Emociones

El buscador: cuento para reflexionar sobre la vida

By 24 abril, 2020 No Comments
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Hoy quiero compartir con vosotros este maravilloso cuento para reflexionar extraído del libro «Cuentos para pensar» de Jorge Bucay. El él, se nos invita a pensar sobre distintas situaciones que nos ocurren en la vida para que tomemos conciencia sobre ellas y podamos alcanzar aquello que deseamos y todos buscamos: la felicidad.

Te invito a leer este cuento para reflexionar, estoy convencida que no te dejará indiferente.

El Buscador, cuento para reflexionar.

“Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador…
Un buscador es alguien que busca; no necesariamente alguien que encuentra.
Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando. Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Había aprendido a hacer caso riguroso de estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo. Así que lo dejó todo y partió.

Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos, divisó, a lo lejos, Kammir, Un poco antes de llegar al pueblo, le llamó mucho la atención una colina a la derecha del sendero. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores. La rodeaba por completo una especie de pequeña valla de madera lustrada.

Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en aquél lugar.

El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.
Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de aquel paraíso multicolor.

Sus ojos eran los de un buscador, y quizá por eso descubrió aquella inscripción sobre una de las piedras:

Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días.

Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que aquella piedra no era simplemente una piedra: era una lápida. Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en aquel lugar.

Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla. Decía:

Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas.

El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Aquel hermoso lugar era un cementerio, y cada piedra era una tumba.

Una por una, empezó a leer las lápidas. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.
Pero lo que lo conectó con el espanto fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los once años…

Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por allí y se acercó. Lo miró llorar durante un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

-No, por ningún familiar —dijo el buscador—.

-¿Qué pasa en este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué hay tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que les ha obligado a construir un cementerio de niños?

El anciano sonrió y dijo:

– Puede usted serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré…:

“Cuando un joven cumple quince años, sus padres le regalan una libreta como esta que tengo aquí, para que se la cuelgue al cuello. Es tradición entre nosotros que, a partir de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:

A la izquierda, qué fue lo disfrutado.

A la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.

Conoció a su novia y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿Una semana? ¿Dos? ¿Tres semanas y media…?
Y después, la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso…¿Cuánto duró? ¿El minuto y medio del beso? ¿Dos días? ¿Una semana?
¿Y el embarazo y el nacimiento del primer hijo…?

¿Y la boda de los amigos?

¿Y el viaje más deseado?

¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano?

¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?¿Horas? ¿Días?

Así, vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos… Cada momento.

Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es para nosotros el único y verdadero tiempo vivido”.

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Reflexiones sobre el cuento.

Nos solemos pasar gran parte de nuestra vida buscando eso que se llama felicidad. Y cuando la encontramos, no somos conscientes de  que la estábamos ya viviendo, hasta que la perdemos.

Y no somos conscientes de que la tenemos, porque no valoramos lo que realmente es la felicidad. Queremos siempre más. Y solamente lo valoramos, cuando ya lo hemos perdido.

 Un ejemplo de ello, es ahora durante el confinamiento. No valorábamos nuestra libertad, el poder quedar con amigos y familiares. Estábamos inmersos en nuestras vidas estresadas y éramos incapaces de ver que eso también era felicidad. ¿Cuándo nos hemos dado cuenta de que eso era la felicidad? Exacto, cuando la hemos perdido.

¿Y por qué no somos conscientes del momento? Hay tres tiempos donde podemos vivir:

  • En el pasado: recordando momentos felices vividos y anhelándolos.
  • En el futuro: intentando adelantarlos al tiempo para prevenir consecuencias y por miedos innecesarios.
  • En el presente: aquí y ahora, viviendo y disfrutando de cada cosa importante que nos sucede y nos marca.

La mayoría de nosotros, vivimos en el pasado o en el futuro y por eso no somos capaces de disfrutar del presente. Por eso, al no ser conscientes de lo que ocurre, no podemos valorarlo como le corresponde.

Los tres tiempos son importantes porque cada uno de ellos tiene una función. Podemos mirar hacia el pasado en algunos momentos para recuperar aprendizajes o recuerdos importantes y podemos mirar al futuro para intentar mejorar y superarnos a nosotros mismos. Pero deberían de ser eso, momentos puntuales en los que mirar y no en los que quedarnos viviendo.

Este cuento para reflexionar, nos permiten conectar con nuestras emociones y pensar sobre nuestra propia vida. A darnos cuenta que  la vida es corta y única y que el verdadero tiempo que nos vamos a llevar es el disfrutado. Por ello, deberíamos aprender a disfrutar de esos buenos momentos que vivimos y de aquellas experiencias más difíciles para conocernos mejor.

¿Y si en vez de sumar años, sumamos momentos de verdadera felicidad?

“La vida no se mide en minutos, sino en momentos.”

 

Aprendizajes del cuento.

Precisamente, este cuento para reflexionar nos sirve para ser más consientes de la importancia de disfrutar cada segundo de nuestra vida y dejar de desperdiciarlos en cosas sin importancia real.

  • La vida puede pasar en un abrir y cerrar de ojos. De pequeños, deseamos cumplir los 18 para ser adultos y tomar nuestras propias decisiones. Los años se hacen muy largos y parece que nunca llegan. Pero una vez que los cumples, vamos veloces como si fuera una cuesta abajo y sin frenos. Y sin darte cuenta, te has comido media vida.
  • Tu vida será aquella que disfrutes: Seguramente habrás vivido y vivirás momentos especiales, que son los que realmente nos hacen felices. Son éstos con los que nos quedamos, los que hemos disfrutado al máximo.
  • Agradecer todos los momentos de vida: Está claro que no todos los momentos que vivimos son felices, también vivido momentos duros y difíciles. Pero éstos también son necesarios para que apreciemos los buenos. Por ello, hay que agradecer todos, buenos o malos. Amos son un aprendizaje.
  • Dejar de lamentarse por lo que no poseemos: Desperdiciamos mucho tiempo lamentándonos  por aquello que no tenemos o por ser alguien diferente. Esto nos lleva a tener una vida insatisfecha e incompleta, por lo que desperdiciaremos nuestro tiempo en llenar ese vacío que hemos creado.
  • Empieza a valorar y a disfrutar de lo que sí tienes. Por el contrario, si somos conscientes de lo que sí tenemos y de que nuestro tiempo de vida es limitado, empezaremos a sentir cada instante de nuestro tiempo con ese entusiasmo por vivir y experimentar cosas nuevas.
  • La vida se compone de pequeños, medianos y grandes momentos. Si buscamos o esperamos a que aparezcan solo los grandes, no apreciaremos ni los pequeños ni medianos, que también pueden darnos esa felicidad que buscamos. Si tienes dudas, párate y piensa. No necesitamos ser nadie más que lo que somos ahora mismo.
  • Buscar dentro y no fuera de nosotros. Creer que nos falta algo o que otros alcanzan su felicidad y nosotros no, es un error. Si centramos nuestra búsqueda fuera de nosotros, nos va a ser imposible completarnos. Quizás, para disfrutar de la felicidad solo sea necesario dejar de buscarla y aprender a encontrarla dentro nuestro, atesorando esos momentos mágicos y sintiéndonos afortunados por haberlos vivido.

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Y para finalizar…

Espero que te haya gustado el cuento para reflexionar que te he traído hoy y con ello, haya contribuido a que valores y disfrutes más de tu vida.

Recuerda que lo más bonito es vivir cada oportunidad que se nos presenta, cada momento. Disfrutar de ellos como si fuera lo último que vamos a vivir. No es necesario pasar por algo grave para despertarnos y empezar a disfrutar de lo que somos y tenemos. Podemos hacerlo desde ya. Solo debes proponértelo.

Solemos quedarnos más con los momentos negativos que con los positivos, aunque éstos últimos superen en cantidad a los primeros. ¿Sabes por qué ocurre esto? Porque a los momentos negativos le damos una importancia y un valor que no lo hacemos con los positivos al catalogarlos como insuficientes. Es un error que comentemos en muchas ocasiones.

Por ello, considero que este cuento para reflexionar lo deberíamos de leer todos y hacer el ejercicio que en él describen: anotar en una libreta todos los momentos vividos y disfrutados realmente.

Para que en un momento dado, cuando nos flaqueen las fuerzas o no sepamos hacía donde dirigirnos o qué hacer, abramos esa libreta y reflexionemos sobre todo aquello que hemos conseguido, valorado y disfrutado en nuestra vida.

Y tú, ¿Cuánto tiempo has vivido realmente?

¿Qué experiencias anotarías en tu libreta? Puedes escribirnos en los comentarios cuánto tiempo suma la libreta de tu vida.

Hay veces que no basta con un único ejercicio. Si es tu caso o te cuesta encontrar esos momentos y buscar tu felicidad, puedes ponerte en contacto con nosotras y te ayudaremos a encontrar y reconectar con tu propia historia. ¿Estás preparadx para empezar?

P.D: Te dejo el siguiente enlace dónde podrás descargarte el audio del cuento narrado por Jorge Bucay. ¡Disfrútalo!

http://radioteca.net/audio/jorge-bucay-el-buscador/

Lorena Honrubia

Lorena Honrubia

“Desde que tengo uso de razón, me he dedicado a la ayuda de las personas que lo necesitaban, dentro de mis capacidades, tanto a personas de mi entorno como a desconocidas. Esto fue lo que me impulsó a dedicarme a la psicología. Para mí ha sido una gran satisfacción poder convertir esa vocación en mi profesión. "

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