¿Ser o no ser tu amante emocional?

¿Qué ocurre cuando te das cuenta del vínculo tan fuerte que has desarrollado con una persona? ¿Qué pasa cuando sientes que podrías contarle cualquier cosa, que te preguntas en cada momento qué estará haciendo, habláis casi a diario durante horas, no podéis pasar más de unos pocos días sin saber el uno del otro y que cuando te hablan de él/ella te da un vuelco el corazón… pero esa persona NO es tu pareja?

Es más, tú o él/ella o los dos tenéis pareja. En ese momento es cuando te das cuenta: eres o tienes un/a amante emocional.

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¿Qué es ser un/a amante emocional?

Todos hemos escuchado alguna vez la palabra “amante” y la hemos relacionado con aventuras sexuales fuera de una pareja o matrimonio. De hecho, así nos lo ha pintado siempre el cine, las series o la literatura: una tercera persona que aporta a uno de los miembros de la pareja el sexo que dentro de ésta escasea o es inexistente (soliendo acabar ahí su cometido o quizá, en algunos pocos casos, desarrollando una historia de amor consecuentemente tras compartir una serie de encuentros).

Todo se resumiría en eso: relaciones sexuales repetidas aparentemente sin sentimientos ni vida en pareja, pero ¿y si esas relaciones carecen de un carácter puramente sexual? ¿Y si solamente es un vínculo afectivo?

Si mantener relaciones sexuales no es la principal motivación, estaríamos hablando de un/a “amante emocional”, es decir, una persona con la que se establece un fuerte vínculo sentimental sin un objetivo sexual.

Este tipo de relación suele comenzar como una inocente amistad, que nadie vería mal ni como algo obsceno, y que suele derivar a un poco de flirteo o coqueteo que va evolucionando hasta convertirse en un sucedáneo de una relación sin compromisos.

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Si no hay sexo, entonces ¿cómo podemos decir que no se trata solamente de una casta amistad? Principalmente, porque hay evidencias claras de ello.

Por un lado, esta persona “especial” será del género que te atrae (según tu orientación sexual) y lo más seguro es que sea alguien que hayas conocido o entablado amistad relativamente hace no mucho (cuando digo “no mucho” es que no forma parte de tu círculo cercano de amistades de toda la vida).

Por otro, sólo hay que pensar en tu mejor amigo/a y compararlo con esa persona. Seguramente muchos de los comportamientos que tengas con tu mejor amigo/a, los tendrás con él o ella, pero también tendrás otros muchos que no:

  • Hablar casi diariamente (charlas “infinitas”).
  • Desear veros con frecuencia (y, si no lo hacéis, sentiros mal o con cierto “mono”).
  • Realizar confesiones que sólo realizarías a personas muy cercanas (y a esta persona no la conoces desde hace tanto como para contarle algo así).
  • Os mostráis afecto ya sea en persona como por chateo (por ejemplo: mucho contacto físico en persona o muchos iconos de corazones y besitos en WhatsApp).
  • Existe un tonteo visiblemente acusado (incluso llegando a ser percibida tal complicidad por la gente de vuestro alrededor).
  • Es la primera persona a la que contarías una novedad o algo que te ha puesto triste.
  • Te sientes mal por llevar a cabo este tipo de “amistad” (uno de los dos tiene pareja).
  • Consideras que tu o su novio/a estaría molesto/a si pudiera leer vuestras conversaciones o veros cuando estáis juntos.
  • Sentís atracción por el otro y sabéis que es recíproco.

La gran “excusa” o argumento para no sentirse tan culpable o para justificar dicha relación es que no hay sexo y, por lo tanto… ¿no hay cuernos?

Deberíamos, entonces, pensar dónde empiezan los límites de la infidelidad. Obviamente si las conversaciones que estáis manteniendo no podría verlas tu o su pareja, es por un claro motivo. No hablamos de solamente lo que habláis, sino también de cómo lo hacéis. Si alguno de vosotros siente culpa o intención de ocultar vuestra relación de “amistad” es porque socialmente no estaría bien vista y seguramente sea porque podría considerarse infidelidad. La persona que sabe que solamente es cosa de amigos no sentiría esos remordimientos o no intentaría ocultar la relación públicamente.

Si has llegado hasta aquí es porque sospechas que eres o que tienes un/a amante emocional. Sólo tienes que escoger tu opción y así comprobarlo.

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Tengo un/a amante emocional

Si has escogido esta opción, es porque crees que esa persona importante para tu vida, probablemente se haya convertido en una parte fundamental para tu relación de pareja sin haberte dado casi cuenta.

Si tienes pareja estable y deseas que lo siga siendo, quizá te preguntas por qué tienes un/a amante emocional.

Esa pregunta tiene fácil respuesta: tienes una carencia en tu relación que esta persona “especial” aporta y complementa.

Según la Teoría Triangular de Robert Sternberg, el amor tendría tres componentes principales: la pasión, la intimidad y el compromiso.

Como pasión entendemos aquel deseo intenso o atracción sexual por el otro, un anhelo profundo y una necesidad física. Por otro lado, la intimidad sería aquel vínculo, conexión o autorrevelación que surge como afecto gracias al deseo de dar, recibir y compartir con el otro. Por último, el compromiso se reduce a la decisión de mantener ese amor y crear un proyecto de futuro juntos,  haciéndole frente a las adversidades que se puedan presentar.

Esta teoría afirma la existencia de diferentes tipos de amor según los componentes presentes o la ausencia de ellos, siendo el “amor consumado” la suma de los tres.

Un/a amante sexual aportaría a uno de los miembros la pasión que se ha perdido en la pareja, mientras que, un/a amante emocional, la intimidad principalmente. El único componente que siempre estaría vigente en la relación de pareja sería el compromiso (de no ser así, no la habría).

Ser o tener amantes se ha catalogado como algo despreciable, inmoral o traicionero, aunque también algunos se atreven a afirmar que tener un/a amante hace fortalecer una relación, pues suple las carencias de ésta, como ya hemos comentado.

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A parte de porque completa o complementa nuestras carencias y aspectos que faltan en la pareja, ¿por qué mantenemos a nuestro/a amante emocional y no rompemos esa relación que no nos termina de llenar?

En ocasiones se deberá a que hay hijos de por medio y se tema dañarles o que se vean envueltos en esta trama de familia desestructurada, por lo que se prefiere mantener la estabilidad que proporciona este sistema. También se puede temer a hacerle daño a la pareja, pues obviamente se le sigue queriendo y se le tiene cariño.

Quizá también se deba, sobre todo si la pareja lleva muchos años junta, al miedo a romper con esa “comodidad” que dan los años, el haber establecido una rutina o pautas de pareja o por no tener ganas de comenzar una nueva relación desde cero.

Si a todo esto añadimos lo desagradable que es comunicar el fin de la relación a familiares y amigos (y las posibles consecuencias que puede traer esto, sobre todo si se comparten amistades), la probabilidad de querer seguir manteniendo ese noviazgo o matrimonio que no nos llena, aumenta.

¿Cómo comprobar si tengo un amante emocional?

La doctora y psicóloga Shirley Glass investigó y escribió sobre los amantes emocionales en su libro “Not Just Friends” (“No sólo amigos”). En él publica un simple cuestionario para que tú mismo puedas comprobar si podrías tener un amante emocional:

“¿Tu amistad se ha convertido en un affair emocional?

*Basado en el cuestionario original (“Has your friendship become an emotional affair?”)

Responde “sí” o “no” a cada pregunta.

  • ¿Le cuentas más sobre tu día a tu amigo/a que a tu pareja?
  • ¿Le comentas tus sentimientos negativos o detalles íntimos sobre tu relación a tu amigo/a, pero no a tu pareja?
  • ¿Tu pareja es consciente del grado de intimidad que tienes con tu amigo/a?
  • ¿Te sentirías cómodo/a si tu pareja escuchara una conversación mantenida con tu amigo/a?
  • ¿Te sentirías cómodo/a si tu pareja viera uno de los encuentros que tienes con tu amigo/a?
  • ¿Crees que existe tensión sexual en esa amistad?
  • ¿Tú y tu amigo/a os comportáis de forma diferente cuando estáis juntos a cuando estáis con más gente?
  • ¿Estás enamorado/a de tu amigo/a?

Suma un punto para cada “sí” en las preguntas 1, 2, 6, 7 y 8, y un punto por cada “no” en las 3, 4 y 5.

Si has puntuado cerca de 0, sólo es amistad.

Si has puntuado 3 o más, quizá no sois solamente amigos.

Si has puntuado 7-8, definitivamente tenéis un affair emocional.

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Tengo un amante emocional y ahora, ¿qué?

Si sospechas o estás seguro/a de que tienes un/a amante emocional lo primero de lo que debes de ser consciente es que existen tres personas en esta relación y pueden verse dañadas una, varias o todas, por lo que hay que ser cuidadosos.

Piensa y sé sincero/a contigo mismo/a y con tu relación. Observa desde fuera cómo lo estáis viviendo tanto tu pareja como tú, realiza una introspección y valora lo que tienes y lo que te falta (u os falta) y si realmente quieres seguir con él/ella. Probablemente estaréis pasando por una mala época (primera o ya repetida), pero también es posible que estés encerrándote en la única posibilidad de seguir manteniéndola por los miedos que hemos hablado anteriormente.

¿Realmente te compensa seguir esta relación? Si la respuesta es “sí”, podrías intentar rellenar con tu pareja el hueco que te falta, sin necesidad de recurrir a otras personas que lo hagan. Prueba a solucionar y luchar por la relación, si ese es tu deseo. Párate a pensar qué posibles soluciones puedes acatar y haz todo lo posible por conservar y mejorar el bienestar de ambos.

Por supuesto, existen todo tipo de parejas y visiones y hay quién desea y no le molesta tener un/a amante emocional fuera de la pareja. Si es ese tu caso, para evitar posibles problemas y sufrimientos futuros quizá debas ser honesto/a y justo/a con tu amante emocional.

Por ello, no engañes ni ocultes tu relación y plantéale y explícale tu situación a tu amante emocional y deja que sea él/ella quien decida si quiere mantener esa relación contigo teniendo todas las “normas del juego” presentes, pues podría sentirse engañado/a cuando descubriera la “verdad”.

Toma una decisión con respecto a tu vida y sé consecuente con ello, pero, de nuevo, recuerda que sois tres en esta relación y ninguno se merece pasarlo mal y sufrir.

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Soy un/a amante emocional

Si, por otro lado, has escogido esta opción, seguramente creas que te has convertido en el/la amante emocional de alguien con pareja. Tú eres esa tercera pieza de un puzzle de dos y, déjame que te sea honesta al decírtelo: probablemente eres uno de los factores que sostienen esa pareja.

Sabiendo que somos un “complemento”, ¿por qué lo somos o nos conformamos siendo solamente amantes emocionales? Esta pregunta sólo puedes responderla tú mismo/a, pero seguramente tenga que ver con las siguientes razones:

  • “Es lo mejor que tengo ahora mismo”: No tienes pareja ni has encontrado el amor, por lo que prefieres tener este tipo de relación a no tener nada (o si la tienes, también crees que te falta algo que complementa esta persona que tiene pareja también).
  • “Prefiero esto a no tenerle”: Te gusta esa persona y prefieres tenerla a medias a no tenerla (y/o tienes la esperanza de que su situación sentimental cambie y forme una relación en serio contigo).
  • “Nunca nadie se va a fijar en m픓No voy a conseguir nada mejor”: A veces te menosprecias pensando que no le puedes gustar a nadie más (y te conformas con esto) y/o crees que no vas a encontrar a alguien como él/ella.
  • “Si le digo lo que siento, se acabó todo”: Te has enamorado de esta persona y tienes miedo a confesarle tus sentimientos y perderlo “todo”, por lo que prefieres seguir tal cual.
  • “Sabía que había algo, pero no creía que pudiera ser su ‘amante’”: Hasta ahora no eras consciente de que eras su amante emocional. Sentías que había una complicidad especial, pero no te habías parado a pensar lo que suponías para su situación.

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Soy un amante emocional: consejos de supervivencia para sufrir menos.

Si crees que eres su amante emocional, tengo que ser sincera y comunicarte que estás en una posición algo arriesgada, pues eres vulnerable a querer algo que no te pueda o quiera dar esa persona con pareja. Obviamente esto es una decisión tuya y tú eliges tu camino, pero me gustaría aprovisionarte de unos consejos para no salir dañado/a:

  • Sé claro/a y pide que sea claro/a contigo. Si necesitas aclarar vuestra situación que te diga lo que hay. Sé que tienes miedo a hacer preguntas por si se acaba lo vuestro, pero créeme, seguir en la incertidumbreno te va a ayudar a aliviarte pues intentarás indagar y sacar conclusiones con lo que veas (y recuerda que solamente él/ella sabe lo que siente y piensa y puedes confundirte con lo que tú creas). Sólo así podrás tener algo que hasta ahora crees que no has tenido: la posibilidad de elegir si seguir o no.
  • Si no te importa ser su amante emocional, sigue igual. Si te importa, corta. Si crees que estar en esta posición no te afecta, puedes seguir siéndolo, pero si notas ciertos celos,sufrimiento o necesidad de exigir más ¡cuidado!, podrías acabar pasándolo realmente mal. Llegados a un punto en el que te empiece a afectar el no saber a dónde va lo “vuestro”, quizá sea el momento de “la charla”.
  • Sé realista y no te hagas ilusiones. Cuidado con hacerte castillos en el cielo, con pensar que dejará a su pareja por ti y seréis felices, porque puede que ese momento no llegue nunca. Date cuenta de que si todavía sigue con su pareja es porque tiene motivos para mantenerla y, es más, quizá tú estás ayudando a que sigan juntos aportándole a él/ella lo que le falta con su pareja.
  • Sé honesto/a contigo. No sufras por alguien que sólo te quiere a mitad o no quiere arriesgarse por ti. Valóratey piensa que podrías tener todo lo que tienes pero mejorado, es decir, teniéndolo todo: sin restricciones, sin límites, sin otras personas, sin sentirte como el segundo plato o como chico/a para un rato,… Si decides seguir adelante, aun sabiendo a lo que te arriesgas, tendrás que aceptar las consecuencias, ya sean positivas o negativas.

 

Para terminar, me gustaría hablarte a ti, a quién me lee:

El amor es algo bonito y que, si es correspondido, llega a ser lo más maravilloso que puedas encontrar, al mismo tiempo que puede ser un arma letal que puede hacer mucho daño.

Sé sincero/a contigo mismo/a y con los demás, ama sin límites ni miedos, regala tus momentos y recibe momentos, toma decisiones y sé consecuente con ellas, pero sobre todo: sé feliz.

Haz aquello que realmente te haga feliz, sin complementos ni cumplimentando nada, siendo un todo para ti y para quien tú quieras.

Tras todo lo expuesto, me gustaría lanzar una pregunta que creo que es interesante plantarse: ¿dos personas que se atraen podrían ser sólo amig@s o sería imposible resistirse?