuerzo desmesurado puede llevarte a la frustración, y la frustración al abandono precoz.

8. Persiste, no te rindas. No hay ningún sendero libre de pozos, rocas, cuestas o ramajes; así que no pretendas un camino hacia tu meta llano, despejado y sin obstáculos. Las personas con mayores niveles de productividad encuentran caminos alternativos para llegar a sus objetivos.

9. Sal de tus cuatro paredes. Experimentar con aquello que se salga de tu monotonía te ayudará a desarrollar la creatividad, una herramienta clave para aumentar tu productividad. ¿Qué te parece probar un nuevo hobbie, cocinar algo exótico, visitar un sitio diferente o conocer gente?

10. Dedícate al “ocio constructivo”. No tener un momento al día para dedicártelo a ti mismo, a tus intereses y placeres, te llevará fácilmente al agobio y al mal humor, fuertes detractores de tu productividad.

Pero no confundas el “ocio constructivo” con el “ocio destructivo”; con este último me refiero a esos “ratos muertos” que no te aportan nada (ver programas en la televisión que ni siquiera te interesan; mirar el móvil cada 10 segundos por si hubiera alguna novedad en Whatsapp o redes sociales, pasar horas enteras tras la pantalla del ordenador sin hacer finalmente nada…).

Esos ratos, en lugar de descansar tu mente, más bien te restan energía y a menudo te dejan una sensación de malestar posterior.

El ocio destructivo (movil, tele, Internet) resta energía y genera malestar Clic para tuitear

¡Extra!

11. Toma diariamente tu dosis de felicidad. Una persona infeliz está avocada a una baja productividad. Los momentos agradables son nuestra gasolina; sin ellos, no podemos funcionar por mucho tiempo. Procura que cada día de tu vida haya, por lo menos, un rato feliz para ti, una pequeña cosa que te recargue de energía. Un buen ejercicio es apuntar cada noche antes de dormir cuál ha sido tu momento feliz del día.

Si te has quedado con ganas de más, te recomiendo este interesante vídeo: “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, por Stephen Covey”

Mejora tu productividad a partir de HOY

Tal vez estás pensando algo así como “sí, quisiera mejorar mi productividad”, “debería hacerlo”, “intentaré poner esto en práctica”…

¿Éste va a ser un artículo más de todos los que lees y se quedan en la nada? No más “debería”, no más “luego”, no más “lo intentaré”.

Si te has sentido identificado con este artículo de psicología, no esperes más. ¿Qué vas a hacer a partir de hoy para incrementar tu productividad? Elige ahora tu objetivo y avanza hacia él ya mismo. A tener una buena productividad se aprende con mucha práctica, así que, ¡ánimo!

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