Psicología

¿Por qué sueño tanto?

por-que-sueño-tanto

ogo-blog-un-pedacito-de-psicologiaProbablemente te habrás dado cuenta de que ahora estás soñando más de lo habitual, pero no solo eso, sino que ese sueño o sueños que tienes suelen ser más raros e, incluso, mucho más agobiantes.

Estás mezclando cosas, lugares, personas,… creando una historia totalmente disparatada que hasta te hace sentir mal cuando despiertas.

Pues tengo que decirte que, lo más seguro es que no es que estés soñando más, no, sino que te estás despertando más.

Te explico a continuación qué significa esto.

 

Antes qué nada: ¿qué tipos de sueño existen?

Nos pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo y, con ello, soñando. El “sueño” es la actividad que realiza nuestra mente durante las horas en las que nos encontramos dormidos.

Dormir es una necesidad básica e indispensable para que nuestro organismo y nuestra mente puedan funcionar correctamente.

Sin que seamos plenamente conscientes, nuestro cerebro puede realizar cosas realmente impresionantes y “tener un sueño” conlleva detrás una serie de complejos mecanismos finamente organizados.

Para no alargarme mucho, puesto que seguro que no estás aquí para aprender sobre el acto de dormir, sino el porqué sueñas “en exceso” (aunque te aseguro que puede resultar muy curioso), te explicaré brevemente algunos conceptos clave.

Nuestro sueño se compone de 5 fases que se pueden repetir (normalmente) entre 4 -5 durante una noche (es decir, tenemos 4-5 ciclos durante la noche).

Dividimos las fases en 2: Sueño REM y Sueño NO-REM.

Sueño NO-REM

El Sueño NO-REM o Sueño Lento a su vez se divide en 4 fases, siendo la Fase IV en la que más profundamente dormimos. En esta fase soñamos, pero no lo recordamos.

En la fase de Sueño muy profundo suele ser nuestro momento de descanso total, tanto para nuestro cuerpo como para nuestro cerebro (aunque éste sí sigue trabajando en ese momento, pero con menor actividad). Nuestro cuerpo se aletarga y perdemos tono muscular.

Las funciones básicas de este sueño es adaptativa (conservar nuestra energía) y restauradora (reparar las conexiones neuronales).

También se pueden producir en ésta las conocidas “parasomnias” como la somniloquia (hablar dormido) o el famoso “sonambulismo”, entre otras.

Los sueños, en esta fase, suelen ser escenas cotidianas sin mucha importancia (más en forma de pensamiento que en imágenes). También, se producen los terrores nocturnos (sobre todo en niños).

Como ya hemos comentado, los sueños en esta fase no suelen ser recordados, pero sí pueden dejar emociones vigentes (como el miedo en el caso de los terrores nocturnos).

Sueño REM

Por otro lado, la Fase REM es en aquella donde un ciclo de sueño finaliza y donde residen los sueños que sí recordamos. Solemos pasar en esta fase, en total durante una noche, entre 90-120 minutos aproximadamente (aunque esto varía según edad, género, etc).

Aquí nuestro cerebro está casi en pleno funcionamiento tanto (o más) que despiertos.

El permanecer en esta fase nos posibilita el desarrollo cerebral (sobre todo en edad de crecimiento), la consolidación de recuerdos (aumenta nuestra memoria) y nos ayuda en nuestro aprendizaje.

En esta fase los sueños pueden conllevar cierto movimiento del cuerpo (por ejemplo, haciendo que nuestra respiración o latidos sean irregulares, al contrario que en la fase anterior, o el de nuestro ojos, movimiento que da nombre a la fase “Rapid Eye Movement”), pues los sistemas motores del cerebro están más activos.

También en esta fase se pueden producir erecciones o agrandamiento del clítoris, sin estar relacionado con qué estamos soñando.

Respecto a los sueños, son aquellos en los que su contenido es más “aleatorio” o “disparatado”. Las imágenes pueden cambiar rápido y son vívidas (hasta el punto que podemos dudar en si estamos dormidos o despiertos).

Podemos mezclar lugares, épocas y personas, indistintamente, creando una historia e incrementando emociones (por ejemplo, el miedo y la ansiedad) marcando incluso el desarrollo de los acontecimientos del sueño.

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Desmantelamos mitos de los sueños.

Existen muchos mitos relacionados con el sueño. Las más comunes son las siguientes:

  • No podemos interferir en los sueños con agentes externos ni manipularlos.

Es decir, no podríamos introducir en los sueños elementos desde “fuera”.

Muy diferente es soñar con factores que sí nos son estresantes durante la vigilia. Este tipo de elementos sí podríamos introducirlos nosotros mismos, pero no a conciencia.

  • No está comprobado científicamente que los sueños tengan significados premonitorios.

Soñar con un elemento u otro no nos dotaría de poderes de predicción o no nos aportaría información sobre cosas que no han ocurrido.

  • Soñamos a tiempo real.

Aunque te parezca que fueron segundos o unos instantes pudieron ser largos minutos.

  • Las erecciones u otra respuesta fisiológica de tipo sexual no tiene por qué estar relacionada con haber tenido un sueño erótico.

Como ya hemos comentado antes, este tipo de respuesta puede producirse durante la fase de Sueño REM y, aunque sí es posible que concuerde con un sueño erótico, no es la norma ni es la causa común.

  • Todos soñamos todas las noches aunque no lo recordemos.

Aunque no seas capaz de recordar el sueño, sí has soñado. Recordemos que seremos conscientes de esos sueños si nos despertamos justo después de haberlos tenido. De ahí, que si crees haber soñado mucho, es porque te has despertado mucho.

Posibles explicaciones de por qué sueño tanto.

Si te despiertas últimamente más, serás más capaz de recordar lo que sueñas. De normal no nos despertamos tanto y por eso el cambio nos choca y sorprende (hasta puede preocuparnos). Ya hemos dicho que, si no nos despertamos después del sueño, es tremendamente difícil recordarlo.

Teniendo claro que nos despertamos más y eso nos hace tener la impresión de soñar más de lo habitual, hablemos de las causas de esos despertares:

  • Estás pasando un periodo de estrés, preocupación y miedo.

Esto hace que estés más inquieto/a (en alerta) por las noches y tus sueños más agobiantes. Las emociones desagradables durante la vigilia afectan a nuestro sueño y, con ello, al descanso.

  • Si nos despertamos angustiados por ese sueño, si nos volvemos a dormir con esa sensación angustiosa, probablemente tengamos otro sueño desagradable o loco, provocándonos seguir inquietos y despertarnos más durante la noche.
  • Quizá hayas sufrido cambios en el ritmo circadiano sueño-vigilia.

Cambios de turnos antagonistas (turno de día- turno de noche) en el trabajo, jet lag por viajar a países con mucha diferencia horaria, trasnochar, tomar algunos medicamentos,…

  • Has experimentado emociones intensas antes de acostarse.

Haber sufrido emociones intensas (del tipo que sea) antes de acostarnos puede afectarnos a nuestro descanso, haciendo que estas nos mantengan inquietos durante el mismo.

  • Falta de ejercicio y cansancio.

La falta de cansancio tanto mental como físico manda el mensaje a nuestra mente de que no hace falta seguir durmiendo, que ya estamos recuperados de la actividad del día anterior, por lo tanto intenta ponernos en marcha.

  • Haber consumido sustancias estimulantes.

La cafeína es una de las sustancias estimulantes que más nos afectan al sueño, pero existen otras como la nicotina, algunas drogas,…

Consumirlas antes de acostarse o en grandes cantidades durante el día podría afectar al sueño.

  • Comer demasiado antes de dormir o acostarse con hambre.

Empacharse antes de acostarse puede hacer que las digestiones sean más pesadas y estemos más inquietos por los esfuerzos que realiza nuestro aparato digestivo para digerir la comida.

Lo mismo ocurre cuando nos acostamos con hambre: también nos va a mantener inquietos.

  • Dormimos en un ambiente con factores estresantes.

La temperatura, los olores, el ruido,… todo esto nos afecta a la calidad de nuestro sueño. Por ello, habría que cuidar el entorno en el que realizamos nuestro descanso.

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¿Qué hago para no soñar tanto?

Después de haber leído todo el artículo, si todavía estás preocupado/a por ese “exceso” de despertares, te aconsejo que cuides lo que llamamos en psicología “la higiene del sueño”.

Podemos realizar varias acciones durante el día para poder tener un mejor y más apacible sueño.

Te dejo este artículo en el que hablamos sobre “Cómo dormir bien”.

Y tú, ¿sientes que estás soñando más de lo habitual? Cuéntanos en comentarios.

María Cartagena

María Cartagena

La psicología ha sido desde el principio una devoción sin la que no imagino mi vida ni la de los demás, puesto que es algo que siempre nos ha acompañado, nos acompaña y lo hará en un futuro. La Psicología es la ciencia que estudia al ser humano con unos ojos científicos, pero con un “alma” pasional.

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