Parejas

¿Ser o no ser tu amante emocional?

By 20 enero, 2017 34 Comments

¿Qué ocurre cuando te das cuenta del vínculo tan fuerte que has desarrollado con una persona? ¿Qué pasa cuando sientes que podrías contarle cualquier cosa, que te preguntas en cada momento qué estará haciendo, habláis casi a diario durante horas, no podéis pasar más de unos pocos días sin saber el uno del otro y que cuando te hablan de él/ella te da un vuelco el corazón… pero esa persona NO es tu pareja?

Es más, tú o él/ella o los dos tenéis pareja. En ese momento es cuando te das cuenta: eres o tienes un/a amante emocional.

 

¿Qué es ser un/a amante emocional?

Todos hemos escuchado alguna vez la palabra “amante” y la hemos relacionado con aventuras sexuales fuera de una pareja o matrimonio. De hecho, así nos lo ha pintado siempre el cine, las series o la literatura: una tercera persona que aporta a uno de los miembros de la pareja el sexo que dentro de ésta escasea o es inexistente (soliendo acabar ahí su cometido o quizá, en algunos pocos casos, desarrollando una historia de amor consecuentemente tras compartir una serie de encuentros).

Todo se resumiría en eso: relaciones sexuales repetidas aparentemente sin sentimientos ni vida en pareja, pero ¿y si esas relaciones carecen de un carácter puramente sexual? ¿Y si solamente es un vínculo afectivo?

Si mantener relaciones sexuales no es la principal motivación, estaríamos hablando de un/a “amante emocional”, es decir, una persona con la que se establece un fuerte vínculo sentimental sin un objetivo sexual.

Este tipo de relación suele comenzar como una inocente amistad, que nadie vería mal ni como algo obsceno, y que suele derivar a un poco de flirteo o coqueteo que va evolucionando hasta convertirse en un sucedáneo de una relación sin compromisos.

 

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Si no hay sexo, entonces ¿cómo podemos decir que no se trata solamente de una casta amistad? Principalmente, porque hay evidencias claras de ello.

Por un lado, esta persona “especial” será del género que te atrae (según tu orientación sexual) y lo más seguro es que sea alguien que hayas conocido o entablado amistad relativamente hace no mucho (cuando digo “no mucho” es que no forma parte de tu círculo cercano de amistades de toda la vida).

Por otro, sólo hay que pensar en tu mejor amigo/a y compararlo con esa persona. Seguramente muchos de los comportamientos que tengas con tu mejor amigo/a, los tendrás con él o ella, pero también tendrás otros muchos que no:

  • Hablar casi diariamente (charlas “infinitas”).
  • Desear veros con frecuencia (y, si no lo hacéis, sentiros mal o con cierto “mono”).
  • Realizar confesiones que sólo realizarías a personas muy cercanas (y a esta persona no la conoces desde hace tanto como para contarle algo así).
  • Os mostráis afecto ya sea en persona como por chateo (por ejemplo: mucho contacto físico en persona o muchos iconos de corazones y besitos en WhatsApp).
  • Existe un tonteo visiblemente acusado (incluso llegando a ser percibida tal complicidad por la gente de vuestro alrededor).
  • Es la primera persona a la que contarías una novedad o algo que te ha puesto triste.
  • Te sientes mal por llevar a cabo este tipo de “amistad” (uno de los dos tiene pareja).
  • Consideras que tu o su novio/a estaría molesto/a si pudiera leer vuestras conversaciones o veros cuando estáis juntos.
  • Sentís atracción por el otro y sabéis que es recíproco.

La gran “excusa” o argumento para no sentirse tan culpable o para justificar dicha relación es que no hay sexo y, por lo tanto… ¿no hay cuernos?

Deberíamos, entonces, pensar dónde empiezan los límites de la infidelidad. Obviamente si las conversaciones que estáis manteniendo no podría verlas tu o su pareja, es por un claro motivo. No hablamos de solamente lo que habláis, sino también de cómo lo hacéis. Si alguno de vosotros siente culpa o intención de ocultar vuestra relación de “amistad” es porque socialmente no estaría bien vista y seguramente sea porque podría considerarse infidelidad. La persona que sabe que solamente es cosa de amigos no sentiría esos remordimientos o no intentaría ocultar la relación públicamente.

Si has llegado hasta aquí es porque sospechas que eres o que tienes un/a amante emocional. Sólo tienes que escoger tu opción y así comprobarlo.

 

Tengo un/a amante emocional

Si has escogido esta opción, es porque crees que esa persona importante para tu vida, probablemente se haya convertido en una parte fundamental para tu relación de pareja sin haberte dado casi cuenta.

Si tienes pareja estable y deseas que lo siga siendo, quizá te preguntas por qué tienes un/a amante emocional.

Esa pregunta tiene fácil respuesta: tienes una carencia en tu relación que esta persona “especial” aporta y complementa.

Según la Teoría Triangular de Robert Sternberg, el amor tendría tres componentes principales: la pasión, la intimidad y el compromiso.

Como pasión entendemos aquel deseo intenso o atracción sexual por el otro, un anhelo profundo y una necesidad física. Por otro lado, la intimidad sería aquel vínculo, conexión o autorrevelación que surge como afecto gracias al deseo de dar, recibir y compartir con el otro. Por último, el compromiso se reduce a la decisión de mantener ese amor y crear un proyecto de futuro juntos,  haciéndole frente a las adversidades que se puedan presentar.

Esta teoría afirma la existencia de diferentes tipos de amor según los componentes presentes o la ausencia de ellos, siendo el “amor consumado” la suma de los tres.

Un/a amante sexual aportaría a uno de los miembros la pasión que se ha perdido en la pareja, mientras que, un/a amante emocional, la intimidad principalmente. El único componente que siempre estaría vigente en la relación de pareja sería el compromiso (de no ser así, no la habría).

Ser o tener amantes se ha catalogado como algo despreciable, inmoral o traicionero, aunque también algunos se atreven a afirmar que tener un/a amante hace fortalecer una relación, pues suple las carencias de ésta, como ya hemos comentado.

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A parte de porque completa o complementa nuestras carencias y aspectos que faltan en la pareja, ¿por qué mantenemos a nuestro/a amante emocional y no rompemos esa relación que no nos termina de llenar?

En ocasiones se deberá a que hay hijos de por medio y se tema dañarles o que se vean envueltos en esta trama de familia desestructurada, por lo que se prefiere mantener la estabilidad que proporciona este sistema. También se puede temer a hacerle daño a la pareja, pues obviamente se le sigue queriendo y se le tiene cariño.

Quizá también se deba, sobre todo si la pareja lleva muchos años junta, al miedo a romper con esa “comodidad” que dan los años, el haber establecido una rutina o pautas de pareja o por no tener ganas de comenzar una nueva relación desde cero.

Si a todo esto añadimos lo desagradable que es comunicar el fin de la relación a familiares y amigos (y las posibles consecuencias que puede traer esto, sobre todo si se comparten amistades), la probabilidad de querer seguir manteniendo ese noviazgo o matrimonio que no nos llena, aumenta.

¿Cómo comprobar si tengo un amante emocional?

La doctora y psicóloga Shirley Glass investigó y escribió sobre los amantes emocionales en su libro “Not Just Friends” (“No sólo amigos”). En él publica un simple cuestionario para que tú mismo puedas comprobar si podrías tener un amante emocional:

“¿Tu amistad se ha convertido en un affair emocional?

*Basado en el cuestionario original (“Has your friendship become an emotional affair?”)

Responde “sí” o “no” a cada pregunta.

  • ¿Le cuentas más sobre tu día a tu amigo/a que a tu pareja?
  • ¿Le comentas tus sentimientos negativos o detalles íntimos sobre tu relación a tu amigo/a, pero no a tu pareja?
  • ¿Tu pareja es consciente del grado de intimidad que tienes con tu amigo/a?
  • ¿Te sentirías cómodo/a si tu pareja escuchara una conversación mantenida con tu amigo/a?
  • ¿Te sentirías cómodo/a si tu pareja viera uno de los encuentros que tienes con tu amigo/a?
  • ¿Crees que existe tensión sexual en esa amistad?
  • ¿Tú y tu amigo/a os comportáis de forma diferente cuando estáis juntos a cuando estáis con más gente?
  • ¿Estás enamorado/a de tu amigo/a?

Suma un punto para cada “sí” en las preguntas 1, 2, 6, 7 y 8, y un punto por cada “no” en las 3, 4 y 5.

Si has puntuado cerca de 0, sólo es amistad.

Si has puntuado 3 o más, quizá no sois solamente amigos.

Si has puntuado 7-8, definitivamente tenéis un affair emocional.

Tengo un amante emocional y ahora, ¿qué?

Si sospechas o estás seguro/a de que tienes un/a amante emocional lo primero de lo que debes de ser consciente es que existen tres personas en esta relación y pueden verse dañadas una, varias o todas, por lo que hay que ser cuidadosos.

Piensa y sé sincero/a contigo mismo/a y con tu relación. Observa desde fuera cómo lo estáis viviendo tanto tu pareja como tú, realiza una introspección y valora lo que tienes y lo que te falta (u os falta) y si realmente quieres seguir con él/ella. Probablemente estaréis pasando por una mala época (primera o ya repetida), pero también es posible que estés encerrándote en la única posibilidad de seguir manteniéndola por los miedos que hemos hablado anteriormente.

¿Realmente te compensa seguir esta relación? Si la respuesta es “sí”, podrías intentar rellenar con tu pareja el hueco que te falta, sin necesidad de recurrir a otras personas que lo hagan. Prueba a solucionar y luchar por la relación, si ese es tu deseo. Párate a pensar qué posibles soluciones puedes acatar y haz todo lo posible por conservar y mejorar el bienestar de ambos.

Por supuesto, existen todo tipo de parejas y visiones y hay quién desea y no le molesta tener un/a amante emocional fuera de la pareja. Si es ese tu caso, para evitar posibles problemas y sufrimientos futuros quizá debas ser honesto/a y justo/a con tu amante emocional.

Por ello, no engañes ni ocultes tu relación y plantéale y explícale tu situación a tu amante emocional y deja que sea él/ella quien decida si quiere mantener esa relación contigo teniendo todas las “normas del juego” presentes, pues podría sentirse engañado/a cuando descubriera la “verdad”.

Toma una decisión con respecto a tu vida y sé consecuente con ello, pero, de nuevo, recuerda que sois tres en esta relación y ninguno se merece pasarlo mal y sufrir.

 

Soy un/a amante emocional

Si, por otro lado, has escogido esta opción, seguramente creas que te has convertido en el/la amante emocional de alguien con pareja. Tú eres esa tercera pieza de un puzzle de dos y, déjame que te sea honesta al decírtelo: probablemente eres uno de los factores que sostienen esa pareja.

Sabiendo que somos un “complemento”, ¿por qué lo somos o nos conformamos siendo solamente amantes emocionales? Esta pregunta sólo puedes responderla tú mismo/a, pero seguramente tenga que ver con las siguientes razones:

  • “Es lo mejor que tengo ahora mismo”: No tienes pareja ni has encontrado el amor, por lo que prefieres tener este tipo de relación a no tener nada (o si la tienes, también crees que te falta algo que complementa esta persona que tiene pareja también).
  • “Prefiero esto a no tenerle”: Te gusta esa persona y prefieres tenerla a medias a no tenerla (y/o tienes la esperanza de que su situación sentimental cambie y forme una relación en serio contigo).
  • “Nunca nadie se va a fijar en m픓No voy a conseguir nada mejor”: A veces te menosprecias pensando que no le puedes gustar a nadie más (y te conformas con esto) y/o crees que no vas a encontrar a alguien como él/ella.
  • “Si le digo lo que siento, se acabó todo”: Te has enamorado de esta persona y tienes miedo a confesarle tus sentimientos y perderlo “todo”, por lo que prefieres seguir tal cual.
  • “Sabía que había algo, pero no creía que pudiera ser su ‘amante’”: Hasta ahora no eras consciente de que eras su amante emocional. Sentías que había una complicidad especial, pero no te habías parado a pensar lo que suponías para su situación.

Soy un amante emocional: consejos de supervivencia para sufrir menos.

Si crees que eres su amante emocional, tengo que ser sincera y comunicarte que estás en una posición algo arriesgada, pues eres vulnerable a querer algo que no te pueda o quiera dar esa persona con pareja. Obviamente esto es una decisión tuya y tú eliges tu camino, pero me gustaría aprovisionarte de unos consejos para no salir dañado/a:

  • Sé claro/a y pide que sea claro/a contigo. Si necesitas aclarar vuestra situación que te diga lo que hay. Sé que tienes miedo a hacer preguntas por si se acaba lo vuestro, pero créeme, seguir en la incertidumbre no te va a ayudar a aliviarte pues intentarás indagar y sacar conclusiones con lo que veas (y recuerda que solamente él/ella sabe lo que siente y piensa y puedes confundirte con lo que tú creas). Sólo así podrás tener algo que hasta ahora crees que no has tenido: la posibilidad de elegir si seguir o no.
  • Si no te importa ser su amante emocional, sigue igual. Si te importa, corta. Si crees que estar en esta posición no te afecta, puedes seguir siéndolo, pero si notas ciertos celos,sufrimiento o necesidad de exigir más ¡cuidado!, podrías acabar pasándolo realmente mal. Llegados a un punto en el que te empiece a afectar el no saber a dónde va lo “vuestro”, quizá sea el momento de “la charla”.
  • Sé realista y no te hagas ilusiones. Cuidado con hacerte castillos en el cielo, con pensar que dejará a su pareja por ti y seréis felices, porque puede que ese momento no llegue nunca. Date cuenta de que si todavía sigue con su pareja es porque tiene motivos para mantenerla y, es más, quizá tú estás ayudando a que sigan juntos aportándole a él/ella lo que le falta con su pareja.
  • Sé honesto/a contigo. No sufras por alguien que sólo te quiere a mitad o no quiere arriesgarse por ti. Valórate y piensa que podrías tener todo lo que tienes pero mejorado, es decir, teniéndolo todo: sin restricciones, sin límites, sin otras personas, sin sentirte como el segundo plato o como chico/a para un rato,… Si decides seguir adelante, aun sabiendo a lo que te arriesgas, tendrás que aceptar las consecuencias, ya sean positivas o negativas.

 

Para terminar, me gustaría hablarte a ti, a quién me lee:

El amor es algo bonito y que, si es correspondido, llega a ser lo más maravilloso que puedas encontrar, al mismo tiempo que puede ser un arma letal que puede hacer mucho daño.

Sé sincero/a contigo mismo/a y con los demás, ama sin límites ni miedos, regala tus momentos y recibe momentos, toma decisiones y sé consecuente con ellas, pero sobre todo: sé feliz.

Haz aquello que realmente te haga feliz, sin complementos ni cumplimentando nada, siendo un todo para ti y para quien tú quieras.

Tras todo lo expuesto, me gustaría lanzar una pregunta que creo que es interesante plantarse: ¿dos personas que se atraen podrían ser sólo amig@s o sería imposible resistirse?

Si lo necesitas, puedes pedirnos una cita aquí:

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María Cartagena

María Cartagena

La psicología ha sido desde el principio una devoción sin la que no imagino mi vida ni la de los demás, puesto que es algo que siempre nos ha acompañado, nos acompaña y lo hará en un futuro. La Psicología es la ciencia que estudia al ser humano con unos ojos científicos, pero con un “alma” pasional.

34 Comments

  • Dave dice:

    Estoy completamente de acuerdo con este artículo, de hecho me considero un «amante emocional». Hace un tiempo tuve un fugaz «affair «, pero luego de que ella terminara conmigo me dijo que podíamos seguir siendo «amigos». Luego manteníamos conversaciones diarias de hasta tres horas, pero llegó el momento que le dije que me había enamorado de ella y que yo entendía que era mejor mantener distancia por que no me sentía bien en esta situación. Ella dijo que aceptaría lo que le dije pero se ha mantenido llamándome casi todos los dias y francamente me resulta difícil acabar con esto. He llegado a pensar que esta «amistad» ha ayudado en su relación con su esposo, la cual estaba deteriorado cuando tuvimos el affair.

    • María Cartagena dice:

      Hola Dave, lo primero: muchas gracias por escribirnos y animarte a compartir tu experiencia.
      Probablemente pase lo que crees, que estás reforzando/reparando su relación con su pareja.
      Si eres consciente de que tus sentimientos son diferentes a los suyos, quien tiene todas las de salir perdiendo eres tú, pues ella está en una posición «cómoda» y eres tú el que no tiene nada cuando ella desaparece.
      Te animo a que tomes la decisión que creas más beneficiosa para ti (que no tiene por qué ser la que más te gustaría, que seguramente será continuar manteniendo la relación con ella) y sigas adelante con lo que decidas.
      Tienes que empezar a ponerte en primer lugar y a preguntarte qué es lo que realmente quieres y te mereces. ¡Mucho ánimo!

  • Junio dice:

    Hace 6 meses empecé con una relación de este tipo, “amante emocional”…decir que los dos estamos casados y con hijos…
    Nos conocimos hace más de 20 años y siempre hubo una atracción pero nunca pasó nada. Cada uno tomó caminos diferentes y nos hemos reencontrado después de todos estos años por casualidades del destino y ha surgido algo muy especial
    El hecho es que la relación cada vez se ha ido convirtiendo en algo más fuerte sentimentalmente y nos hemos enamorado.
    Hablamos continuamente, mensajes, y nos hemos dado cuenta que somos almas gemelas. El problema viene cuando me he dado cuenta que estoy sufriendo por no verlo y no poder estar con el pues vivimos en ciudades distintas y las obligaciones de cada uno lo impiden.
    No me agrada escuchar comentarios de su mujer.
    No quiero destrozar mi familia y el tampoco la suya pues los niños son pequeños y sufrirían mucho.
    Hace una semana le expuse el tema y le dije que yo lo estaba pasando mal y que preferia dejarlo y aunque lo quiera con el alma no puedo continuar con esto.
    El propuso no tener contacto para intentar cicatrizar la herida cuanto antes…
    No puedo olvidarlo y me gustaría volverlo a ver y sentir esas emociones que te hacen saber que VIVES
    Todos los días siento la necesidad de reestablecer el contacto aunque sea por mensaje
    Realmente me cuesta aceptar que se ha acabado
    Pero esto está pudiendo conmigo. Sigo sufriendo
    Cómo puedo padecer estar inmersa en una relación clandestina y cuando pongo los medios para evitar ese sufrimiento me siento peor por haber terminado con la relación?
    Se que él lo está pasando igual de mal…
    Que debería hacer?

    • Buenas Junio, lo primero: gracias por escribirnos y dejar tus inquietudes.
      Entiendo que te sientas agobiada por lo que me cuentas y, aunque me falta bastante información, puedo hacerme una idea de tu situación.
      Cuando llevas mucho tiempo en una relación, las cosas pasan a ser más “normales”, monótonas y cotidianas, un poco grises, y más cuando se tienen niños que hacen que los momentos de pareja se eliminen casi por completo (y más si son pequeños, por lo que comentas), pues requieren de atención y cuidados que imposibilitan llevar el ritmo de antes. Si a una vida en pareja casi inexistente (o pobre en momentos de calidad, ya sean de intimidad, de complicidad, sexuales,…) y “absorta” por los cuidados de los niños, le añadimos un puesto de trabajo u otras responsabilidades que te restan tiempo para ti y tu marido, el coctel puede ser abrumador…
      Entonces aparece alguien que te hace sentir lo que viviste con tu pareja al principio (o algo nuevo) y te despierta la necesidad de vivirlo, como si fuera un soplo de aire fresco, haciendo que esos momentos te saquen de esa vida monótona y falta de alegría.
      No sé si tu caso es así al 100%, pues me falta mucha información, como te digo.
      La cuestión es que esta persona te ha removido por dentro la necesidad de sentir y estás es una especie de “síndrome de abstinencia” de esas emociones.
      Pregúntate varias cosas, antes que nada:
      1) ¿Qué es lo que ocurre con tu marido? ¿Por qué no lo mencionas en tus dudas?
      Dices que no romperías tu matrimonio por tus hijos y los suyos, pero ¿qué hay de tu relación? ¿Podría solucionarse? ¿Seguirías con tu marido (en caso de no tener hijos) si eso que falta en la relación se rellenara o ya habrías roto porque no verías tu futuro con él?
      A veces nos aferramos a que nuestros hijos vivirán mucho mejor bajo un núcleo familiar “completo”, pues tendrán a papá y mamá en casa, pero ¿qué pasa cuando papá y mamá no son felices juntos? Eso también acaban viéndolo pues es difícil mantener todos los días la representación de pareja feliz si no es así y en muchos casos puede ser casi peor que vivir un divorcio.
      2) Piensa sobre si solamente lo que te ata a este hombre es lo que te hace sentir cuando habláis, os veis, etc o si también te gusta como persona por sus valores, su forma de ser,…
      A veces confundimos esto. La diferencia sería que, siendo solamente lo que te hace sentir, te serviría con “cualquiera” que te lo proporcionara (incluso tu marido) o si se trata de eso y de cómo es este hombre, hablaríamos de que es todo en él lo que te ha enamorado.
      En esta última opción, la única solución sería apartarte de este hombre que te despierta estos sentimientos, por la decisión que has tomado de que sería imposible lo vuestro, o continuar esta doble relación sabiendo que no hay ni habrá un compromiso por lo que os ata a vuestras respectivas parejas.
      3) Aunque no hubiera una tercera persona, ¿serías feliz en tu matrimonio? Tu decisión ha sido continuar con tu marido, si no estáis bien o lo percibes así, quizá entonces la mejor solución sea que acudáis a un profesional para llevar a cabo una terapia de pareja.
      Sé que son muchas cosas en las que pensar y plantearse y que ahora mismo estarás hecha un lío. Lo primero que necesitas es resolver estas dudas y otras que pueda haber para tomar una decisión y puedas ser feliz y avanzar. Si lo necesitas, puedes contactar con nosotras para ayudarte en el proceso.
      Mucho ánimo en tus decisiones.
      Un abrazo,
      María Cartagena

  • Junio dice:

    Muchas gracias por tu contestación…no la esperaba tan rápido.
    Con mi marido llevo 12 años y 4 de novios y no sé por qué pero falta chispa desde hace algún tiempo.
    No sabría decir si sería capaz de reconducir está relación matrimonial, probablemente con predisposición y trabajo lo haría.
    Con mi nuevo amor puedo decir que todo el me llena y por eso puedo decir que es mi alma gemela, pero también me confunde el hecho de ser una etapa de enamoramiento y en ese momento todo es magnífico y no sabría decir si con el transcurso del tiempo todas las facetas personales encajarían por parte de los dos.
    La relación paralela no es de mi agrado porque es compartirlo con otra persona ( y viceversa por el otro lado) y por eso he preferido pararla aunque me duela en el alma.
    He tenido que “modificar” mis horarios y condicionar algunas cosas para poder hablar por teléfono o contestar mensajes en horarios familiares y eso me crea angustia y es otro de los motivos por los que he decidido parar.
    Llevo casi una semana sin tener ningún contacto con el porque así lo decidimos, y también pienso que aunque el no esperaba esta decisión su orgullo masculino hace que quiera mantenerse sin contacto telefónico.
    Lo estoy pasando mal y por eso he buscado este tipo de ayuda pues esto no lo puedo compartir con nadie en mi entorno y necesito sacar estos sentimientos.
    Me pondré en contacto con vosotras porque sé que necesito ayuda.
    Muchas gracias

    • Gracias a ti por confiar en nosotras para ayudarte.
      Sí que son muchos años para una relación y más si no se “cuida” para que los sentimientos no desaparezcan o no llegue la monotonía. Amar o tener una relación no es algo que se nos enseñe, sino que vamos aprendiendo un poco a la marcha según las experiencias que vivamos y a veces esta inercia hace que lleguemos a un punto que no nos satisface.
      Si me permites “aconsejarte”, la predisposición a mejorar la relación tiene que partir del motivo por el cual lo haces. Quizá siempre es mejor que sea por un objetivo propio, pues lucharás más por conseguirlo (por ejemplo, querer mejorar la relación porque quieres a tu marido versus mejorar la relación por vuestros hijos). Obviamente, que tus hijos sean felices (y pensar que continuar con tu marido lo hará) es un gran motivo de peso pues que ellos estén bien te ayuda, pero eso significaría sacrificar tu bienestar por el de terceros y a larga puede pasarte factura. Resumiendo: que el motivo por el que dejar o seguir con tu marido parta por lo que ganas tú, pues eres la que va a trabajar en ello, que esa sea tu motivación.
      Entiendo lo que me dices de llevar una relación paralela y los esfuerzos que has tenido que llevar a cabo para mantenerla (de ahí parte tu agobio: el miedo a ser descubierta, la culpa, el agotamiento por organizarlo todo, etc).
      Si al final te animases, puedes contactarnos por el medio que prefieras (teléfono, WhatsApp, e-mail,…). Tienes todos los datos en el apartado “contacto” arriba en el menú. Estaremos encantadas de atenderte y ayudarte en el proceso de dudas que estás viviendo.
      Un abrazo

  • Joe dice:

    Primero que nada te felicito por tu pagina y las entradas que compartes, hace algún tiempo termine una relación muy larga, y desde hace casi un año he tenido 3 relaciones de este tipo, donde soy yo el que consuela, el que escucha todo lo que va mal con la relación y hasta llegan a decirme que les atraigo sin pasar de ese punto y siempre aclarando que soy su amigo, y hasta hace poco me di cuenta que se estaba convirtiendo en un patrón, y aunque según yo tengo muy claro que no quiero nada serio, vienen los celos y el sentimiento de ser un personaje secundario en todo esto, y esto hace que me sienta muy confundido y vacío ¿Que opinión me podrías dar de todo esto? Gracias.

    • Buenas Joe, muchas gracias por tus palabras. Nos alegra saber que estamos haciendo un buen trabajo con este blog.
      Necesitaría más información para ayudarte mejor, pero creo que me hago una idea de tu situación.
      Por lo que comentas, es posible que estés desarrollando un patrón de relaciones, sí (aunque como te comento, tendría que contar con más datos). Normalmente, nos acomodamos o acostumbramos a un tipo de relación y buscamos en la siguiente algo parecido porque es lo “normal” para nosotros (a no ser que conscientemente evitemos y huyamos de las situaciones similares a las vividas). Las personas tendemos a crear esquemas y a buscar la estabilidad, nos incomodan los cambios y las cosas diferentes, por lo que solemos rehusar a aquello que se sale de lo que consideramos “lo conocido” (de ahí eso de “más vale malo conocido que bueno por conocer”). Quizá por ello has creado esta repetición de patrón que comentas: pretendes, queriendo o sin quererlo, seguir manteniendo esa estabilidad conocida.
      Respecto a: si tienes claro que no quieres nada serio con estas personas, ¿por qué te molesta o te duele y tienes celos? Me podría aventurar a decir que es cuestión de autoestima. Me explico. Sabes cuál es tu papel o vínculo con esas personas y que no quieres una relación formal, pero te gusta saber que les atraes, tener su atención y que comparten contigo cosas, eso nos hace sentir deseables y atractivos a varios niveles. El problema viene cuando estas personas son las que te dicen que son ellas las que no quieren nada serio contigo. En cierta forma, te están rechazando y eso duele porque te hace sentir que no eres lo suficientemente bueno como para que dejen su relación y quieran empezar una contigo, aunque tú no lo quieras.
      Pese a todo esto, como te comento, me faltaría información y no sé si mis conjeturas serán verídicas al 100%. En caso de que quieras trabajarlo (y así nos aseguremos), sabes cómo contactarnos. De esta forma sacaremos conclusiones más seguras.
      Un abrazo

  • Ramiro dice:

    Hola Maria,
    Este articulo representa examente lo que estoy viviendo.
    Soy casado hace 8 años, un hojo de 3 y una de 4 meses.
    Hace 3 años conoci a una mujer en el trabajo y hasta el dia de hoy estoy enamorado de ella.
    Ya no trabajamos juntos pero nos escribimos y hablamos seguido.
    Ella es soltera y yo la apoye mucho en un momento de mucho dolor por una ruptura sentimental. Nunca ha pasado nada entre nosotros mas que largas conversaciones con un cafe o sentidos abrazos.
    Para colmo fue mi mujer quien nos presento. Yo crei no estar haciendo nada malo por lo que cuando me reunia con ella a comer o un cafe, se lo decia. Hasta que un dia mi mujer me hizo un escandalo por telefono justo cuando iba con esta amiga en mi auto, por supuesto se dio cuenta y me dijo que no queria problemas por lo que dejamos de hablar unos dias.
    La verdad yo no aguante y la busque insistentemente. Hoy seguimos hablandonos, escribiendonos y a veces nos juntamos por un cafe, pero ahora yo lo oculto a mi mujer.
    Pienso que ella no tiene sentimientos hacia mi como yo hacia ella, tal vez lo bloquea porque sabe que no es posible.
    Yo estoy destrozado porque no soy capaz de enfrentar un divorcio en este momento, amo a mis hijos y a mi mujer tambien pero la relacion ha cambiado y ha perdido mucha adrenalina.
    Mi amiga representa todo lo que podria querer en una persona. No dej de pensar en ella y preocuparme si esta bien, si llego a su casa, etc. A veces lloro en la ducha o sueño despierto con ella, incluso tengo celos cuando va a algun lugar o alguien la ve.
    Trato de pensar que debo hacer que mi matrimonio vualva a ser lo que era pero mi mujer parece haber cambiado.
    Lo peor es que cuando le planteo que debemos mejorar nuestra relacion ella parece no ver ningun problema.
    Por favor tu consejo, estoy sufriendo mucho.

    • Hola Ramiro, gracias por escribirnos.
      Estoy leyéndote y, obviamente me falta mucha información, pero parece que tanto el conocer a esta mujer (y desarrollar este vínculo que comentas) y el nacimiento de tu primer hijo coinciden aproximadamente en el tiempo. No sé si se podrá deber a esto, pero, en ocasiones, cuando llegan bebés a la familia, la dinámica de pareja cambia mucho: menos momentos de pareja, más dedicación (sobre todo por parte de la madre) al bebé que a su pareja o a sí misma, más aislamiento social por temas económicos, menos descanso,… Todo esto puede hacer que una relación se deteriore. Puede que ante este impasse tú hayas encontrado ese cariño o intimidad perdidos (el compartir cosas juntos) en otra persona como compensación a esa carencia.
      No conozco el motivo de los dos nacimientos de vuestros hijos (si fue porque ya estabais algo mal y creísteis que mejoraría la relación, si fue porque ya “tocaba”, si ella (o tú) deseaba(s) tenerlos, por si os apetecía tener familia, fue un “descuido”,…), ni tampoco cómo era vuestra relación antes de ello, por lo que tendrías que ser tú quien lo reflexione. De igual forma, el reciente nacimiento de tu hija sorprende sabiendo que no sois felices en pareja. Los nacimientos o llegadas de bebés a una casa requieren cierto esfuerzo para los padres para no olvidarse de que, a pesar de tener que ser padres y cuidarlos, también siguen siendo pareja y necesitan alimentarla y cuidarla o acaba desapareciendo. Puede que tu mujer no lo vea, pero tú estás sufriendo y eres parte de la relación, que ella no sea consciente de que las cosas no van bien, no significa que solamente exista su perspectiva y que tú no lo sientas “correctamente”, así que, en caso de que decidas seguir con la relación, te aconsejo que busquéis ayuda profesional para revitalizar vuestro matrimonio. Resistirse a no ver los problemas, no los soluciona, todo lo contrario: los hace agravar en el tiempo.
      Por el otro lado: tu vínculo con esta mujer del trabajo. Cuando somos el apoyo de alguien, casi sin quererlo desarrollamos lazos (no tienen que ser románticos) y, en tu caso, si ves que falta en tu relación algo (y esta chica te lo aporta) los lazos todavía son más fuertes. Sientes que ella te necesita, que puede confiar en ti, que en cierto modo la proteges y consuelas,…
      En cierta forma, es normal que tu mujer se moleste que tengas un vínculo estrecho con otra mujer, pues acaba viendo que es como una rival que te aparta de ella (seguramente no te habrás dado cuenta, pero es probable que le hayas hablado en el pasado a tu mujer de ella en un tono especial y eso le hace ver peligro en ese vínculo).
      Sobre los posibles (o no) sentimientos de ella, ¿has pensado alguna vez en hablarlo con ella? Puede que te ayude a salir de dudas. Por un lado, si no siente lo mismo que tú, eso te puede dar un empujón hacia la idea de solucionar los problemas con tu mujer o, en caso de que sí los sintiera, ya veríais qué hacer con esos sentimientos. El problema es que no saber, esa incertidumbre, te hace estar estancado y a la espera de que algo pase, pero si dices que ella podría estar bloqueándolos o no sentirlos, no va a pasar nada hacia ninguno de los lados.
      Lo que está claro es que no lo estás pasando bien y no puedes seguir para siempre así porque acabará siendo, probablemente, insoportable. Enamorarse no es un delito, todos podemos hacerlo, pero no creo que os merezcáis ni tú, ni tu mujer, ni la otra chica pasarlo mal.
      Un abrazo y espero haberte aportado algo de claridad.
      Mucho ánimo

  • Luis dice:

    Estoy pasando un mal momento. Hace poco he vuelto con mi ex novia, con quien tuvimos una larga relación y ahora nos hemos amistado y nos proyectamos a tener familia. En el transcurso de volver con mi novia, conocí a una compañera de trabajo de quien me agrada mucho su compañía. Es grandioso hablar con ella, me comprende, no pasa un día sin que quiera verla, estar cerca y platicar. La he invitado a salir varias veces y no quiere. Ella me ha preguntado si tengo pareja y le he dicho la verdad, y por ese motivo no ha aceptado salir conmigo. Esta amiga me ha dicho que siento algo por mi, pero solo saldría conmigo si termino con mi pareja. Ya le he dicho, que tengo algo serio con mi novia, y que ella no se hace ningún problema que yo salga con una amiga de trabajo para platicar, porque no tengo ninguna mala intención. Yo solo quiero conocerla más, conversar. Ambos disfrutamos estar juntos, pero ella se resiste a seguir compartiendo. Repito no tengo en mente hacer nada malo. La otra vez salí a comer con mi amiga, por un asunto del trabajo, y estuvimos felices. Ella hizo buenas ventas, yo me fui contento a mi casa y eso benefició también a mi novia. ¿Por qué no podemos sostener eso? Mi amiga es prejuiciosa, piensa que por platicar, ya tenemos algo. Acaso una hombre y una mujer no pueden tener una amistad profunda, sin que eso signifique que quieren sexo?

    • María Cartagena dice:

      Buenas Luis, muchas gracias por compartir con nosotros tu duda.
      Respondiendo a tu última pregunta primero, por supuesto que puede existir amistad profunda sin querer sexo entre hombre y mujer (y entre dos mujeres y dos hombres, sea cual sea su orientación sexual), pero hay mayor probabilidad de que surjan sentimientos o atracción física si la otra persona es del género que te atrae o te puede atraer.
      Respecto a tu consulta, creo que lo que te ocurre es que estás viéndolo más desde tu perspectiva y quizá te cueste ver el lado de tu amiga/compañera de trabajo. Tú tienes muy claro qué quieres con esta chica y con tu novia, por eso no te parece nada indecoroso o malo seguir con esta amistad. Es decir, sabes que con tu amiga será sólo amistad y quieres disfrutar de su compañía simplemente charlando y compartiendo momentos. Pero, ¿para ella es solamente amistad?
      Ya te ha confesado que le gustas y que saldría contigo de no tener tú novia. ¿Te has parado a pensar que ella puede que no quiera seguir manteniendo esos momentos contigo por temor a desarrollar sentimientos por ti y tú, al tener pareja, no corresponderle de igual forma y pasarlo ella mal? O simplemente, puede que ella considere que vuestra “amistad” no es lo que ella considera amistad solamente, por lo que su ética/educación/valores quizá le impidan ver vuestro vínculo como algo inocente.
      Cabe la posibilidad de que me equivoque, pues me guío por lo que nos has contado tú y no por lo que pueda decirnos tu amiga, pero parece que podría tratarse de eso.
      Si ella no desea continuar vuestra relación de amistad porque no se ve capaz, siento decirte que está en su derecho, por mucho que a ti te guste su compañía.
      Quizá podrías hablarlo con ella para aclarar estos puntos.
      Un saludo y mucho ánimo,

      María Cartagena

  • Virginia dice:

    Saludos, Felicitaciones por el articulo! Muy completo, lamentablemente lo lei tarde. Sin embargo me gustaria su consejo profesional respecto a mi caso.

    Tuve mi amante emocional, siendo yo la persona infiel de una relacion que llego al deterioro, sin hijos ni matrimonio, sin embargo cuando mi pareja se entero no quiso terminar me pidio una oportunidad y yo accedi. Intente terminar la relacion con mi amante pero perteneciamos a los mismos entornos y no pude distanciatme. Hasta que decidi terminar con mi pareja e intentarlo con mi amante. Sin embargo, mi pareja nunca se rindio ni me permitio intentarlo y en realidad cambió sinceramente todas las fallas que habian propiciado la búsqueda de ese amante emocional asi que por su insistencia decidi entonces darle su oportunidad

    Sin embargo, ya mi relacion y mis sentimientos con el que fue amante habian avanzado mucho. Y la verdad no logro sentirme bien. He pensado que lo que me ata es el compromiso pues nuestras familias estan muy compenetradas y tenemos muchos proyectos juntos. Sin embargo, creo que lo que me da miedo es dejar a alguien que me ha mostrado un amor total, sincero, puro, luchador, pues el admitio que el deterioro fue culpa de ambos sin juzgarme por lo que sucedio. Por intentsrlo con alguien que a pesar de que estoy 1.0000% seogura de sus sentimientos hacia mi y su intencion de algo muy formal conmigo; no se como vaya a desarrollarse si seremos compatibles en todas las facetas o no.

    La verdad estoy en ese dilema de permitir que te amen con todo, o arriesgarme a herir de por vida a mi pareja al no valorar todos sus intentos por seguir ese amor con alguien que me complemento en todos los ambitos..

    • María Cartagena dice:

      Buenas Virginia, muchísimas gracias por tus palabras. Me alegro de que te haya gustado el artículo.
      Te contesto a tu consulta. Obviamente no puedo darte una solución, pues es de tu vida de la que estamos hablando y tú (y solamente tú) eres la que debe decidir qué hacer.

      Entiendo tu controversia y dudas, pues mientras que los sentimientos por tu pareja morían, nacían otros hacia tu amante. Es muy difícil asegurar que vaya a ir bien con el chico “nuevo” o que no se vayan a torcer de nuevo con el anterior.
      Me falta información para poder ayudarte un poco más (por ejemplo, qué fallos fueron aquellos que deterioraron la relación en un principio). Sea como sea, comparar ambas relaciones, para decidir con quién te quedas, es complejo. No sé cuánto tiempo llevabas con tu pareja cuando el amante entró en tu vida, pero normalmente, a los 6-8 meses o 1 año de relación el amor se va transformando poco a poco de pasión (o encaprichamiento) a amor compañero (menos lujurioso y más enfocado al cariño). Si comparas el tipo de relación más “compañero” con esta nueva con sentimientos más apasionados, creo que no estarás siendo justa con ninguna de las dos.
      Además, ¿quién no te dice que llegues al mismo punto en el que estás con este chico nuevo cuando se transforme ese amor?

      Mi mejor consejo sería que tuvieras en cuenta, no solo lo que sientes ahora mismo (que sí, es muy importante también), sino a las dos personas (sin pensar en terceros, como la familia, pues ellos no forman parte de la pareja), la calidad de vida que tiene cada relación, etc etc. Entiendo que quieras valorar los esfuerzos de tu pareja por recuperarte, pero no puedes quedarte solamente con alguien porque ha luchado por ti, sino por otras cosas también.

      Quizá la forma más óptima de tomar una decisión sea acudiendo a un psicólogo que te acompañe y te ayude a ver de diferente perspectiva tu situación. Si podemos ayudarte, háznoslo saber 🙂

      Espero haberte arrojado algo de luz.
      Un abrazo y ánimo,

      María Cartagena

  • cereza dice:

    Excelente artículo, muchas gracias por compartir esas palabras que de manera personal me ayudaron a darme cuenta de la situación por la cual estoy pasando….Hace unos meses conocí un chico y desde el momento en que me pidió que intercambiáramos teléfonos empezamos a hablar día y noche, todos los días, ademas de iniciar encuentros mas seguidos…(el tiene pareja, una relación de mas de 7 años la cual nunca me ha escondido)…nuestro contacto fue creciendo mas y mas ….Después de un tiempo sentía que la posición en la que me encontraba no era nada cómoda y que en los deseos que
    tengo para mi vida esa situación no podría ser parte de ello… por lo que decidí tomar distancia, pasaron unos días y ya me sentía mucho mejor pero esta persona apareció nuevamente acercándose a mi con la razón que necesita de mis servicios como profesional, por ello volví a recaer, y el ciclo volvió a iniciar, hablando seguido, viéndonos…durante lo transcurrido este año he intentado en 2 oportunidades tomar distancia…pero el hecho de prestar mis servicios profesionales son la mejor excusa para que siempre volvamos a reencontrarnos o simplemente hablar.
    No se que tan positivo o negativo pueda ser que nos expresamos nuestros sentimientos, pero el dejo claro que ante todo esta por encima la relación con su pareja pues no le puede fallar a ella ni a su familia. De mi parte le exprese que la situación se me salio de las manos y terminaron ganándome los sentimientos, y que la única manera de lograr superar era tomando una distancia definitiva , imagino que en estos momentos estoy con eso que llaman el síndrome de abstinencia, pues lo único que quisiera es salir a buscarlo y poder verle aunque yo fui quien dejo claro que lo mejor es no vernos ni hablar, frente a lo cual estuvo de acuerdo.
    Emociona y entristece de mi parte que a lo largo de la lectura me iba identificando muy acertadamente casa situación que describe la doctora y no puedo negar que se me hace un nudo en la garganta al hacerme el cuestionamiento que nos plantea dra… ¿dos personas que se atraen podrían ser sólo amig@s o sería imposible resistirse?

    • Buenas Cereza, gracias por tus palabras, me alegro de que hayas encontrado interesante el artículo y te haya podido ayudar a aclarar lo que estaba ocurriéndote.

      Tu situación es muy común, ya puedes verlo por los comentarios escritos por otra gente, como posiblemente tengas más casos de otras personas de tu entorno. Es algo que se da mucho, pero de lo que se reflexiona poco (y se habla menos).
      Todo empieza sin pretensiones por tu parte, pero luego comienzas a tener sentimientos por esa persona y“necesitas” más. Como eres tú la que quiere más y la que está sufriendo al ver que él no puede dártelo, decides tomar distancia. ¿Qué ocurre? Que como él no está sintiendo lo mismo que tú, pero sí ese posible vacío en su relación y/o atracción hacia ti, no ve ese impedimento para volver a acercarse con la excusa de que es un “acercamiento profesional”.
      Él está en una posición en la que no pretende dejar a su pareja, ya te lo ha dicho, pero te quiere a su lado. Es decir, lo quiere todo, pese a que a ti te duele y tú ya has dejado constancia de tus sentimientos. Hiciste bien, teniendo esa conversación, puesto que de esa forma, ya sabes cuáles son sus intenciones con su pareja y contigo. Ahora eres tú la que decide qué hacer con ello. ¿Es suficiente para ti? ¿Podrás tenerle a tu lado sabiendo que no podrás tener la relación que deseas por el momento o quizá nunca?

      Piensa que ese “síndrome de abstinencia” va a durar un tiempo determinado, en cambio, cuanto más estés cerca de esta persona, más te costará “desengancharte” de este chico y más sufrirás porque esos sentimientos (a no ser que les pongas remedio) no van a desaparecer por sí solos.
      Con la excusa de que todo se queda en lo profesional, posiblemente estás engañándote a ti, pero tú sabes bien que no solamente tu trato con él es laboral. Quizá lo mejor es que él se abastezca de esos servicios profesionales por otro lado y tú ahí decidas qué hacer con el vínculo que tenéis. De esta forma, no te ves “atada” a la excusa de esa relación profesional.

      Cereza te mereces a alguien por entero, como todo el mundo, y no solamente alguien para quien estar a ratos, pero eres tú la que decide ante todo, pues es tu vida.

      Si no quieres seguir este tipo de relación porque te duele, hay dos opciones: distancia física o distancia emocional. La primera trata de no tener contacto alguno y la segunda de aplacar los sentimientos sabiendo lo que ocurre, pero seguir manteniendo contacto. La segunda es mucho más difícil que la primera, pues es ir matando esos sentimientos teniendo a esa persona al lado.

      Si no lo tienes claro, te aconsejaría que buscaras ayuda de un profesional de la psicología que te guíe y trabaje contigo para aclararte primero y luego con el proceso de “ruptura”en caso de que sea lo que deseas. Si podemos ayudarte nosotras, puedes contactarnos.

      Un abrazo y mucho ánimo,

      María Cartagena

  • Marcelo dice:

    Hola. Buenas tardes. Hermoso artículo. Tengo una amante emocional hace 7 meses y la verdad que no puedo dejar de verla de hablar con ella. Yo tengo mi mujer hace 7 años y una nena de 5. La realidad es que tenemos el mejor sexo amos la pasamos demasiado bien. Y ella tal cual dice su articulo me requiere aún más que antes. Tiene la necesidad de vernos más seguido y también yo. Pero yo por no querer destruir la familia no quiero separarme. Pero me atrevería a irme con mi amante. Sin dudas siento que es más que enamoramiento inicial. A veces intentamos tomar distancia pero no pasamos las 24hs que volvemos a hablar

    • Hola Marcelo, muchas gracias por tus palabras.
      Estás en una situación complicada, lo sé. Por un lado está lo que “debes” y por otra lo que “quieres” y estás en continuo conflicto contigo mismo sobre qué hacer. También estoy segura de que tendrás momentos de remordimientos y culpa que te atormentarán.
      Es posible enamorarse de alguien estando en pareja o casado, por supuesto, pero habría que ver si esos sentimientos son algo producto de las condiciones que vivís (sin compromisos, sin responsabilidades, sin situaciones complicadas del día a día,…) o si realmente es amor genuino.
      Me falta mucha información sobre lo que estás viviendo, como, por ejemplo, tus sentimientos hacia tu mujer. A veces los infravaloramos o no vemos tantos buenos sentimientos hacia alguien cuando hay conflictos o monotonía.

      Mi recomendación es que, antes de que tomes una decisión, acudas a un profesional de la psicología que te ayude a ordenar tus pensamientos y así puedas tomar una decisión que no sea fruto de un “calentón” o impulso. Creo que tanto tu mujer, tu amante y tú no os merecéis pasarlo mal y si seguís en esta dinámica alguno (o algunos) acabará perjudicado y sufrirá. No controlamos el amor, pero podemos aclararlo para que sea realmente sano y beneficioso.
      Si podemos ayudarte nosotras, contáctanos.

      Un abrazo y mucho ánimo,

      María Cartagena

      • SG dice:

        Si hay sexo en la relación, aún se considera amante «emocional»?

        • Hola SG, como comento en el artículo, sí puede haber sexo y seguir siendo amante emocional.
          ¿Cuál es la diferencia entonces? La diferencia entre un amante sexual y un amante emocional es la principal motivación para mantener ese vínculo: en el caso del amante sexual, el principal motivo es el mantener sexo y en el caso del amante emocional es la intimidad.
          Si quieres mantener el vínculo con esa persona principalmente por razones de afecto, realizar cosas juntos, compartir momentos… hablaríamos de amante emocional, es decir, la «relación» va más allá de la atracción sexual.
          Espero haber resuelto tu duda.
          Un saludo,

          María Cartagena

  • Edward dice:

    Maria, ante todo gracias. Muy buen artículo.
    Es desesperante que buscando ayuda de una manera discreta en esta situación, uno acuda a internet ¡y se encuentren tantas cosas tan variadas!, y a veces parecieran descabelladas. En todos estos meses esto es lo más sensato que he leído.
    Para empezar. Estoy inmerso en un fuerte dolor. Y ya que veo en las otras participaciones que sueles decir que requieres de mas información, y me gustaría contar con tu mejor opinión, me dedicaré a tratar de explicar todo al detalle, así que perdona lo extendido de mi escrito. Adicionalmente en adelanto pido perdón a cualquier lector o lectora que pueda sentirse ofendido ante lo que escribo (ya lo he visto en otros sitios, pero siento que en este si vale la pena el riesgo)
    Tengo 30 años, tengo 3 años de casado con mi esposa, y 10 años de relación de pareja con ella. Tengo una amante emocional, pero creo que ya va más allá. Y todo se me fue de las manos.
    A mi amante (que no me gusta decirle así, y para hacerlo fácil, me referiré a ella como kiki) la conocí cuando teníamos 13 años, primero en un entorno cristiano de iglesia, y luego comenzamos a asistir al mismo colegio, ese mismo año (2004). Nos caíamos muy bien, siempre fuimos de hablar mucho cuando teníamos la oportunidad, nunca nos sentíamos incómodos con nada. Recién caigo en cuenta que me gustaba jugar con ella a contarle los lunares a ver si le había salido alguno nuevo… Pero en ese entonces nunca nos vimos de otra manera que no fuese esa, como amigos (eso es lo que recuerdo con mi parte consciente). Un par de personas me comentaron que se me notaba que me gustaba ella, pero por lo menos en ese entonces no lo sentía así (quizás no conscientemente). En el colegio formábamos parte del mismo círculo de amistad, y yo tuve mi primera pareja formal, fuera de ese círculo, con la cual me mantendría los siguientes 4 años, y kiki se hizo pareja de uno de los muchachos de nuestro círculo. Ella estaría con él casi 10 o 12 años, si no me equivoco.
    Como podrás imaginar, en nuestras crianzas religiosas nos enseñaron a tratar de vivir una vida correcta, y a siempre considerar tomar buenas elecciones, así que nuestro círculo siempre fue “sano”, y hasta cierto punto, nos reprimimos de vivir muchas cosas (de eso me he dado cuenta hace relativamente poco). Ejemplos de algunas creencias son las de castidad hasta el matrimonio (esto casi nadie lo cumple), elegir inteligentemente a la pareja adecuada, y considerar que hay emociones que son pasajeras, que hay cosas más importantes para formar un hogar estable.
    Algo más acerca de mi. Vengo de un hogar que nunca tuvo carencias materiales, mis padres aún se mantienen juntos, creo que se quieren aún, pero no apasionadamente, más de una manera muy sobria y muy tranquila. Nunca hubo violencia física. Tengo dos hermanos. Uno mayor y otro menor. En lo que sí puedo decir que sí la pase muy mal, fue el dolor de ver sufrir a mi mamá por las infidelidades de mi papá. Por lo que desde pequeño siempre me propuse no hacer sufrir a nadie lo que sufrió mi mamá, sobretodo a una pareja mía, y por ende terminé pensando en la fidelidad como un valor de altura, y en la entrega genuina, sincera y completa tanto de alma como de corazón como un fundamento importante en una relación de pareja, diciéndome a mi mismo “haré feliz a mi pareja mas que a nada en el mundo”.
    Esto último fue lo que practiqué con mi primera pareja, entrega profunda, total y sincera. Lamentablemente era muy joven e ingenuo, y basta decir que con esa primera pareja todo salió muy mal, lo cual es natural, ya que éramos muy jóvenes y yo estaba pensando en cosas que a esa edad francamente ahora creo que no valían la pena. Tristemente tuve que ver como ella me dejaba, y se casaba poco tiempo después con alguien más. Fueron un par de años de despecho, que hasta hace poco agradecía por lo “mucho” que había aprendido de ello, ya que cambié mi percepción de varias cosas a partir de ese momento. En ese entonces el círculo de amistad que te mencioné me apoyó mucho en mi despecho, es gracioso recordarlos a todos mencionarme el cómo la odiaban y lo bueno que era que ya yo no estaba con ella, que me merecía algo mejor. Las mujeres del grupo me apoyaron a capa y espada, incluyendo a kiki. Kiki aún estaba con su pareja, se veían felices y estables y yo hasta los consideraba un modelo a seguir.
    La pareja de kiki… el era muy amigo mío. Cierto día me confesó que estaba mal con ella, discutían mucho y se sentían alejados, pero que ese no era el problema, sino que había una mujer (del mismo círculo religioso) que lo estaba persiguiendo. Yo en mi despecho de aquel entonces, sin pensarlo bien, le dije: “¿ya le dijiste a esta otra mujer que no quieres nada con ella, que tu tienes tu pareja?”, a lo que él me respondió que no la había rechazado y que esta mujer sabía que él tenía su pareja. Le dije entonces: “si no le has rechazado es porque parte de ti lo desea, y si ella sabe que tienes pareja entonces es porque no le importa ,así que aprovecha esta oportunidad”… días después él me la presentaría, a la mujer que hoy en día es mi esposa.
    A día de hoy ambos me dicen que nunca pasó nada entre ellos, pero eso no importa. Cuando él me la presentó, yo tenia el peor de los conceptos de ella (yo estaba despechado aún). La juzgué como una loca que no respetaba nada. Pero poco a poco y de manera casual se fueron dando conversaciones que poco a poco me demostraron que mi concepto acerca de la que sería mi esposa estaba equivocado. Ella me agradaba, de hecho tenía buenos principios, y me confesaría que lo que había pasado con la pareja de kiki había sido una tentación que a último momento decidió no tomar, sobretodo porque sus insistencias la incomodaban. Terminamos conversando mucho. Luego de un tiempo me decidí a formalizar una relación con ella en el 2009. Lo lamento pero debo decirlo. En ese entonces me había propuesto a tomar el control de mi vida, y sobretodo de mis sentimientos, ya que más nunca quería estar despechado de nuevo (ya puedes ver que soy muy emocional). Lo que más me agradó en ese entonces de la que sería mi actual esposa, era el control que yo mismo podía tener de mis emociones. La quería, no al extremo, sino de una manera comedida, sabia que la quería y que podía vivir con ella, pero que si un día ella no estaba, podría seguir viviendo. Vi que era una persona entregada, buena para el hogar, decente. Sentía que yo por fin estaba haciendo elecciones con conciencia, de manera correcta, lo que estaba trayendo cosas buenas a mi vida, estabilidad en general (sobretodo emocional). Siempre noté inseguridades en ella, pero nunca me parecieron tan graves en ese entonces. Es una persona introvertida, por lo cual a todos mi círculos de amistades les costó en un principio relacionarse con ella. A ella siempre le gustó que me involucrara con sus círculos de amistad, en lo cual me iba muy bien. Pero a ella nunca le fue particularmente bien con mis amistades. No lo consideré importante en ese entonces, ya que en es época yo podía salir con ellos y sin mi pareja sin problema alguno. Hasta salía con kiki y nunca pasaba nada.
    Después de un tiempo me enteré con pesar que kiki y su pareja habían finalizado con su relación… a mediados de 2014. Me extrañó mucho a mi y a todo el mundo, porque siempre aparentaron estar bien, pero luego kiki me explicó cosas que me hicieron darle completamente la razón. Ella no lo amaba, y cuando le pidió matrimonio ella le dijo que no. Ella quería vivir algo más grande, y ya él le había dado muchas decepciones. Prefirió quedarse sola, a pesar de sentir que estaba botando más de 10 años por la borda. A varios por allí les trajo alegría que ellos terminasen, yo lo lamenté porque quería verlos felices. Pero le entendí que estaba segura que no sería feliz en ese camino.
    Pasó el tiempo. Poco a poco, todos los amigos del círculo de amistad antiguo fueron mudándose de ciudad, por lo que nuestras reuniones eran cada vez más pequeñas y menos frecuentes. Hasta que solo kiki y yo fuimos los que quedamos. Dejamos de vernos un tiempo, sin dejar de perder el contacto, lo que es normal porque ya las vidas de cada uno iban tomando rumbos distintos, aunque estábamos en la misma ciudad. Cada vez que nos reencontrábamos, hablábamos muchísimo, nos contábamos de todo, nos regalábamos consejos y experiencias. Nos confesamos que ya no pretendíamos seguir la religión como antes… Siempre me extrañó que ella al ser tan genial en todos los aspectos posibles, no estuviese en una relación nueva aún, sobretodo al pasar de los años. De alguna manera me ofendía (y frustraba) que nadie tuviese el valor, o el nivel de poder tenerla de pareja, de poder tenerla feliz, siempre pensé que ella sería una persona muy fácil de hacer feliz, por lo sencilla que es. Su humor y el mío siempre fue parecidos, siempre hubo mucha risa. Desde hacía mucho tiempo ya ni había tapujos en dejar de decir cosas que se supone un hombre no dice frente a una mujer, ni viceversa. Y aún así, nunca pasó nada, pero yo de vez en cuando empecé a tener alguna duda, pero por la calidad de tiempo que pasábamos juntos. Aunque nunca le preste más atención que al pensamiento propio de: “ten cuidado, esta amistad es el oro más valioso de mi vida. Ojo con lo que piensas o crees pensar”. Más allá de esas dudas, nada. Siempre salíamos, todos lo sabían, y nunca pasó nada. Sobra decir que toda mi familia la conoce desde hace años, al igual que su familia a mi. De vez en cuando mi familia bromeaba con el asunto, igual en el caso de kiki. Ambos nos ofendíamos con ello.
    En fin, pasaban los años, y con ellos, crecimos, y en mi estabilidad decidí que era hora del próximo paso: casarme. ¡Todo parecía tan claro en ese momento! Kiki me contó que lloró de alegría al enterarse. Cuando mi pareja y yo hablamos de invitados, yo quería que mis amigos más especiales estuviesen allí como fuese, y eso incluía a Kiki. Ella no tenia con quien ir, por lo que estaba muy renuente. Tuve que rogarle para que ella fuera, era muy importante para mi que pudiese verla esa día. Al final accedió y fue. Los días previos a la boda fueron muy estresantes. Quise salir con ella unos días antes y así fue. Fue un día genial como siempre, hablamos de todo, compartimos, comimos, nos dimos consejos. Se me pasó el tiempo tan rápido que ni me había dado cuenta. Tuve que dejarla muy tarde en su casa, y no pasó nada. Me parece increíble ahora que lo recuerdo…
    Antes de casarme, ya había notado ciertas inseguridades en mi pareja, pero después de casarme, mi esposa se volvió más insegura aún. No le gustaba que yo saliera, con o sin ella. No le caían bien ninguna de mis amistades, ni toleraba que me preocupara por nadie más que no fuese ella. Más de una vez me hizo sentir muchas dudas por las escenas que me montaba en la calle, en público. Me ha mencionado cosas como que ella no me merece, entre otras cosas… al principio vi que era un problema de inseguridad y traté de resolver como pude, pero luego empezó a agotarme y decidimos que ella necesitaba ayuda de un profesional, así que empezó a ir a terapia… de esto van más de 4 años, y lo abandonó (antes de casarnos).
    Ya estando casado todo iba viento en popa en mi vida. Como es natural, con cada día que pasaba, más amigos se iban mudando de la ciudad. Así que las reuniones cada vez eran aún menos seguidas, y con menos participantes. Me seguí viendo con kiki. Ya con 12 años de amistad, en donde no había sucedido nada jamás, consideraba que no debía preocuparme por nada, y si yo lo sospechaba, era por inmaduro. A veces salíamos todos juntos, mi esposa, con los amigos y familiares de kiki, o mi esposa con algún reencuentro con el círculo antiguo, etc, y no era secreto para nadie que kiki y yo salíamos de vez en cuando, aunque ya mi esposa me lo reclamaba, cosa que me ofendía, porque nunca había pasado nada en 12 años de amistad, y no tenia por que comenzar ahora. A ella también se lo reclamaban, sus amigos y familia, que tuviésemos cuidado, que el hecho de que compartiéramos tanto no era algo sensato. Pero también se ofendía. Algo que ella y yo compartíamos era esa visión de un mundo en donde los estereotipos comunes no tienen por qué ser la regla, y que una amistad sincera y especial entre nosotros dos era posible y natural, sobretodo después de tantos años.
    Ella me contaba sus historias con otros hombres, y como todos terminaban en fracaso. Siempre me dio rabia, porque no podía creer en sus cuentos el comportamiento de esas personas… “hacen todo mal, que rabia” decía yo. “Te mereces lo mejor de este mundo, ya lo conseguirás”.
    Toda la vida sentimos la curiosidad por probar hierba, y ya que no nos sentíamos tan atados a la religión, decidimos probarla. El primer paso era conseguir a quienes estuviesen dispuestos a vivirlo con nosotros, con discreción. Le comenté a mi esposa y de entrada me dijo que, que si se me ocurría hacer algo así que seria una gran decepción para ella, y que me daría el divorcio, que si lo hacía, que lo hiciese en secreto, sin que ella se enterase. No quise insistirle mas. Fue algo que se pensó durante más de un año. Hasta que el momento se dio. Y probamos. Kiki y yo, solos. Mentiría si dijera que no estaba consciente de lo que hacía, estaba desinhibido. Solo estábamos sentados uno al lado del otro, nos miramos, me recosté en su hombro. Nos miramos de nuevo, reímos, me recostó en sus piernas. Nos miramos de nuevo, sonreímos, y luego nos recostamos uno al lado del otro… nos miramos de nuevo, y nos besamos. En el momento pensé que lo que estaba sucediendo de alguna forma debía darme risa, porque en teoría era absurdo, pero no fue así. Nos besamos más y más… de vez en cuando un “ no puede ser” salía de la boca de alguno de los dos. Y nos detuvimos después de un rato. No pasó nada más allá de eso. Acordamos que todo fue muy raro y loco, y que todo fue por probar lo que probamos. Cuando nos volvimos a ver una semana después, fue muy casual. Supongo que creímos que fingir que no había pasado nada era lo más sabio, pero volvió a suceder… de nuevo paramos. Pero nos seguimos viendo, hasta que terminamos acostándonos.
    Esta “aventura” lleva más de 10 meses. Nos escribimos a diario, nos preocupamos el uno por el otro. En este contexto han habido altos, muy altos , y bajos, terriblemente bajos. Lamentablemente los bajos nos están destruyendo de una manera horrible. Ella sufre por su condición de “amante”. No es justo decir que yo sufra, pero lo hago. Por una parte, porque quiero entregarle TODO a kiki, y no puedo porque, por otra parte, estoy casado (ella sufre cada vez que me tengo que ir, y el saber que soy de alguien más, cuando me quiere para ella). Creo que me casé mal, con un concepto que creo que me ha llevado justamente a esta situación, como ya te expliqué, creía que hacía las cosas bien, que tenía el control.
    No dejo de pensar en el divorcio, por pensar que mi esposa sí se merece a alguien que sí se entregue como debería, pero me da temor lastimarla o que en su depresión haga o deje de hacer de cosas.
    Todos siguen sospechando de kiki y yo, pero ya no nos ofendemos, supongo. Estoy más que claro que mi vida con kiki es imposible, haga lo que haga. Saber eso me duele. Y lamento con todo mi corazón que eso sea así. Nadie la perdonaría ni a ella ni a mi por todo lo ocurrido. Sería un desastre, y habrían muchos afectados.
    Kiki ha estado de viaje en las últimas semanas, y han sido sumamente difíciles. Temo volver a verla… han habido muchísimos altibajos últimamente.
    En las últimas semanas he pensado que la mejor resolución posible es parar como sea lo que está pasando con kiki, cosa que no he podido lograr. Es difícil, aún con los bajos… y una vez que esa resolución sea lograda, confesarle a mi esposa lo sucedido, y de alguna manera proceder con un divorcio lo menos doloroso posible. Luego de todo, empezar una vida nueva en otra ciudad, o país, y tratar de vivir con más sinceridad esta vez (sobretodo sinceridad conmigo mismo). Traté de vivir una vida asegurándome que yo no sufriera, y resulta que termino haciendo muchísimo más daño, irónico no?

    • Hola Edward,
      Muchísimas gracias por tu valoración, la verdad es que mucha gente se está viendo reflejada en mis palabras aquí escritas y me alegra que os esté arrojando algo de luz cuando no sabéis que está ocurriendo.
      Es cierto que suelo deciros que necesito más información, pues no puedo daros un “veredicto” rotundo y menos con lo poquito que se puede escribir aquí. Siempre es mejor acudir a una consulta o sesión psicológica donde podemos preguntar, reflexionar y aprender herramientas para poder llegar a resultados. Por ello, suelo comentaros eso, pero agradezco que hayas compartido tanto por aquí, pues seguro que muchas personas se ven identificadas con tu historia. Siéntete libre de comentar lo que precises, pues este es un espacio de comprensión y respeto, aunque haya gente que pueda no opinar lo mismo que tú.
      Lo primero decirte que lamento la situación en la que te encuentras, pues nadie merece pasarlo mal.
      Voy a centrarme en lo que me has dicho, pero claro, tendría tantas preguntas para hacerte que, siento decirlo, no puedo darte una solución. Ya de por sí porque los psicólogos no damos soluciones, sino que os acompañamos durante el camino en el que tomáis las vuestras.
      Sí que puedo decirte lo que veo por lo que me dices en tu escrito.
      Pienso que por tu educación (tú mismo lo apuntas) has vivido mucho en los “debería”: “debería llevar una vida correcta”, “debería tomar buenas decisiones”, “debería encontrar a la pareja adecuada”,… Ese tipo de directrices (algunas veces muy relacionadas con la religión, como bien dices), hacen que te presiones en exceso a ti mismo. Lo primero que hay que preguntarse es: ¿qué es lo correcto? ¿Qué decisión es la “buena”? Todo eso es tan SUBJETIVO que ni me atrevo a buscarle una respuesta para darte. No existe el camino correcto o perfecto, porque no existe la perfección y porque cada persona somos un mundo: lo que le viene bien a uno, no tiene por qué venirle bien al otro.
      ¿Qué ocurre? Que a ti en cierta forma te enseñaron a seguir esas pautas y a buscar ese tipo de estilo idílico de vida, pero se olvidaron decirte que fuera PERFECTA PARA TI. Es decir, algo que te llena, hace que tengas una vida de calidad y bienestar, no un canon normativo.
      También añadir que ver cómo tus padres tenían esa relación con infidelidades y el sufrimiento de tu madre reforzó la idea de ser el novio/marido perfecto. Más presión.
      Partiendo de ahí, tan encerrado estabas en la idea de lo correcto y en el miedo a volverlo a pasar mal (por lo vivido en tu anterior relación), que (pienso por lo que dices, ¡ojo!) te centraste en el pragmatismo y en la lógica más que en los sentimientos. No elegimos de quien nos enamoramos, pero sí podemos ser capaces de juntarnos a personas que nos pueden dar, en términos prácticos, lo que pensamos que debemos o queremos tener para ser felices. Aquí sentiremos una vida cómoda y puede que algo satisfactoria, pero no plena. ¿Me explico? Creíste que seguir este camino te libraría de malas experiencias porque «controlabas» lo que ocurría (debo decir que esa sensación realmente es de falso control).
      Pero el pasado es pasado. Todos hemos tomado decisiones que, si tuviésemos que volver a tomar, ahora serían con una acción distinta, pero precisamente gracias a las experiencias pasadas, haríamos esa elección diferente.
      Lo que está claro es que al pasado no puedes volver y cambiar aquello. Lo que cuenta es lo que puedes hacer hoy.
      Por lo que cuentas, la historia con Kiki no partió de un interés romántico, sino a partir de la amistad. Los amigos pueden desarrollar y cambiar ese amor a uno de pareja, se pueden enamorar y, de nuevo, eso no se puede controlar.
      Hay factores de tu vida que, aunque lo intentes, no van a estar al alcance de tu control. Por ejemplo, la posible reacción de tu mujer ante una separación o divorcio. Tus acciones tienen consecuencias, pero no eres responsable de todas ellas.
      Tu vínculo con Kiki es de comprensión, confianza, amistad, cariño, amor,… Todo lo relacionado con ella es “bueno” en el sentido de que no habéis tenido que pasar por discusiones de pareja u otro tipo de experiencias menos agradables que aparecen con la convivencia. Quizá hayas idealizado un poco el futuro de esta posible relación; o quizá sea tan maravillosa como piensas, eso no lo sabremos ni tú ni yo pues no podemos predecir el futuro.
      La cuestión es que, ante todo, esto es decisión tuya Edward: es tu vida. Te recomendaría que, si todavía no tienes clara la decisión 100% (o incluso si la tienes ya tomada), que acudas a un profesional de la psicología que te ayude con tu toma de decisiones o con el “duelo” de perder a una o a las dos mujeres que tienes en tu vida.
      También tengo que decirte que no por tomar decisiones “buenas” en el pasado, debes cargar con ellas a modo de penitencia toda tu vida, es más, esas penitencias pueden acarrear repercusiones no solo a ti, sino a otras personas implicadas y, creyendo que estás mejorando la situación soportándolas, acaba siendo peor.
      No sé si con esto habré podido ayudarte en algo. Pienso que tu caso, como el de cualquier otra persona que escriba en este artículo, merece dedicarle algo más que unas líneas, pues detrás de ellas hay sentimientos, pero este medio es así.
      Espero que, tomes la decisión que tomes, dejes de culpabilizarte por lo ocurrido y busques mirar hacia adelante, que lo que hayas vivido te enseñe, no que sea un lastre.
      Si crees que podemos ayudarte nosotras de algún modo más, no dudes en contactarnos.
      Un abrazo y mucho ánimo,

      María Cartagena

  • RB dice:

    Completamente resueltas, muchas gracias por tu amplia y pronta respuesta. Un artículo muy bueno sin duda.
    Yo me encuentro en una situación similar. Soy la persona sin pareja y poco antes de encontrar tu blog he decidido alejarme y dejar de ser el amante emocional, pues aún cuando no pretendo una relación con la otra persona, comenzaba a pasarlo mal los fines de semana o por las tardes, cuando sé que está o puede estar con su pareja, ya que entonces no me manda mensajes ni me llama.
    Gracias!

    • Me alegro de haberte ayudado con tus dudas RB y agradezco mucho tus palabras.
      Mi intención, cuando escribí este artículo, era daros respuestas a esa situación de incertidumbre.
      Si has empezado a notar que no estabas pasándolo bien y estabas comenzando a sufrir, ha sido la mejor decisión que podías tomar.
      Felicidades por elegirte por delante de cualquier otra cosa.
      Mucho ánimo con tu decisión.
      Un saludo,

      María Cartagena

  • Fanny Aguilar dice:

    La verdad me ayudo mucho a comprender que amante no sólo es de relaciones intimas, si no que tambiem emocional. Yo pensaba que amante era algo muy malo y por eso me daba tristeza, y ya pude tomar mi desicion de ser una, y aunque se escuche feo, creo que me arriesgare con esa persona, este articulo es muy bueno, me aclaro mis dudas y respondió a mis preguntas. Muchas gracias

    • Buenas Fanny, gracias por escribirnos y contarnos tu experiencia.
      Me alegro de haberte ayudado a responder a tus preguntas y espero que te haya hecho ver que lo importante es que te cuides tú y te pongas en primer lugar en caso de que las cosas no salgan como deseas.
      Mucho ánimo y fuerza,

      María Cartagena

  • Melania dice:

    Buenas tardes. Siento curiosidad porque mi marido ha tenido eso con otra mujer que trabaja con él. Ella tmb está casada y tiene un hijo. Eso pasó entre 2016 y 2017, pero a día de hoy yo no logro superarlo. He pasado un año muy mal, todo ese año ellos hablaban a todas horas, incluso estando yo delante hasta que un día me planté y me busqué tmb un «affaire emocional»… total, él no quería irse de casa, yo no daba el paso de dejarlo así que decidí jugar a lo mismo que él. Pero de pronto pasó algo, no sé si se enteró o alguien se lo contó, la cuestión es que empezó a cambiar conmigo, a comportarse como cuando éramos novios, me hacía regalos o detalles que jamás había tenido conmigo… yo me hice fuerte, porque esa otra persona me quería a mi, y me hice fuerte… y le dije a mi marido que yo seguiría con él si poníamos reglas y las cumplíamos. La única regla que le puse fue que no hablara con ella bajo ningún concepto,, excepto de trabajo,. Le dije que actuara con ella como si estuviera muerta. Creí que me había hecho caso, hasta que hace poco vi un mail donde se interesa por ella y le pregunta cosas de trabajo pero en «plan íntimo», no sé como explicarlo. También leí un mensaje que él le mandaba a otro compañero de trabajo preocupándose por un cambio de horario que le habían hecho a ella. Y sinceramente, estoy cansada y decepcionada. Muy cansada y decepcionada. Le he dicho que o se siguen las reglas que hemos aceptado, o tiraré de la manta y se lo contaré al marido de ella. La verdad que no se que pensar: no me quiere pero sigue conmigo por comodidad, pero luego lo pienso y no creo que sea así, porque le he dicho que él se lo queda todo, que yo me voy y no vuelvo a aparecer por su vida, que no le voy a dar ni un sólo problema… desaparezco del mapa y ya está… entonces no entiendo que ni me quiera dejar ni quiera dejar de hablarle a ella… y creo que lo que mas me molesta es que se ría de mi, que se piense que soy gilipollas y no me doy cuenta de las cosas… eso es lo que mas me molesta… que me diga que no habla con ella cuando yo sé que es así… que me mienta y se piense que soy tonta me revienta… crees que está bien que «lo obligue» a dejar de hablarle? había pensado que le enviara un whatsapp delante de mi, diciéndole que se acabó que lo deje tranquilo… sé que es una estupidez, pero a mi me daría paz…. lo mismo soy una malísima persona por obligarle a hacer eso, pero es que es que me supera que se rían de mi…. yo lo quiero o todo o nada…. gracias!!!!!

    • Hola Melania, gracias por escribirnos y contarnos tu caso.

      Por lo que cuentas, esto ya está “coleteando” mucho tiempo, unos 3-4 años y parece que sigues en el mismo punto o parecido. No parece que hayáis solucionado nada, sino que lo habéis alargado.
      A veces, las personas desarrollamos vínculos (del tipo que sean) sin proponérnoslos con otras personas y cuesta deshacerlos. Aquí hablas de tu marido como alguien que estaba “jugando” y por eso tú le pagaste con lo mismo y, por la forma en la que lo has dicho, no surtió efecto para sentirte mejor, pero sí él decide cambiar algo contigo. ¿Sigue, en la actualidad, tan atento?
      Hablas también de unas reglas impuestas para seguir juntos, pero ¿esas “reglas” fueron consensuadas o las pusiste tú y él accedió? No es lo mismo llegar a un acuerdo entre los dos “negociando” que acatar unas normas. Aquí me falta información y no sé cómo os pusisteis de acuerdo.
      Si tenían ese vínculo estrecho, y lo cortó porque se lo pediste tú y no porque fuera decisión suya, es “normal” que haya buscado la forma de saber de ella pues le preocupa (en la calidad de qué, eso ya no lo sabemos, pero que se preocupa por ella sí). Sé que esto no es agradable de leer porque es tu marido, pero quien debe tomar la decisión de estar contigo y no con la otra mujer es él. Tú puedes negarte a seguir con la relación si él se empecina en mantener una relación amorosa con otra mujer, estás en tu derecho de no tener que soportarlo, pero no puedes imponerle que no hable con una persona (quien sea). Si te fijas, no es lo mismo. Tú tomas la decisión de seguir o no seguir y él decide la suya, pero no es justo imponerle nada.
      Creo que necesitaríais ir a terapia de pareja para saber qué os está ocurriendo, aclarar vuestras dudas y ver hacia dónde vais, porque seguramente ninguno de los dos estaréis contentos con la situación. Habríamos de conocer la postura de él y saber por qué se comporta así, qué siente ante todo esto, etc, etc.
      Decida lo que decida, debe ser una decisión suya, no tuya, porque si no estaréis en constante batalla o “jugando” al poli y al caco, buscando pruebas de que te sigue mintiendo. Eso es agotador y, por lo que nos cuentas, ya estás muy cansada de todo esto.

      Por último, dejarte una reflexión: un mensaje no trae la tranquilidad, eso sería autoconvencerte de que tras este, se acabó todo. ¿Cuánto durará esa “tranquilidad”? Esto no se trata de dejar de hablar con ella, sino de hablar entre vosotros.
      De nuevo, me reafirmo, creo que lo mejor es que acudáis a terapia de pareja y que, primero, tratéis de solucionar lo vuestro en vez de poner las miras fuera de la relación.
      Espero haberte ayudado,

      María Cartagena

  • Cris dice:

    Buenas tardes,

    La verdad es que el artículo ha sido de mucha ayuda, me encuentro en una situación bastante compleja ( y se que muy poco ética).

    Llevo casi 10 años con mi actual pareja. La verdad, es que siempre me había sentido completamente feliz a su lado, en todos los aspectos: nos compenetramos muy bien, discutimos poquísimo, ninguno de los dos es celoso o posesivo, siempre hemos estado de acuerdo en casi todo, tenemos gustos similares, bueno en fin, lo que para mi era tener la pareja IDEAL. Siempre nos hemos querido con locura. Es verdad que nunca hemos sido muy «apasionados» en el terrero sexual, pero puedo decir, que eso nunca me importó para ser feliz. Y a la vez creo que eso fue el detonante de lo que vino después…

    Hace dos años, conocí en el trabajo a un chico, 3 años menor que yo (aclaro que yo actualmente tengo 31). El es bastante diferente a mi y a mi pareja actual (de hecho es de otra nacionalidad). Pero algo en él me atrajo muchísimo, y bueno, empezamos siendo «amantes emocionales», (hablábamos todos los días, a todas horas, solo como amigos, pero una cosa lleva a la otra….) y finalmente acabamos siendo amantes emocionales y «sexuales». Nos decíamos que nos queríamos, que nos amábamos, nos regalábamos cosas, cuando podíamos nos escapábamos a cenar, incluso en 2 ocasiones pudimos dormir juntos… Él siempre me dejo claro que quería que yo fuera su pareja, y aunque yo al principio también fui clara y le dije que NO iba a dejar a mi pareja actual porque siempre lo había visto como el padre de mis hijos y el hombre de mi vida, esto empezó a tambalearse, porque me enamoré de «mi amante» ( aún me cuesta llamarlo así). El vínculo emocional, afectivo y físico que tenía con el era increíble. Pero a su vez, es tal la idea de mi vida que tenía con mi pareja , que siempre ibamos a estar juntos y que nunca iba a encontrar a nadie como el, que jamás fui capaz de dejarlo. También añado que mi pareja está super integrada en mi vida familiar, de amigos… (y además, somos primos segundos por lo que eso también siempre fue factor más para todo)

    Finalmente, después de aproximadamente 2 años, mi amante decidió «terminar» la relación, (lo cual entiendo perfectamente y de hecho no le pedí seguir porque yo tampoco estaba bien y porque era lo más justo para los dos). De esto hace algo menos de 3 meses… ¿el problema?

    – El quiso seguir siendo mi amigo (de hecho mi mejor amigo, dice). Seguimos hablando todos los días (con otro tono, obvio, sin besitos ni corazones, pero nos damos los buenos días, las buenas noches, nos contamos todos…). Y también seguimos acostándonos de vez en cuando, incluso más intensamente que antes. Es decir, realmente, ha terminado solo una parte de la relación que teníamos.
    – Él está conociendo a otra chica pero que vive en otro país bastante lejos (a raiz de aquí, yo no pude soportarlo y entré en una vorágine de celos horrible).
    – Desde que me puse más fría con él para poder superarlo, él entonces empieza a echarme más de menos y me dice que está confundido (aunque sigue conociendo a esta chica)… pero yo he estado tan mal que incluso le dije que estaba dispuesta a dejar a mi pareja por él, y el me decía que así no, que el ya no estaba dispuesto.
    – Sé que lo que debería hacer es olvidarme de él, y pensar en mi pareja actual (si seguir o dejarlo), pero tengo muchísimas dudas. No quiero dejarlo porque siento que jamás encontraré a un compañero de vida mejor que él, pero tengo un problema importante y es que no puedo mantener relaciones íntimas con él (lo repelo porque solo siento que me atrae mi amante) y encima estoy un poco a la defensiva con él debido a mi estado emocional. Es horrible, porque me encantaría seguir teniendo mi vida de antes con mi pareja pero me siento incapaz de recuperar la parte de intimidad con mi él. Y se que esto tiene un componente psicológico importante porque me siento «enganchada» sexualmente y emocionalmente a mi amante.

    Es horrible, porque mi pareja no se merece esto, y porque yo también merezco ser feliz.

    Aclarar también que, a veces pienso en qué pasaría si llevase con mi amante 10 años como con mi actual pareja, y lo cierto es que, creo que no nos iría tan bien (creo que discutiríamos mucho y que la parte cultural que nos separa probablemente a lo largo del tiempo nos hubiera pasado factura). Pero como he leido en algunas respuestas, es complicado comparar y poner en la balanza ambas situaciones, porque con mi pareja llevo 10 años y con mi amante es como una relación que acaba de empezar donde todo es bonito e incluso, todo al ser prohibido, resulta mucho más «pasional».
    Tampoco es que esté ya debatiéndome entre «uno y otro», porque mi amante ya me ha dicho que NO quiere estar conmigo ahora, pero también se que si ahora dejara a mi pareja probablemente tendría una oportunidad con él, pero tmpoco tengo claro que es lo que quiero.

    Sé que también lo más lógico sería dejar a mi pareja y estar sola si es necesario pero siento que tampoco es lo que quiero 🙁 Ojalá pudiera recuperar el deseo por mi pareja, es lo único que pediría.

    Muchas gracias.

    • Buenas Cris, me alegro de que el artículo te haya sido de ayuda.
      Por lo que has estado contándonos, sí hay muchas dudas y mucho que reflexionar, además de decisiones que tomar, ya que la situación actual te está haciendo más daño que bien.
      Vayamos por partes.
      Lo primero que me gustaría dejar claro es que tus planes y proyectos de futuro no tienen que ser los mismos que los de hace 10 años. Hace 10 años, tú tenías 21, comenzabas con una persona que en ese momento constituía un complemento ideal a tu vida, pero tú has cambiado (como cualquier persona que crece y evoluciona) y puede que esos sueños o ilusiones de futuro no sean los mismos (y no pasaría nada por querer cambiarlos).
      Hablamos de 10 años con la misma persona y, si no se cuida la relación, acaba llegando la monotonía. Pero, como en cualquier pareja, esto es responsabilidad de los dos. Tampoco puedes esperar que la relación sea como los primeros meses: las relaciones y el amor se modifican, van madurando con el tiempo.
      Te encierras mucho en la practicidad de tu pareja: ya conoce y encaja con la familia y amigos, os conocéis muy bien, no tenéis discusiones, tenéis mucho vivido,… pero ¿es suficiente? Si pensamos en la Teoría del Triángulo de Sternberg que comento en el artículo, tendríais 2 de los 3 componentes del amor: intimidad y compromiso, por lo que vuestra relación sería de amor sociable o compañero, que es muy común en parejas de hace muchos años. (Te animo a que leas este otro artículo que he escrito hace poco “Tipos de amor: ¿cuál es el tuyo?”, donde explico esto mejor).
      Como tienes algo “seguro”, te da miedo perderlo, aunque quizá esto no se ajuste a lo que quieres ahora. Piensa sobre ello. ¿Te sientes enamorada de tu pareja o solo la mantienes como un “seguro sentimental”?
      Por otro lado, tenemos la novedad, tu compañero de trabajo.
      Hablamos de alguien totalmente diferente a tu pareja, alguien con quien tienes pasión y solamente vives momentos “bonitos”. Tú misma has podido leer en los otros comentarios que he respondido (y reconoces que es así), que no puedes comparar ambas relaciones porque con tu pareja tienes derechos y obligaciones, en cambio con tu “amante” no tienes esas obligaciones ni roces de convivencia. Además tú misma reconoces también que no crees que pudieras llevar el mismo tipo de relación con tu “amante”, pasados 10 años. Eso quiere decir que basas tus dudas en un presente distorsionado (porque la vida que lleváis como “amantes” no es la que se tiene con una pareja), por lo que no podrías basarte en esto para tomar decisiones, por ser justa con ambas relaciones.
      Respecto a seguir siendo “amigos” y acostaros, pero dejar a un lado los sentimientos explícitos. Algo que me gustaría que pensases y fueras sincera contigo misma es si, aunque no expreses ese amor por él, si realmente lo sientes. No decir “te quiero” no significa no sentirlo. ¿Por qué te digo esto? Fácil. Expones que claro, ahora sois amigos y por eso la relación ha cambiado… ¿realmente ha cambiado tanto tanto? Parece que para él sí, pues está intentando seguir con su vida conociendo a otra persona, pero parece que tú estás en el mismo punto que antes. Para “matar” los sentimientos se necesita distancia física y/o emocional. Es MUY difícil pasar de amantes con senitmientos a amigos en un abrir y cerrar de ojos y esperar que todo sea diferente. Si hay sentimientos, te lo aseguro, no es fácil ni cosa de días. Es más, mucha gente ni puede mantener ese tipo de amistad tras una relación. Te ha dejado claro que ya no quiere algo estable contigo, ¿podrías continuar más tiempo así? ¿Es suficiente para ti? Por lo que dices de los celos, me parece que no.
      Mi recomendación Cris es 100% que acudas a un psicólogo para primero aclararte qué es lo que quieres y, una vez tengas el camino, ya sea estar sola, con tu pareja o continuar con la situación en la que estás con ambas “relaciones”, te ayude a mantenerlo. Es más, si decides continuar con tu pareja actual, también te recomendaría alguna sesión de terapia de pareja.
      Espero haberte ayudado un poco más con esto.
      Estamos aquí por si necesitas algo más.
      Un abrazo y mucho ánimo,

      María Cartagena

      • Cris dice:

        Muchísimas gracias Maria, no sabes cuánto agradezco tu respuesta tan elaborada. Me ha resultado muy interesante el artículo sobre lo tipos de amor. Y justo también me confirmas lo que había concluido, que en mi pareja tengo el componente de intimidad y compromiso, y justo el punto que cojeaba fue el que intenté «complementar» con otra persona (aunque yo no fuera consciente de ello en absoluto). Y justamente siempre siempre he pensado (y pienso) que me resultaría muy muy difícil encontrar a otra persona como mi pareja con la que esos dos pilares sean tan buenos después de tanto tiempo , por lo que siento que si decido dejar a mi pareja, me voy a arrepentir toda la vida (se que no tiene porque ser así, pero no puedo evitar pensarlo). Pero siento que soy tan joven (además todavía sin hijos) que me cuesta pensar que tengo que renunciar al componente de la pasión, por lo que necesito pensar que aun es posible recuperarlo de alguna manera. También aclarar que antes de conocer a mi amante el componente de la pasión no estaba muerto del todo con mi pareja, pero al conocer a esta otra persona, fue muriendo hasta el día de hoy que es nulo por mi parte.

        Sobre lo que dices de mi «amante/amigo», totalmente de acuerdo contigo, para mi no es mi amigo y decir lo contrario sería mentirme a mi misma. Y también se que es imposible mantener esta situación y a la vez recuperar la relación con mi pareja, para mi ambas cosas son incompatibles. Pero qué difícil resulta alejarse de algo de lo que realmente no quieres alejarte…y porque además, sus mensajes son contradictorios y se que quizás podríamos llegar a tener algo, (dice que aun me quiere y que a veces se arrepiente de haber terminado pero ve que todavía sigo con mi pareja,…), pero se que esa tampoco es la salida, y que no puedo «dejar a una persona por otra».

        Valoraré de verdad en ponerme en manos de un psicólogo que me ayude en esta situación.

        ¡Muchas gracias de nuevo!

        • Nada que agradecer Cris, encantada de responderte.
          Lo que comentas de recuperar la pasión, sí se puede hacer, pero mejor si es trabajo de ambas partes de la pareja. Háblalo con tu pareja y entre los dos buscad formas de sentiros mejor en ese punto.
          Como comentas, antes sí existía pasión, pero no a un nivel tan intenso como con tu “amigo”, por lo que te llamaba más la atención ese aspecto de esta persona.
          Me alegro de haberte ayudado a sacar esas conclusiones y, mi mejor “consejo” para lo que me comentas de los mensajes “contradictorios” de tu amigo, es que seas tú quien determine hasta dónde vas a “permitirle” que te “maree” si ya te ha dicho que no quiere nada serio.
          En caso de que te animes a buscar un psicólogo, si crees que te podemos ayudar nosotras, puedes contactarnos en el apartado “contacto”.
          Mucho ánimo Cris.

          María Cartagena

  • Lidia dice:

    Me a encantado este texto para reflexionar Hola mi nombre es Lidia y mantuve una relación de casi un año con un chico el cual tenía una pareja que llevaba años más o menos los mismos que yo llevaba con mi pareja 8 años . La verdad que no era solo sexo , salíamos al cine . Cenas etc…. yo nunca avía sido infiel y para mi era un chico especial , actualmente a día de hoy nos escribimos una vez al mes o así para ver cómo estamos . Hace 1 año que nos dejemos de ver , lo decidí yo por que no podía con tanta presión , y mentiras a mi pareja , y él lo respeto pero siempre tengo algún mensaje preocupándose por mi , el fue muy especial y sinceramente me sigo acordando de él , pero en nuestras circunstancias no podíamos tener nada más y cada vez teníamos más sentimientos y nos reclamábamos más el uno al otro y antes de hacernos daño pues decidí que terminará ( aparte sabía que avía sido varías veces infiel )
    El caso es que hace un año que dejemos de vernos y aún así cierro los ojos y se me sigue poniendo la piel de gallina , y si lo veo por la calle el corazón se me sale .

    • Buenas Lidia, gracias por escribirnos y contarnos tu experiencia.
      Lo primero, me alegro mucho de que te haya gustado tanto el artículo, esa es la razón por la que escribimos en este blog.
      Entiendo lo que dices de la culpa y la presión pues, aunque tienes momentos bonitos con esa persona especial, algo dentro de ti te dice que eso no es lo más correcto teniendo pareja.
      Si ambos sentíais que se os iba de las manos (y no queríais dejar a vuestras parejas), quizá fue la mejor opción para no sufrir.
      Eso no quita que pueda ser una persona especial en tu vida, de la que guardes buenos recuerdos y sentimientos bonitos.
      Gracias de nuevo por tu historia.
      Un abrazo,

      María Cartagena

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