Emociones

¿Puedo controlar mis emociones?

By 28 noviembre, 2019 No Comments
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¿De dónde vienen las emociones, y cómo influyen en nuestra salud física y mental? ¿Puedo controlar mis emociones? ¿Sabrías identificar qué emoción estás sintiendo en cada momento?

¿Qué son las emociones?

Las emociones son reacciones psico-fisiológicas que genera nuestro organismo ante acontecimientos tanto externos como internos.

Cada persona vivimos las emociones de forma distinta dependiendo de  nuestra forma de percibir la situación y de nuestras experiencias anteriores.

Aunque la base de las emociones son igual para todos, cada uno le pone su matiz subjetivo. Por ello, ante una misma situación, cada uno reaccionamos de una forma distinta.

La función principal de las emociones es valorar lo que está ocurriendo e informar del significado subjetivo para actuar en consecuencia.

Por ello, es fundamental conocer cómo funcionan en general las emociones, y en particular en nosotros. Si nos conocemos bien, podremos escuchar qué nos quieren decir y reaccionar acorde a ello.

¿Podemos controlar nuestras emociones?

Directamente no. Como hemos dicho antes, las emociones son respuestas a las distintas situaciones que nos vamos encontrando y están basadas en la experiencia y percepción de cada uno.

Esto significa que, si queremos cambiar una emoción en nosotros, debemos cambiar nuestra percepción de los hechos. La percepción no es más que la forma en la que pensamos sobre algo en concreto.

Uno o un conjunto de pensamientos generan una emoción (o varias) y éstas a su vez determinan cómo actuamos. En resumen más visual:

Pensamiento => Emociones => Acción => Resultado

Normalmente cuando no nos gusta lo que sentimos o el resultado de lo que tenemos, nos centramos en cambiar las situaciones o las emociones.

Es aquí donde cometemos el error, porque no podemos evitar que pasen cosas ni que las emociones actúen.

Si queremos cambiar lo que estamos consiguiendo o sintiendo, nuestros esfuerzos deben centrarse en cambiar nuestra manera de interpretar las situaciones, es decir, de pensar.

 Tipos de emociones

Al hablar de emociones, haremos dos clasificaciones. Distinguiremos entre emociones primarias y secundarias, y luego según su agradabilidad e intensidad.

Normalmente, las personas comenten el error de dividir las emociones en positivas y negativas. Es un error porque se le meten connotaciones que hacen que queramos sentirlas o no.

 Por ello, es mejor categorizarlas en agradables o desagradables, teniendo en cuenta que todas tienen su función y nos dan la información útil que necesitamos.

Emociones primarias

Las emociones básicas o primarias son aquellas innatas en el ser humano. No dependen ni de la sociedad ni de la cultura en la que se viva.

Podemos hacer un símil con los colores, existen los colores primarios y mezclándolos se obtienen otras tonalidades. Con las emociones pasa lo mismo, a partir de la combinación de emociones primarias nacen todas las demás.

Así, para que una emoción se considere básica, debe ser:

  • Universal.
  • Reconocible a primera vista.
  • Puntual.
  • Implicar síntomas físicos (aceleramiento de la frecuencia cardíaca, sequedad bucal, tensión muscular, etc.).

Su clasificación varía según los investigadores. Nosotros nos vamos a centrar en la investigación que hizo Paul Ekman, concluyó que existen 6 emociones básicas que corresponden con expresiones biológicas universales de la especie humana: la alegría, la tristeza, el miedo, la ira, el asco y la sorpresa.

Miedo: Nos prepara para la huida o lucha en una situación peligrosa. Tiene la función de supervivencia y aprendizaje de respuestas.

Tristeza: Nos ayuda a enfrentarnos al dolor, pasar el duelo correspondiente y superarlo. Se caracteriza por un decaimiento del estado de ánimo y una reducción de energía.

Enfado: Surge cuando la persona se ve sometida a situaciones que le producen frustración o que le resultan aversivas. Para ello, nos dota de los recursos necesarios para hacerle frente.

Alegría: es uno de los sistemas que tiene el cuerpo para incentivar la acción y para recompensar aquellas conductas beneficiosas. Está asociada de manera directa con el placer y la felicidad.

Sorpresa: es una reacción causada por algo imprevisto, novedoso o extraño. Activa nuestra atención y nuestra curiosidad. Dependiendo de si nos agrada o no el estímulo, vendrá seguida de otra emoción.

Asco: Su función es rechazar todo aquello que puede provocar intoxicación, real o imaginaria. Facilita con ello, la prevención de enfermedades infecciosas.

EMOCIÓN

TIPO DE INFORMACIÓN

FUNCIÓN

Enfado/Ira Nos dota de recursos para la autodefensa o el ataque Para establecer y proteger tus límites.
Tristeza Nos informa de la pérdida de algo importante Buscar ayuda en otros o soledad para recuperarnos
Miedo Nos informa que hay un peligro o no es seguro algo Para huir o atacar
Alegría Que ha ocurrido algo beneficioso para ti Disfrutar de lo ocurrido
Asco Informa de algo dañino para la salud física o mental Nos aparta de lo dañino
Sorpresa Que existe algo nuevo para investigar Captar nuestra atención para acercarnos o alejarnos

Emociones secundarias

 A diferencia de las emociones primarias, las emociones secundarias son algo más complejas. Según el psicólogo Ekman, las segundas se producen como resultado de la combinación de emociones primarias, el propio crecimiento de la persona y la interacción con los demás.

Son más complejas porque no se expresan mediante gestos por lo que son más difíciles de identificar en una persona.

Se caracterizan porque son aprendidas, mentales (a través de pensamientos) y no cumplen una función biológica adaptativa.

Ekman, en los años noventa, distinguió las siguientes emociones secundarias:

  • Culpa.
  • Bochorno.
  • Desprecio
  • Complacencia.
  • Entusiasmo.
  • Orgullo.
  • Placer.
  • Satisfacción.
  • Vergüenza.

Problema de las emociones secundarias

La mayoría de las emociones secundarias son una prolongación de las primarias. Y se prolongan a través de nuestros pensamientos.

Esto, puede ser en ocasiones perjudicial para nuestra salud ya que puede tener consecuencias negativas sobre las emociones primarias. ¿Cómo?

A continuación explicaré cómo afecta negativamente en algunas emociones primarias:

Miedo: sirve para protegernos, pero de forma extendida en el tiempo puede perjudicarnos causándonos ansiedad o fobias.

Tristeza: Su función es ayudarnos en la recuperación de una pérdida o situación traumática, pero si se prolonga nos puede llegar a generar depresión.

Enfado: Nos ayuda a poner límites y protegernos de las injusticias pero alargado en el tiempo puede repercutirnos creando odio o resentimiento.

Alegría: nos ayuda a disfrutar y a cuidarnos. Prolongada en el tiempo saludablemente  puede generar felicidad pero mal conducida puede generarnos estados patológicos como la manía.

Cómo pueden ayudarnos las emociones

Las emociones pueden ayudarnos en diferentes aspectos:

  • A conocernos mejor: cuanto mejor conozca las respuestas de mi cuerpo relacionadas, mejor sabré qué emoción es la que estoy sintiendo y qué me está diciendo.
  • Saber lo que necesitamos: escuchar nuestro cuerpo es fundamental para saber lo que necesitamos.  Identificar qué nos quieren decir nuestras emociones nos llevará por el camino del bienestar.
  • Nos motivan: para actuar con rapidez y tomar acciones que maximicen nuestras posibilidades de éxito.
  • Nos ayudan a evitar el peligro: juegan un papel adaptativo, permiten tanto a animales como a humanos sobrevivir y reproducirse.
  • Nos ayudan a tomar decisiones: aquí entra en juego nuestra capacidad para entender y manejar nuestras emociones porque juegan un papel muy importante cuando tenemos que tomar una decisión.
  • Las emociones facilitan la interacción social: las expresiones faciales relacionadas con las emociones ayudan a entender cómo se siente una persona así como la indicación directa de cómo nos sentimos.

¿Por qué nos perjudican las emociones?

Cuando acumulamos nuestras emociones, estamos funcionando como una olla a presión. Sin darnos cuenta, nos callamos lo que sentimos y eso provoca un problema que a corto o largo plazo explotará.

Hay que saber cómo liberar toda esa presión que acumulamos así como lo hacen las ollas con las válvulas de seguridad, para evitar explotar.

Y con explotar a nivel emocional me refiero desde tener una crisis a somatizar en nuestro cuerpo todo lo acumulado con enfermedades tipo úlceras, dolores de cabeza o espalda, erupciones en la piel. etc.

Es la manera que tiene nuestro cuerpo de hacernos saber qué estamos llegando a límites y debemos ponerle solución.

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Cómo liberar nuestras emociones

Dejar de reprimir nuestras emociones no es fácil, es un proceso que lleva cierto tiempo y primero necesitamos aprender cómo y cuándo expresarlas.

  1. Comprender lo que se siente. Ser consciente de qué estamos sintiendo y entender por qué.
  2. Poner nombre a tu emoción. Etiquetar la emoción nos ayudará a entender qué nos está ocurriendo.
  3. Saber la causa de la emoción. No la busques en la situación que lo genera sino en la interpretación que estás haciendo de ella.
  4. Corregir, si fuese necesario, esa interpretación. Si percibimos incorrectamente una situación, va a generarnos una emoción (o emociones) acorde con ello. Si no es correcto, cambiando nuestra interpretación, cambiará la emoción.
  5. Si es correcta, verbalizar la emoción correctamente y acorde con la situación. Por ejemplo, gritar no es la forma correcta de expresar un enfado.

La represión de cualquier emoción, primaria o secundaria, puede provocar problemas emocionales y mentales.

A esto se le puede añadir, una falta de autoestima o de empatía y unos problemas de conducta que pueden manifestarse de muchas formas, todas ellas negativas.

Por lo que en lugar de reprimir nuestras emociones, hay que escucharlas, ver qué nos quieren transmitir y si es necesario, reconducirlas.

Las emociones están para ayudarnos, si las usamos correctamente. Si quieres aprender a usarlas de manera útil y adecuada, puedes ponerte en contacto con nosotras.

Lorena Honrubia

Lorena Honrubia

“Desde que tengo uso de razón, me he dedicado a la ayuda de las personas que lo necesitaban, dentro de mis capacidades, tanto a personas de mi entorno como a desconocidas. Esto fue lo que me impulsó a dedicarme a la psicología. Para mí ha sido una gran satisfacción poder convertir esa vocación en mi profesión. "

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