Psicología

¿La televisión nos “come” el tiempo?

By 10 marzo, 2017 No Comments
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¿Qué es lo que sucede en la actualidad? Parece ser que nos hemos convertido en personas a las que ya no nos importa lo que vemos sino cómo nos entretenemos en nuestro tiempo libre. Pero, ¿Es posible que lo que vemos como una forma de entretenimiento pase a un patrón de conducta?

 

¿Qué es lo que realmente influye en nuestro comportamiento? ¿Lo que está de moda?, ¿Lo que no deberíamos hacer o  lo que nos gustaría hacer en el futuro? ¿La televisión es la que nos está educando socialmente? Éstas, entre otras, son algunas de las preguntas a las que intentaré dar respuesta en este artículo.

 

Los medios de comunicación se han convertido en nuestra principal fuente de aprendizaje en los últimos tiempos. Este artículo se centrará en la influencia de la televisión en nuestra vida social cotidiana. Antiguamente, era muy raro poder permanecer más de una hora diaria viendo la televisión, sin hablar que posiblemente algunas personas no tenían una televisión en casa sino que debían desplazarse a un lugar público e incluso convencer a algún vecino para poder disfrutar de un programa en concreto.

Los medios de comunicación son parte esencial de los procesos de comunicación de las sociedades modernas; aportan interpretaciones de la realidad, que son internalizadas por sus públicos. Las personas pueden desarrollar construcciones subjetivas y compartidas de la realidad a partir de lo que leen, escuchan o miran.

Por tanto, su conducta personal como social, puede ser moldeada en parte por las interpretaciones aportadas por los medios ante hechos y temas sociales, con respecto a los cuales los individuos tienen pocas fuentes alternativas de información.

Los medios en general, se han convertido en la primera escuela, tanto para la creación y la legitimación de formas de conducta, la visión que el hombre tenga de sí mismo, la sociedad y sus relaciones.

 

Influencia de la televisión

La televisión es el medio de comunicación actualmente más utilizado. Tiene gran capacidad de influenciar (persuasión[1]) la mente de cada persona, siendo los niños y las niñas los más afectados por la influencia de este medio.

La televisión se ha centrado en dar información sobre lo que pasa a nuestro alrededor. Las empresas mediáticas han sido las encargadas de dicho proceso; sin embargo, las estructuras de las mismas han ido cambiando a  lo largo de los años, y es por eso que nos está afectando día tras día.

La televisión es la maestra electrónica de nuestros tiempos. De espejo de la realidad se transforma en productora de realidad. Es importante destacar que las empresas mediáticas son aquellos grupos que además de ser los encargados de darnos información, deciden si difunden la realidad o la distorsionan.

Para entender la siguiente reflexión, os recomiendo el visionado del siguiente vídeo donde se explica de forma muy curiosa la gran capacidad de influencia que ejerce la televisión en nuestra conducta:

Como seres humanos que somos, aprendemos por imitación. En el video se observa perfectamente el comportamiento humano antes y después de la visualización de un programa de televisión. Vemos cómo ciertas personas, sobre todo niño/as, adaptan su propio patrón de conducta a dichas visualizaciones. Pero, ¿Por qué vemos la televisión? ¿La televisión es necesaria en la vida diaria?

Generalmente solemos ver la televisión como una forma de entretenimiento mientras descansamos o desconectamos de un largo día de trabajo. Lo cierto es que en muchas ocasiones tenemos la televisión encendida horas y no le hacemos caso o la dejamos encendida para escucharla de fondo.

Lo curioso de todo esto es que algunas personas consideran que ver la televisión es imprescindible, de tal manera que no son capaces de salir de casa sin haber visto algún programa favorito emitido por alguna de las cadenas televisivas. Este punto es el que considero importante destacar, ¿Cómo es posible que un simple programa de televisión, serie o película sea capaz de modificar nuestra rutina diaria?

Os voy lo voy a explicar mejor con dos preguntas: ¿Por qué tendemos a encender la televisión cuando apenas nos levantamos de la cama? o ¿por qué vemos la televisión durante o después de comer? Mucho/as diréis, porque es una forma de entretenerse y encendemos la televisión porque sí, sin dar ninguna explicación concreta.

Bien, pero ¿Por qué? ¿Por qué hacemos que la televisión forme parte en nuestra vida? por no hablar de nuestras conductas sociales, ¿Por qué cuando vemos un programa de televisión no paramos de hablar de un capítulo concreto hasta el punto de empezar a actuar imitando alguno/as de los protagonistas del programa; por ejemplo, con las series de Juego de tronos, Narcos, Breaking Bad, entre otras? Es verdaderamente curioso.

 

Violencia en la televisión

Entendemos por violencia el acto agresivo, voluntario o involuntario, que produce un daño explícito: físico o psicológico. En cuanto a la agresividad[2], es el comportamiento que intenta hacer daño u ofender a alguien, ya sea mediante insultos o comentarios hirientes o bien físicamente, a través de golpes, violaciones, lesiones, etc.

La diferencia entre agresividad y violencia es en grado; los actos agresivos se diferencian de los violentos por la fuerza ejercida, el tipo de interacción que implican y en los resultados que producen.

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Ahora bien, cuando hablamos de violencia en la televisión nos referimos a las escenas que implican  destrucción, lesiones o daño físico/psicológico a personas, animales o cosas. La actuación de los protagonistas, los movimientos de la cámara, el ritmo del montaje y el desarrollo de la escena de violencia constituyen una desproporcionada fuerza de impacto en la televisión, hasta el punto de que, en mayor o menor grado se puede tomar como real lo ficticio.

Todo esto suele suceder por la facilidad de los seres humanos de ponernos en el lugar del  otro también conocido como empatía[3], sobre todo cuando nos sentimos reflejados en el personaje, es como si nos estuviese pasando lo mismo que al protagonista, creándose en nosotros ciertas distorsiones cognitivas[4] sobre la realidad.

La violencia repercute sobre la agresividad, que comienza a registrarse a partir de los tres años de edad. Cuanto mayor sea el tiempo de exposición a programas televisivos violentos, mayor es el riesgo de asociación de conductas violentas en niño/as y adolescentes.

Gran parte de estas conductas son aprendidas a través de la observación y retenidas en la mente por largos espacios de tiempo. Muchas de esas visualizaciones violentas se suelen convertir en respuestas comportamentales ante situaciones conflictivas.

Cada vez más, se dedica mayor porcentaje de tiempo a la interacción con la televisión. Este porcentaje es mayor en adolescentes, que por las circunstancias que sean, dedican menos tiempo a la realización de otro tipo de actividades.

Lo que vemos en la televisión implica una pequeña repercusión en nuestro comportamiento[5], no sólo en lo que podemos exteriorizar a la sociedad, sino en nuestra forma de pensar sobre algunos temas, por ejemplo temas sociales, culturales e incluso religiosos. Lamentablemente muchos de los programas emitidos en televisión contienen un alto porcentaje de violencia.

Algunos psiquiatras de niños/as y adolescentes han estudiado los efectos de la violencia en la televisión[6] encontrándose con que:

  • Se imita la violencia que se observa en la televisión;
  • Se Identifican con ciertos tipos, caracteres, víctimas y/o agresores;
  • Se vuelven “inmunes” al horror de la violencia; y
  • Gradualmente aceptan la violencia como manera de solucionar los problemas.

 

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¿Pero cómo podríamos detectar este tipo de influencias en nuestro comportamiento? En ocasiones, el simple hecho de ver un programa violento puede condicionar a nuestra agresividad[2] . El impacto de la violencia en la televisión puede ser evidente de inmediato en el comportamiento del menor o puede surgir años más tarde y la gente joven puede verse afectada aun cuando el entorno familiar no muestre tendencias violentas. Esto no significa que la violencia en la televisión sea la única fuente de agresividad o de comportamiento violento, pero es ciertamente un factor contribuyente significativo.

La televisión requiere por parte del espectador poco esfuerzo para atender y entender sus mensajes; puede llegar a producir dependencia ya que tiende a sustituir las relaciones sociales entre las personas. Los programas de televisión suelen generar, mayoritariamente, temas de conversación no sólo dentro del hogar sino también fuera de él, como en el trabajo y otros lugares, llegando a formar un proceso de socialización[7].

 

 

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En los últimos años, con la aparición de la televisión, los menores pasan grandes horas observando la pequeña pantalla, viendo todo tipo de programación, incluida la dirigida a los adultos, por ejemplo en el tema de los avances televisivos de ciertos programas.

Es importante destacar que la televisión es un elemento socializador, que impone ciertas pautas comportamentales reflejadas en la programación, y utilizado por las personas para ocupar su tiempo libre, haciendo que disminuyan las posibilidades de buscarse otras alternativas. El aumento del consumo de la televisión se genera por el aumento del tiempo libre, el ocio y/o “el no hacer nada”.

Son muchos los estudios que han proporcionado datos que demuestran que el uso abusivo de los medios de comunicación audiovisuales configura un estilo de aprendizaje pasivo, lo que motiva que las personas, sobre todo los niños/as, sean menos creativos e imaginativos, e incluso que, muchos pierdan la curiosidad por aprender ya que prácticamente todo se les da hecho. Ahora bien, una vez dicho esto, os dejo una pequeña reflexión de Federico Fellini:

 “La televisión es el espejo donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema cultural”

La televisión y la conducta: Efectos de la televisión en el comportamiento delictivo

La televisión tiene una gran fuerza expresiva, se basa en la imagen y esto es muy eficaz a la hora de interiorizar los mensajes ya que conectan directamente con el subconsciente. Son imágenes que presentan una realidad viva con lo que lleva a crear una pequeña confusión entre la realidad y la ficción.

Una gran parte de las investigaciones se han dirigido a probar la relación entre la televisión y la conducta agresiva, debido a que en algunos estudios cumbres sobre aprendizaje social realizados por Bandura, Ross y Ross (1963) se encontró que cuando los niños eran expuestos a modelos agresivos, imitaban esta clase de conductas en situaciones de juego posteriores, especialmente cuando se involucraban juguetes similares a los que se encontraban en las escenas televisadas.

La mayoría de investigaciones posteriores concuerdan en que existe una alta correlación entre la exposición al medio y las conductas agresivas y violentas (Bandura, 2002). Los estudios de laboratorio también indican que cuando los niños son expuestos a programas violentos actúan posteriormente de forma más agresiva (Paik & Comstock, 1994), se eleva la presión sanguínea (Huesmann y cols., 1994) y pelean más con los compañeros de juego.

No obstante, no se tienen los mismos efectos con respecto a la conducta de ver televisión sobre la etiología y arrebato de la conducta agresiva, en niños con problemas emocionales.

Las investigaciones sugieren que el realismo en los programas de televisión incrementa de modo dramático los efectos de agresión, temor inmediato, la idea de que el mundo es un lugar peligroso, así como la desensibilización, especialmente en niños mayores, quienes pueden diferenciar contenidos televisivos realistas de contenidos no realistas.

Esto implica que es posible que los niños que ven noticieros se vean más afectados en su comportamiento que aquellos niños que no los ven (Walma van der Mollen, 2004). Estas investigaciones también demuestran que los efectos emocionales se presentan debido a las escenas de dolor que en muchas ocasiones se adjuntan a la misma noticia.

En cuanto a los efectos de la televisión en el comportamiento delictivo he de decir que Goranson`s en su revisión sobre los efectos psicológicos de la violencia en los medios identificó cuatro aspectos a destacar:

  • Efectos en el aprendizaje: Como bien he comentado a lo largo del desarrollo del presente artículo, a día de hoy los menores aprenden viendo la televisión. Pero, ¿Qué es lo que aprenden? Bien, de acuerdo a lo reflejado en 1982 por el Instituto Nacional de Salid Mental de Estados Unidos, la violencia en la televisión conduce a conductas agresivas en niños y adolescentes. La mayoría de este tipo de conductas, son aprendidas por observación y retenidas a lo largo de los años.  No obstante, los niños también pueden aprender de la televisión valores sociales y aspectos positivos. Es más, no es la primera vez escuchar que menores con ciertos problemas de concentración, se les recomienda dos horas diarias de televisión como forma de ayudar en el aprendizaje.

 

  • Efectos Emocionales: La transmisión de cierto tipo de información conlleva a surtir efecto en las áreas emocionales, cognoscitivas y conductuales de niños, adolescentes y/o adultos; es decir, influye en sus intereses y motivaciones hacia objetos comerciales o hacia la formación integral de la persona. Lo que sucede con la repetición de violencia en los medios de comunicación de masas es que hay una degradación en la sensibilidad emocional del sujeto ante la violencia. Sin embargo, por otro lado existe un incremento en la agresión y la capacidad de ser violento o agresivo con otros.

 

  • Efectos en la respuesta de CatarsisLa observación de ciertas escenas de negativas (dolor, horror y sufrimiento) resulta en catarsis, es decir, que este tipo de sentimientos pueden ser descargados de forma continua durante o después de la observación de los programas de contenido violento.

 

  • Efectos en la Conducta: El aspecto característico de este tema es la imitación, ya sea adaptada o desviada. La televisión ofrece ciertos modelos simbólicos que juegan un papel fundamental en la conformación de la conducta y la modificación de algunas normas sociales. Dichos modelos simbólicos pueden ser positivos, referidos a conductas aceptadas por la sociedad; o negativos referidos a conductas rechazadas por la misma. Según Feinbloom, los efectos de la violencia física en la televisión afecta selectivamente a los varones, mientras que las mujeres manifiestan igualmente fuertes reacciones por medio de expresiones verbales o psicológicas.

Una vez desarrollado y analizado el tema de la influencia del mundo televisivo en nuestra conducta diaria, me gustaría dar respuesta a las preguntas inicialmente planteadas: En primer lugar hacia referencia al entretenimiento vs al patrón de conducta, está claro que en muchas ocasiones vemos la televisión como una forma de pasar el rato, pero esta forma de entretenimiento ha ido aumentando a lo largo de los años, pasando a formar parte de la vida diaria de las personas; es decir convirtiéndose en un patrón de conducta arraigado por los televidentes.

 

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En segundo lugar, hablaba de la influencia directa de la televisión en nuestro comportamiento; bien, es curioso darse cuenta que inconscientemente arraigamos ciertos parámetros comportamentales después de haber estado viendo un programa de televisión, es como si nos convirtiésemos en los protagonistas y viviésemos una aventura real como ellos en la ficción.

Desde luego que aquello que esté de moda o lo que deberíamos o no deberíamos hacer en el futuro es lo que más nos puede enganchar a un programa de televisión; se refleja todo lo que, por circunstancias bastantes obvias, no podemos ni debemos hacer; es como una forma de viajar en el tiempo y disfrutar de ciertas experiencias que son difíciles de hacer realidad.

Para finalizar, la última pregunta refleja la preocupación de diversos colectivos sociales que genera el abuso excesivo del visionado de la televisión por los usuarios; recomendando la búsqueda de alternativas para educar a la población de otra manera más productiva.

Conclusión

La televisión es el medio de comunicación con el mayor porcentaje de influencia social que genera en las personas. Podemos ver que buena parte de nuestras ideas y creencias provienen de algo que hemos visto mediante ella. No siempre su papel es negativo, también ejerce aspectos positivos por ejemplo al recibir información y noticias de todas partes del mundo, creando así, una ampliación de nuevos conceptos del hombre y de su cultura.

Sin embargo, es difícil no hablar de los efectos negativos que genera la televisión como lo es la falta de comunicación en los hogares, la violencia, la agresividad, la intolerancia, el consumismo, entre otras.

Os  invito a que reflexionéis sobre estos temas y preguntas y comentéis vuestras opiniones, estaría realmente agradecida.

 

 

[1] RAE. Inducir, mover, obligar a alguien con razones a creer o hacer algo

[2] Estado emocional que consiste en sentimientos de odio y deseos de dañar a otra persona, animal y objeto. La agresión es cualquier forma de conducta que pretende herir física y/o psicológicamente  a alguien. La agresividad es un factor del comportamiento  normal puesto en acción ante determinados estados para responder a necesidades vitales, que protegen la supervivencia de la persona y de la especia, sin que sea necesaria la destrucción del adversario.

[3] RAE: 1- Sentimiento de identificación con algo o alguien. 2- Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos.

[4] Esquemas equivocados de interpretar los hechos que generan múltiples  consecuencias negativas: alteraciones emocionales como consecuencia de la perjudicial creencia en los pensamientos negativos, conflictos en las relaciones con los demás donde es posible que las interpretaciones erróneas generen conflictos, o en la manera de ver la vida dando lugar a una visión simplista y negativa. Las distorsiones cognitivas son pensamientos que no se corresponden con la realidad, formando imágenes equivocadas de una situación. Marshall (2001) señala que los pensamientos distorsionados implican el uso de << sesgos egoístas>> que, aunque son habituales en los procesos cognitivos de todos los individuos (Zuckerman, 1979), están muy extendidas entre personas con baja autoestima (Blaine y Crocker, 1993). Este tipo de procesos cognitivos permiten la autointerpretación de las propias acciones, las de los demás, y las del mundo que les rodea.

[5] La delincuencia se aprende:” Teoría del aprendizaje social” El modelo más conocido en Psicología es el de Bandura (1987), que realza el papel de la imitación y de las expectativas de la conducta, y diferencia entre los momentos de adquisición de un comportamiento y su posterior ejecución y mantenimiento. Sin embargo, el modelo dominante en la explicación de la delincuencia es la versión del aprendizaje social formulada por Akers (2006; Akers y Sellers, 2004), que considera que en el aprendizaje del comportamiento delictivo interviene cuatro mecanismos interrelacionados: 1) la asociación diferencial con personas que muestras hábitos y actitudes delictivos. 2) la adquisición por el individuo de definiciones favorables al delito. 3) el reforzamiento diferencial de sus comportamientos delictivos. 4) la imitación de modelos pro-delictivos. Es la teoría que goza de mayor aceptación. La agresión y la conducta violenta se aprenden a través de la experiencia directa y la imitación de modelos reales y simbólicos. Los actos de agresión no pueden ser atribuidos a un solo agente causal (pluricausalidad). Blackburn (1993) distingue entre disposición a la violencia y actos agresivos o violentos: -Disposición o tendencia a la violencia: Los antecedentes suelen ser distantes, es decir pertenecen a la historia personal del sujeto, como las experiencias infantiles (familiar, grupos de amigos, escuela, entorno) y las características de personalidad. – Acto agresivo o violento: suelen ser próximos, es decir incluyen los factores situaciones y contextuales que pueden preceder al asalto, como eventos recientes de vida, el contexto social en que ocurre la agresión, la presencia de un arma o el consumo de alcohol y drogas. Para mayor información os recomiendo el siguiente artículo: REDONDO ILLESCAS, Santiago. PUEYO, Antonio Andrés (2007). La Psicología de la delincuencia. Universidad de Barcelona. Papeles del Psicólogo, Vol. 28(3), pág. 147-156. Sitio Web: http://www.cop.es/papeles

[6] El seguimiento mediante cuestionarios de 707 familias a lo largo de 17 años ha permitido detectar que hay una asociación estadísticamente significativa entre el tiempo empleado en ver televisión durante la adolescencia y madurez precoz y el riesgo de desarrollar actos violentos. Esta asociación se mantiene incluso cuando se controlan otras variables como comportamiento agresivo previo, falta de cuidado de los niños por parte de los padres, renta familiar baja, violencia en el vecindario, educación de los padres o trastornos psiquiátricos.  Es posible que haya otras variables que puedan explicar la presencia de este comportamiento agresivo que no se controlan en este estudio, pero no es permisible desde el punto de vista ética realizar un ensayo controlado experimentalmente con otras posibles variables dado que los resultados de exponer a los sujetos a estímulos potencialmente dañinos serían inaceptables. Hay diferencias de género en cuanto a la posibilidad de desarrollar conductas agresivas, que se intentan explicar por el distinto contenido de los programas vistos por varones y hembras, si bien las verdaderas razones permanecen sin conocer dado que el contenido televisivo violento afecta a ambos géneros. Los resultados de este estudio plantean la necesidad de realizar cambios en la programación de las cadenas televisivas porque los niños y adolescentes están expuestos a una excesiva carga de imágenes violentas, sobre todo teniendo en cuenta que puede suponer un factor que explique la génesis de una conducta violenta en el futuro.  Para mayor información recomiendo el visionado del siguiente documento: JOHNSON, JG. COHEN, P. SMAILES, EM. KASEN, S. BROOKS, JS. (2002). “Television viewing and aggressive behavior during adolecence and adulthood”. Science. Marzo, 2002.

[7] Efectos sociales de la televisión: Esta influye sobre la forma de actuar o de pensar de las personas, logra modificar la forma en que los hombres conocen y comprenden la realidad que los rodea. En general se puede constatar que los medios se utilizan con tanta más intensidad cuanto más desarrollada está la estructura medial de la nación y mayor es el nivel cultural del individuo. La importancia de la televisión en el proceso de socialización de los chicos y jóvenes y de todos los integrantes de la sociedad están relacionadas con la calidad de los contenidos de los programas educativos, informativos y de entretenimientos que transmite y también de las publicidades que influyen en los hábitos de consumo de la población. Los medios son parte esencial de los procesos de comunicación en las sociedades modernas. El proceso de socialización es continuo y generalmente pasa en forma inadvertida. Ni el contenido ni los métodos de socialización son inmunes a la influencia de los medios, la influencia y el cambio pueden tener lugar y de hecho lo tienen. “Los medios de masa, se pueden admitir, constituyen sólo un aspecto del proceso, pero sería muy sorprendente en verdad si no desempeñaran un cierto papel en la modelación de nuestras actitudes respecto de la vida, de nosotros mismo y de los demás”.

 

Ingrid Mina

Ingrid Mina

Graduada en Criminología (Titulo Propio) Universidad de Oviedo. Licenciada en Criminología en Universidad de Alicante. Máster de Criminología Aplicada e Investigación Policial en Universidad de Ávila y Postgraduada en Mediación y Justicia Penal en Universitat de Valencia. Miembro del Ilustre Colegio de Criminólogos de Valencia (Colegiada nº 114).

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