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No nos enamoramos todos los días, ni de todas las personas con las que nos cruzamos, ni de la misma forma con las que sí llegamos a tener sentimientos. Normalmente nos enamoraremos (que no gustar o sentir atracción, que es diferente) de un número limitado de personas a lo largo de nuestra vida y, posiblemente, estas personas se ajusten (o no) a nuestro perfil de pareja perfecta.

Entonces, ¿qué hace enamorarnos de alguien? ¿Qué nos impulsa a desear que la otra persona se convierta en nuestra pareja? ¿Por qué él/ella y no otro/a?

En esta serie de artículos, hablaremos de aquellos factores en los que nos basamos a la hora de “elegir” a nuestra pareja.

Hoy trataremos dos puntos importantes, a la par que interesantes, a la hora de elegir a esa persona que queremos a nuestro lado.

El atractivo y la proximidad

El atractivo como parte fundamental en la elección de pareja

La imagen corporal es lo primero que se percibe y lo procesamos en un instante con los cinco sentidos: estatura, complexión, rasgos, voz, gestos, sonrisa, tacto de la piel, color de ojos y pelo, olor,…

Para que esa persona se convierta en una potencial pareja para ti, sin ninguna duda debes sentir atracción física por él/ella (instantánea o “demorada”). Aunque algunas veces no suele ser la primera imagen lo que nos hace decidirnos, sí es algo decisivo para ello.

Quizá pienses: “pero, si cuando conocí a ________ (nombre de tu amado/a), no me parecía nada atractivo/a. Lo que me atrajo no fue su físico”, pero seguramente ahora te encante o veas mucho más agradable su imagen que entonces y es que, a la larga (o no tan larga), pequeños detalles físicos que no nos resultaban tan atrayentes, pueden transformarse en características muy deseables.

como-elegimos-pareja-blog un pedacito de psicología

El físico no deja de ser una parte del conjunto: cuando nos enamoramos, las características de esa persona ensalzan o se ven ensalzadas por dicho amor, en un todo. Nos enamoramos con la vista, con el tacto, con el oído, con el gusto y con el olfato, tal cual. ¡Ah! Y, por supuesto, con el cerebro.

Fuera de las características individuales atractivas con las que podamos contar cada uno, entremos en terreno frívolo: ¿por qué las personas que más se ajustan al canon de belleza “oficial” resultan más atractivas que las que no?”. Principalmente por cultura, estereotipos y un largo etc de acuerdos sociales “no escritos” que nos han enseñado a relacionar la belleza con el éxito y la felicidad.

Siguiendo desentrañando los estereotipos de género, a lo largo de la historia, también se relaciona más a los hombres con la elección de pareja por el físico y su importancia que a las mujeres, ya que ellos suelen ser más visuales y ellas más auditivas. Sinceramente creo que los tiempos han ido cambiando y tanto hombres como mujeres pueden equipararse en este sentido: tanto ellos como ellas pueden enamorarse de un físico o de una mente por igual.

Por otro lado, se habla del “deseo de concordancia” a la hora de buscar una belleza “acorde” a nosotros (Pilar Varela, “Amor puro y duro”, 2004). Según esta teoría, nos fijaríamos en personas que creemos que tienen una belleza “a nuestra altura”, a ese prototipo que al que podemos aspirar.

Creo que este concepto está obsoleto, pues muchas veces nos enamoramos de personas que consideramos más bellas que nosotros mismos y si no intentamos ir más allá no es porque el/la otro/a sea más guapo/a, sino que no nos consideramos “merecedores” de esa belleza y tememos ser rechazados, no por falta de ganas o disposición. Incluso nos puede atraer una persona considerada socialmente “menos guapa” que nosotros y enamorarnos de él/ella.

No tenemos que olvidar que los cánones de belleza antes comentados difieren de cultura y de tiempo. Como por ejemplo, en el barroco, “Las tres gracias” de Rubens eran una representación de la belleza, muy diferente a lo “establecido” en la actualidad en nuestra cultura.

Si quieres leer más sobre las diferencias en los cánones de belleza femeninos según el país, puedes mirar aquí y aquí.

Y lo mismo ocurre con los estereotipos masculinos. Échale un vistazo a este video:

https://www.youtube.com/watch?v=1YuHJmIHzE8

Además, también se habla de simetría facial y de proporciones corporales. Si te interesa, tienes estos dos videos súper interesantes donde las ponen a prueba:

https://www.youtube.com/watch?v=6_kagxlA0b0

https://www.youtube.com/watch?v=LN64bSp5Hcg

La proximidad como efecto de mera exposición a la hora de elegir pareja

El roce hace el cariño y esto es así. Cuanto más contacto tengas con esa persona que te atrae, más papeletas tendrá para entrar en “tu corazón”.

¿Qué entendemos por “contacto”? Hablamos de verse, de conversar, de compartir lo que llevamos dentro, de contar nuestra vida, de dar y recibir,… de todo aquello que te puede unir física, afectiva, psicológica y un montón de formas más acabadas en “mente”.

Miradas, roces, sonrisas, abrazos, caricias… esas cosas son las que hacen que nuestra piel, nuestro corazón y nuestra respiración reaccionen y cambien, que nuestro sistema nervioso se dispare y nuestro cerebro se active. Esa proximidad es la que nos hace enamorarnos de forma presencial, pero no es la única forma.

Parece que cuando hablamos de proximidad, solamente se nos viene a la cabeza la distancia física, pero también es relevante que exista una afectiva, psicológica y emocional para crear ese vínculo que nos llevará a desear a esa persona como nuestra pareja.

Muchas veces vemos a parejas distanciadas emocionalmente porque uno o los dos tienen miedo a implicarse por la posibilidad de sufrir, escondiéndolo en no necesitar mostrarse como son u ocultándose detrás de una imagen que no les corresponde.

como-elegimos-pareja-blog un pedacito de psicología

Volviendo a la distancia física, hoy en día estamos más conectados que nunca gracias a las nuevas tecnologías, las redes sociales, etc, pero ¿esto es más que suficiente? ¿Cuántas veces hemos visto fracasar parejas que por x motivos han tenido que distanciarse físicamente y han acabado dejándolo? ¿Puede una pareja vivir separada?

La respuesta es “depende”. Hay parejas que funcionan desde la distancia y las hay que no, que “necesitan más”. Para mantener algo en caliente requiere de empeño, de construir y vivir experiencias y recuerdos y la cercanía a un cuerpo y a una mente los propicia.

Y tú qué piensas, ¿es importante el aspecto físico de la otra persona para que te enamores? ¿Crees que una pareja puede mantenerse estable pese a la distancia?

Si quieres conocer más factores que influyen a la hora de elegir a nuestra pareja, estate a atento/a a nuestras redes sociales y a este blog. Pronto publicaremos un nuevo artículo.

María Cartagena

La psicología ha sido desde el principio una devoción sin la que no imagino mi vida ni la de los demás, puesto que es algo que siempre nos ha acompañado, nos acompaña y lo hará en un futuro. La Psicología es la ciencia que estudia al ser humano con unos ojos científicos, pero con un “alma” pasional.

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