Autoestima

El peso de ser un bebé no deseado

By 7 diciembre, 2019 No Comments
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ogo-blog-un-pedacito-de-psicologia“Fui un accidente”, me dice la persona que tengo delante durante una consulta con una media sonrisa que disfraza el dolor que siente por dentro. Os sorprendería saber cuántos pacientes he tenido en nuestro centro en Valencia que afirman haber sido un bebé no deseado.

“Gomarrota”, “Condón pinchado”, “Accidente”,… así es como se llaman a sí mismos cuando hablamos de su infancia o entramos a tratar la relación con sus padres.

Muchos se lo toman a broma, pero sus ojos no dicen lo mismo: esos motes o definiciones les matan por dentro porque les recuerdan que existe esa sombra que planea sobre ellos. Esa sombra que, en ocasiones, les hacen dudar si realmente alguna vez fueron queridos.

Los posibles motivos de que ese bebé no sea deseado son:

  • Por mala relación entre los padres progenitores.
  • Abandono del padre progenitor durante el embarazo.
  • No contar con los medios económicos o recursos necesarios.
  • Que sea fruto de una violación.
  • Haberlo concebido por contentar al padre progenitor o a terceros (padres suyos o de su pareja, por ejemplo).
  • Verse obligada por chantaje del (o al) padre progenitor o terceros.
  • Fallos o mal uso de los métodos anticonceptivos o no uso de ellos.
  • El deseo de no tener hijos (o tener más, en el caso de que ya se tengan).

Consecuencias de ser un bebé no deseado

Ser un bebé no deseado puede acarrear graves consecuencias para ese bebé tanto en su infancia como en su etapa más adulta, desde la formación de su identidad y personalidad como en su desenvoltura y establecimiento de vínculos con el resto del mundo.

A continuación te muestro gran parte de consecuencias de sentirse ser un bebé no deseado:

  • Desarrollar un apego ambivalente o evitativo en la infancia (como ya hablamos en el artículo “Cómo mejorar la autoestima”) como fruto de esa distancia afectiva padres-hijo/a puede hacer que esa persona, cuando crezca, tenga problemas a la hora de establecer relaciones sociables seguras y estables, con miedo a ser rechazado/a o quedarse solo/a.
  • Necesidad de comprobar que son deseados. Ante la idea de no ser querido/a, por no haber sido un bebé deseado, buscará, incansablemente en los gestos y palabras de sus progenitores, muestras de afecto o algo que le haga sentir amor por parte de ellos aunque sea mínimo. Nos han enseñado que los padres quieren a sus hijos de manera incondicional (o así debería ser), si no tenemos ese amor, sentimos que el problema está en nosotros y esto crea una gran ansiedad.
  • Buscar ansiosamente la aprobación y valoración, sobre todo materna, y raramente conseguirla. Al igual que le punto anterior, el/la niño/a buscará contentar a sus padres y que le valoren. Si no lo consiguen, no cesarán en encontrar la forma de hacerlo, hasta siendo ya adultos, lo que provocará grandes problemas de autoestima. Da igual qué hagan o cómo lo hagan, nunca conseguirán una valoración positiva. Este punto es el signo más claro que más veo en consulta.
  • Sentirse desplazado/a de la familia. El/la niño/a que crezca con la sensación de no ser querido en una familia, creerá que sobra o que es un anexo a una familia ya completa, sin encontrar su sitio dentro de ella. A la larga, esto podría acarrearle síntomas depresivos, incluso siendo pequeño/a.
  • Comparaciones con los/as hermanos/as sí buscados/as. Si tiene hermanos (que sí fueron deseados), tenderá a compararse con ellos, sobre todo si el trato es diferente. De todas formas, aunque el trato no difiera mucho, si el/la niño/a cree fervientemente que existen tales diferencias, las buscará para confirmar sus teorías.
  • Sensación de inferioridad e invisibilidad en el mundo. Si te educan desde la perspectiva de lo que significa una familia y unos padres protectores, que te cuidan y te quieren y no sientes que pertenezcas a un núcleo así, creerás que careces de valor y eres invisible para el mundo.
  • Falta de un propósito de existencia. El nacer sin un propósito sano (ser parte de una familia) y que te lo recuerden, hace crecer la sensación de inutilidad y que se hagan preguntas existencialistas desde muy pequeños.
  • Sensación de estorbo para los padres. Siguiendo el punto anterior, en una de esas reflexiones existenciales, pueden llegar a la conclusión de que son un estorbo u obstáculo para los padres, por lo que deseará escapar de casa lo antes posible o le rondarán ideas relacionadas con el suicidio para dejar de serlo.
  • Plantearse posibles vidas de su familia sin él. Además, en su imaginación, jugará creando o elucubrando diferentes escenarios en los que él/ella no nació. Tratará de imaginar cómo habría sido su familia si él/ella no hubiera llegado nunca a este mundo, siendo siempre más felices sin él/ella.
  • No conocerá el rol de ser un buen padre o buena madre desde dentro, pues no habrá sentido el afecto, los límites justos, la dedicación y cuidados y/o habrá tenido momento de juego con ellos.
  • Crear vínculos de apego parecidos a la infancia en la adultez. Como no ha podido desarrollar vínculos afectivos sanos desde la niñez, cuando crezca posiblemente siga creando relaciones basadas en la ambivalencia o la evitación, convirtiéndose en un sujeto pasivo ante decisiones (dejando a su pareja que lo haga por él/ella y así no decepcionarle), estando hipervigilante por miedo a ser engañado/a por su pareja y/o sentirá celos. También podría evitar emparejarse por miedo a sufrir y solamente embarcarse en relaciones esporádicas y vacías.
  • Generar estilos de comunicación agresiva o pasiva. Con el paso del tiempo, aprenderá a ser agresivo a la hora de relacionarse con otros, buscando quedar por encima para no ser maltratado o sufrir por nadie o, todo lo contrario, se convertirá en un sujeto pasivo que intenta contentar y agradar a otros por miedo al ya mencionado abandono o rechazo.

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Consejos para un bebé no deseado

Si te han dicho alguna vez que eres o fuiste un bebé no deseado, y te has sentido identificado/a con alguna de las consecuencias arriba descritas, tengo unos breves consejos para que puedas desprenderte de esa sensación.

  • ¿Es real tu percepción? Lo primero que te recomendaría es que reflexiones si realmente te han hecho sentir así o son suposiciones tuyas. En caso de que sí hayas recibido ese desprecio por parte de uno o de tus dos progenitores, si existe la posibilidad de que hables con ellos y les expliques la situación quizá cambie ese trato o cese ese recordatorio de “no-deseado”. Es posible que ellos lo comenten en todo de broma y piensen que no te afecta (y menos si nunca lo has dicho).
  • No fuiste un accidente: fuiste una elección. Algo que debes tener bien claro es que SIEMPRE fuiste elegido/a pues tenían otras opciones para irrumpir el embarazo o darte en adopción, por lo que si has crecido con uno o tus dos progenitores, ellos eligieron que estuvieras en sus vidas. Incluso una elección pasiva (dejar que otros elijan) ya supone una elección.
  • Los padres biológicos no están obligados a quererte. De igual forma, tú tampoco estás obligado/a a quererles. Ser padres no viene acompañado de cariño y afecto para su hijo/a y aunque “debería” ser así, no siempre va a estar. De lo que debes estar seguro/a es que, si no lo sienten, NO es culpa tuya.
  • No tienes que esforzarte (en exceso) para alcanzar una valoración positiva. Y menos si no te motivan a hacerlo o nunca te han reconocido algo. Que te esfuerces en conseguir unos objetivos está genial, pero si va a suponer una angustia porque “nunca es suficiente” para unas palabras de aliento, no merece la pena. Una cosa es trabajar para conseguirlo y otra sacrificarse en exceso para no conseguir nada.
  • No te compares con tus hermanos/as, aunque otros lo hagan. Aunque seáis hermanos gemelos sois seres TOTALMENTE diferentes, por lo que no es justo compararos: ni vosotros mismos ni los demás. Con la única persona con la que puedes compararte es contigo mismo/a, pues es la forma más adecuada de hacerlo en igualdad de condiciones. Si otros os comparan, repítete que esas comparaciones no son lícitas ni justas y, por lo tanto, carentes de valor.
  • Puedes crear vínculos sanos ahora que eres tú quien decide. Tu pasado no tiene por qué determinar tu futuro ni tiene que condicionarte para siempre. Existe un término que se llama “resiliencia” que nos invita a salir fortalecidos de las adversidades. Piensa qué quieres en tu vida y construye relaciones sanas que lo favorezcan y contribuyan a ello.
  • Eres merecedor/a de amor. Como cualquier persona del mundo, todos nacemos con derecho a ser queridos. Que unas personas (incluso siendo tus padres) no quieran dártelo, no quiere decir que estés condenado/a a no ser querido/a. Puedes encontrar a personas que realmente te valoren y te quieran sin esperar nada a cambio ni te coaccionen para sus beneficios propios. TÚ creas a tu familia (de sangre o de afecto).
  • Si crees que necesitas ayuda de un profesional de la psicología, ponte en sus manos para que puedas sentirte mejor. Si no sabes cómo deshacerte de toda esa losa que te aplasta o no te ves capaz de salir adelante y quererte como te mereces, lo que más te recomiendo es que busques a un psicólogo titulado y colegiado que sepa como acompañarte en tu proceso.

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Consejos para una mamá o futura mamá de un bebé no deseado

Si, por otro lado, eres una mamá o futura mamá y crees que no eres capaz de dar amor a ese bebé que está o se encuentra en camino, también tengo algo que recomendarte.

  • Tienes/tuviste opciones para no tenerlo o darle en adopción. Si no estás dispuesta a tenerlo, recuerda que tienes varias opciones: aborto (si estás dentro de las semanas estipuladas) o darle en adopción. Mejor eso que malvivir y hacérselo complicado a tu bebé.
  • Si decides/decidiste tenerlo (por la razón que fuera) no le hagas sentir culpable, él/ella no decidió nacer. Si has decidido tener a tu bebé, aunque no fuera buscado, acepta que has tomado esa decisión, pero no lo pagues con tu hijo/a, él/ella no está eligiendo nacer. Cuídate durante el embarazo y después de dar a luz, de igual forma que lo hagas con él/ella.
  • No pagues con él/ella tu error, si pudiste evitar el embarazo. Él/ella no te debe nada porque le dieras a luz. Dar a luz no es pretexto para exigir una futura compensación, es un acto altruista.
  • Para él/ella serás lo más grande del mundo, no hagas que seas su pesadilla. Ten por seguro que ese bebé te va a querer incondicionalmente porque están “programados” biológicamente a hacerlo. Puede que de primeras no le quieras, pero puedes hacer para que, poco a poco, vayas desarrollando cariño hacia él/ella. Si te cierras en banda y te empeñas en no quererle, nunca lo harás.
  • Hacer bromas y chistes pueden tener un doble sentido para tu hijo/a, ten cuidado. Puede que para ti no sea de importancia el comentario, pero puede suponer para tu hijo/a algo decisivo que forme parte de su desarrollo personal: identidad, autoestima, social,… Si notas que no le hacen gracia esos comentarios o le podrían hacer daño, puedes transmitirle que su llegada al mundo fue algo imprevisto, pero que fue una agradable/bonita sorpresa y no te arrepientes de ello (aunque creas que está implícito, hay veces que se necesita escuchar).
  • No traslades la sensación desagradable de ese rechazo al embarazo (si lo pasaste mal) a tu vínculo con tu bebé. Si no fue un embarazo fácil, ni tú ni el bebé fuisteis culpables, por lo que no se lo hagas pagar.
  • No traslades emociones negativas que has tenido/tienes hacia el padre sobre el/la bebé. Es posible que el padre progenitor de tu bebé no se haya portado bien contigo, pero que lleve sus genes tu hijo/a no tiene por qué ser una representación con la que “vengarte” o con quien pagarlo. Tu bebé no va a adquirir ni los comportamientos ni las deudas de su progenitor.
  • Ponte en su lugar. Imagina cómo sería nacer en un lugar donde no va a ser querido/a o no se le van a poner las cosas fáciles, eso quizá te ayude a darte cuenta de la situación que va a vivir y así cambiarlo.
  • Quiérele, porque tu bebé te querrá de manera incondicional siempre. Como ya hemos dicho, él/ella te va a querer por el simple hecho de ser su madre. Le va a dar igual tu pasado o quién eres, para él/ella su relación contigo empieza desde que comienza a desarrollarse dentro de ti.
  • Ponte en manos de un psicólogo. Si crees que no vas a poder tener un vínculo sano con tu bebé no deseado (y no quieres que esto sea así tanto por él/ella como por ti), te recomiendo que busques a un profesional de la psicología que te ayude a crearlo y sentirte mejor con la situación.

Últimas palabras para un bebé no deseado y/o una mamá de un bebé no deseado

Si habéis llegado a estas líneas, probablemente no lo estaréis pasando bien tanto si eres el “bebé” como si eres la mamá. Sea como sea, este artículo es una forma de deciros que no estáis solos y que aquello desagradable que sentís puede ser cambiado.

A ti, mamá de un bebé no deseado: nunca es tarde para aprender y decidir a querer de una forma sana.

Te dejo esta frase: “A veces tomas la decisión correcta, a veces haces que la decisión sea correcta” (Phil McGraw).

A ti, bebé ELEGIDO, olvida la forma que he tenido para referirme a ti en todo este escrito. No dejes que te convenzan de que fuiste un accidente, un obstáculo, algo a lo que no querer porque no estaba previsto. No elegiste nacer, pero sí eligieron que tú nacieras.

Eres un bebé SERENDIPIA, un hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta. Eres una de las palabras más bonitas que tiene nuestro vocabulario.

Si te sientes con ganas, bebé Serendipia, escríbete a ti (y al resto de personas que no fueron previstas) unas palabras de amor en los comentarios.

María Cartagena

María Cartagena

La psicología ha sido desde el principio una devoción sin la que no imagino mi vida ni la de los demás, puesto que es algo que siempre nos ha acompañado, nos acompaña y lo hará en un futuro. La Psicología es la ciencia que estudia al ser humano con unos ojos científicos, pero con un “alma” pasional.

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